El mejor balneario de Extremadura no es precisamente nuevo: lo usaba el Imperio romano en el siglo III y es la escapada ideal para mayores de 60 años
Extremadura tiene un destino termal con más de 1.700 años de historia. El balneario de Alange, en la provincia de Badajoz y a unos 20 kilómetros de Mérida, conserva unas termas romanas del siglo III junto a modernas instalaciones de hidroterapia.
Su combinación de patrimonio, aguas mineromedicinales y descanso lo convierte en una opción especialmente atractiva para una escapada sénior.
El balneario de Alange combina termas romanas y turismo de bienestar
La historia de este enclave está vinculada a Augusta Emerita, la actual Mérida. Los romanos aprovecharon el manantial y construyeron un complejo termal en el siglo III. El lugar funcionaba como espacio de salud y recreo, una tradición que ha llegado hasta nuestros días.
Uno de los episodios más conocidos está relacionado con Licinio Sereniano. El patricio dedicó un altar a la diosa Juno después de atribuir a las aguas la recuperación de su hija, Varinia Serena. El hallazgo de esta inscripción permite documentar la importancia que ya tenía el manantial durante la época romana.
Las estructuras antiguas constituyen uno de los principales atractivos del complejo. Dos cámaras circulares con cúpulas semiesféricas conservan la configuración de las antiguas termas y permiten apreciar cómo los romanos diseñaron estos espacios para aprovechar las aguas del manantial.
¿Qué propiedades tienen las aguas del balneario de Alange?
El agua mineromedicinal de Alange procede de capas profundas del subsuelo y presenta una composición característica. Según la información publicada por el propio balneario de Alange, contiene radón en forma de energía alfa y minerales como litio, carbonatos y bicarbonatos de sodio, magnesio y calcio. La temperatura del manantial se sitúa en torno a los 28 grados.
El centro señala que sus aguas se utilizan en tratamientos hidrotermales relacionados con afecciones del aparato locomotor, como artrosis y reumatismos, además de determinadas dolencias respiratorias y alteraciones vinculadas al descanso.
Estas indicaciones forman parte de la oferta termal del establecimiento, pero no sustituyen la valoración ni el tratamiento médico cuando existe una enfermedad.
Para los mayores de 60 años, el interés del destino va más allá de sus aguas. La posibilidad de combinar tratamientos termales con descanso, paseos y patrimonio histórico permite plantear una escapada tranquila.
¿Qué historia esconden las termas romanas de Alange?
Tras la etapa romana, los árabes mantuvieron la tradición termal y el municipio conservó el nombre de Alange, relacionado con la expresión «Agua de Alá».
Después de siglos de abandono, las instalaciones comenzaron a recuperarse y, en el siglo XIX, el médico Abdón Berbén adquirió el balneario y realizó una importante reforma. La intervención integró las antiguas termas con nuevas dependencias.
El complejo recibió la consideración de monumento nacional a comienzos del siglo XX y forma parte del conjunto arqueológico de Mérida, inscrito por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1993.
Actualmente, las termas romanas conviven con instalaciones modernas y alojamientos como el Gran Hotel Aqualange y el Hotel Varinia Serena. El resultado es un destino que une historia, hidroterapia y descanso en uno de los enclaves termales más singulares de Extremadura. Y tú, ¿has estado en este mítico balneario extremeño alguna vez?