Averroes, filósofo cordobés del siglo XII: «Hay 4 cosas que no pueden esconderse mucho tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza»

En la Córdoba del siglo XII, el poder pasó de la dinastía almorávide a la almohade. Ese cambio obligó a que muchas familias influyentes tuvieran que adaptar su lealtad al nuevo régimen. La familia de Averroes, dedicada a la jurisprudencia y las ciencias religiosas, atravesó esa misma transición.
En ese clima, el cual estaba marcado por la sospecha de las autoridades religiosas hacia el pensamiento racional, trabajó el filósofo, juez y médico Averroes, una de las figuras centrales del pensamiento andalusí.
Averroes defendía que la filosofía y la religión perseguían la misma verdad, aunque por caminos distintos. Esa convicción lo llevó a reflexionar sobre lo que ninguna autoridad, por poderosa que fuera, lograba mantener oculto con el tiempo.
Lo que Averroes decía sobre la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza
«Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo, la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza», reza la frase que se atribuye a Averroes, según Proverbia.
La idea plantea que ciertos rasgos terminan por manifestarse en la conducta de una persona, más allá de cualquier intento de disimulo. El conocimiento se nota en cómo alguien razona o resuelve un problema. La falta de él, de la misma manera, se hace visible tarde o temprano.
Con la riqueza y la pobreza ocurre algo parecido. Averroes las situaba en el mismo plano que el conocimiento y su ausencia. Ambas condiciones se reflejan en el modo de vida y en las decisiones cotidianas, incluso cuando alguien intenta esconderlas.
Los conceptos opuestos que unió Averroes en su reflexión
Los cuatro elementos de la frase forman dos parejas opuestas. El conocimiento y la ignorancia ocupan un extremo. La riqueza y la pobreza ocupan el otro. En los dos casos, el rasgo termina notándose en la manera de actuar de una persona, no en lo que dice de sí misma.
El razonamiento de alguien con conocimiento se sostiene ante preguntas sucesivas, mientras que la ausencia de ese conocimiento se descubre en la primera pregunta incómoda. Con el dinero pasa algo similar, ya que tanto la riqueza como la pobreza determinan decisiones cotidianas, hábitos de consumo y hasta el trato con los demás.
Cada pareja de conceptos, según Averroes, funciona como una prueba determinista, ya que basta con observar el comportamiento sostenido de una persona para distinguir el conocimiento de la apariencia de conocimiento, o la riqueza real de una riqueza fingida.
¿Quién fue Averroes?
Averroes nació en Córdoba en 1126, en el seno de una familia ilustre. Esa formación familiar le abrió camino a los cargos de juez y médico, primero en al-Ándalus y después en la corte almohade.
Ejerció como médico jefe del califa en Marrakech, donde alternó la práctica clínica con sus comentarios sobre Aristóteles, a quien consideraba una autoridad filosófica insuperable. Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, sus biógrafos destacaban su buen comportamiento, su diligencia científica y su equidad como juez.
Averroes sostenía que la filosofía podía alcanzar certezas equiparables a las de la demostración lógica en distintos campos del saber. Defendía, además, que debía ocupar un lugar central en la reflexión religiosa, no funcionar como una alternativa a la fe.
Falleció en 1198, posiblemente confinado en Marrakech tras perder el favor de la corte almohade.