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Dicen que es una de las mejores piscinas naturales de España: la pintoresca joya asturiana de aguas transparentes oculta entre montañas

Piscinas naturales, turismo, Asturias
Olla de San Vicente. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 / McBodes
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Hay rincones de España que parecen sacados de una postal. Uno de ellos se encuentra en Asturias, escondido entre bosques y montañas. Se trata de la Olla de San Vicente, una espectacular piscina natural formada por el río Dobra.

Su aspecto explica buena parte de su fama. La poza presenta una forma redondeada, está encajada entre grandes rocas y adquiere tonalidades verdes y turquesas según la luz.

Olla de San Vicente: una piscina natural de aguas cristalinas en Asturias

La Olla de San Vicente se encuentra en el concejo de Amieva, aunque su cercanía con Cangas de Onís hace que muchos viajeros la incluyan en sus planes cuando visitan esta zona del Principado. El río Dobra, afluente del Sella, ha ido modelando las rocas hasta crear diferentes pozas y pequeños saltos de agua a lo largo de su recorrido.

El entorno también tiene un marcado carácter de bosque de ribera. Durante la caminata aparecen árboles, rocas y pequeñas cascadas que acompañan prácticamente todo el trayecto.

Es precisamente esa combinación de agua transparente, vegetación y relieve montañoso la que convierte la ruta en uno de los paseos más atractivos del oriente asturiano.

Además, no hace falta enfrentarse a una ruta de montaña exigente para llegar. El recorrido está considerado sencillo y es una opción habitual para quienes quieren disfrutar de una piscina natural sin realizar una excursión especialmente dura.

Cómo llegar a la Olla de San Vicente desde Cangas de Onís

El acceso se realiza por carretera desde Cangas de Onís en dirección al puerto del Pontón, pasando por Tornín. Desde el punto de inicio comienza una senda que avanza junto al río Dobra hasta alcanzar la gran poza. Conviene llevar calzado cerrado y con buena suela, especialmente si el terreno está húmedo.

Según la información oficial de Turismo Asturias, la ruta tiene aproximadamente 5,72 kilómetros, es de dificultad «muy fácil», acumula unos 38 metros de desnivel y está planteada como un recorrido de ida y vuelta. La duración estimada puede alcanzar las 3 horas, dependiendo del ritmo y de las paradas.

Durante el camino hay tramos estrechos y zonas de roca donde puede ser necesario caminar con algo más de cuidado. Por eso, aunque sea una ruta familiar, no conviene confiarse si ha llovido o si se realiza con niños pequeños. El propio portal turístico asturiano recomienda planificar la excursión, llevar el material necesario y adaptar el recorrido a las condiciones de cada persona.

La recompensa aparece al final de la senda: una gran poza de aguas cristalinas que contrasta con las rocas y el intenso verde de la vegetación. El agua procede del río Dobra, que nace en la vertiente leonesa de los Picos de Europa y recorre unos 23 kilómetros antes de desembocar en el Sella.

El baño puede resultar tentador durante los meses de verano, aunque la temperatura del agua es baja. Para conservar este espacio, lo más importante es respetar el entorno: recoger todos los residuos, evitar dejar restos de comida y actuar con precaución cerca del cauce. Y tú, ¿ya has visitado este lugar idílico de Asturias?

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