La reflexión de Carlos Ruiz Zafón en ‘El Juego del Ángel’: «Después de todo, tendré una vida entera en la que morir»
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«El juego del ángel» es una novela del escritor español Carlos Ruiz Zafón publicada en 2008. Se trata de la segunda entrega de «El Cementerio de los Libros Olvidados», una cuadrilogía ambientada principalmente en una Barcelona misteriosa, oscura y cargada de secretos. La historia forma parte de un universo literario en el que las diferentes novelas están conectadas entre sí, aunque cada una puede leerse de manera independiente. Los relatos recorren distintas épocas, desde los años de la Revolución Industrial hasta el periodo posterior a la Guerra Civil española.
En la Barcelona convulsa de los años 20, un joven escritor marcado por la obsesión y atrapado en un amor imposible recibe una propuesta tan inesperada como inquietante. Un misterioso editor le ofrece una enorme suma de dinero a cambio de escribir un libro que podría cambiar para siempre su destino. La propuesta arrastra al protagonista a un mundo de secretos, enigmas y peligros, en el que nada es exactamente lo que parece. De nuevo, Carlos Ruiz Zafón conduce hasta la Barcelona oscura y fascinante de «El Cementerio de los Libros Olvidados», un escenario donde la literatura, la pasión y la amistad se entrelazan con el misterio.
«Después de todo, tendré una vida entera en la que morir»
«Mi afición a los dragones viene de largo. Barcelona es ciudad de dragones, que adornan o vigilan muchas de sus fachadas, y me temo que yo soy uno de ellos. Quizás por eso, por solidaridad con el pequeño monstruo, hace ya muchos años que los colecciono y les ofrezco refugio en mi casa, dragonera al uso. Al día de hoy ya son más de 400 criaturas dragonas las que hacen mi censo, que aumenta cada mes. Además de haber nacido en el año, por supuesto, del dragón, mis vínculos con estas bestias verdes que respiran fuego son numerosos. Somos criaturas nocturnas, aficionadas a las tinieblas, no particularmente sociables, poco amigas de hidalgos y caballeros andantes y difíciles de conocer», detalla Carlos Ruiz Zafón.
«Después de todo, tendré una vida entera en la que morir». La frase de Carlos Ruiz Zafón en «El juego del ángel» habla de la muerte, pero también de la vida. Normalmente, la muerte aparece en nuestro pensamiento como un punto final, algo que llegará algún día y que, precisamente por resultar inevitable, puede despertar miedo e incertidumbre. Sin embargo, esta reflexión propone poner el el foco en todo el tiempo que existe antes de que llegue ese instante.
De esta manera, la muerte aparece como parte de un recorrido mucho más amplio. Antes de ese final existe una vida que experimentar, decisiones que tomar, personas que conocer, lugares que descubrir y recuerdos que construir. Y ahí aparece una de las grandes paradojas de la existencia. Sabemos que nuestro tiempo es limitado, pero vivimos muchas veces como si fuera infinito, posponiendo viajes, proyectos o pequeños deseos porque pensamos que habrá otro momento. Sin embargo, el problema es que el futuro no está garantizado y, mientras esperamos ese momento ideal, dejamos de disfrutar del presente.
En definitiva, quizá la pregunta realmente importante no sea cuánto tiempo nos queda, algo que nadie puede conocer con certeza, sino recordar que el presente es el único lugar donde podemos construir aquello que algún día recordaremos como nuestra vida.
Citas en ‘El Juego del Ángel’
- «Quise responder pero no encontré palabras. Me di cuenta de que se me hacía un nudo en la garganta y los ojos se me llenaban de lágrimas. No había comprendido hasta entonces lo mucho que ansiaba seguir respirando, seguir abriendo los ojos cada mañana y poder salir a la calle para pisar las piedras y ver el cielo y, sobre todo, seguir recordando».
- «Le interesa espantar la soledad y no perder el tiempo en comprender que en este perro mundo nada vale un céntimo si no tenemos a alguien con quien compartirlo. Ya sabe lo esencial».
- «Para el Señor Sempere, el mejor amigo que podría desear un libro, por abrirme las puertas del mundo y enseñarme a cruzarlas».
- «Por norma general, cuanto más talento se tiene, más duda uno de tenerlo… Y a la inversa».
- «Las buenas palabras son bondades vanas que no exigen sacrificio alguno y se agradecen más que las bondades de hecho».
- «Para llegar a cualquier cosa que te propongas hace falta primero la ambición y luego el talento, el conocimiento y, finalmente, la oportunidad».
- «He decidido que iba a devolverle aquello que más quiso y que le robé. He decidido que por una vez caminará usted en mi lugar y sentirá lo que yo siento, que no envejecerá un solo día y que verá crecer a Cristina, que se enamorará de ella otra vez, que la verá envejecer a su lado y que algún día la verá morir en sus brazos. Ésa es mi bendición y mi venganza».
- «Nos iremos lejos donde nadie sepa quiénes somos ni les importe».