Reflexión

Platón, filósofo griego alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles: «Las leyes se establecen en parte para los ciudadanos buenos y en parte para quienes no pueden disuadirse de caer en el mal»

Estatua fotorrealista de Platón creada con inteligencia artificial.
Estatua fotorrealista de Platón creada con inteligencia artificial.
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En el libro noveno de Las leyes, uno de los diálogos de Platón, un personaje conocido como el Ateniense conversa con el cretense Clinias y el espartano Megilo durante una caminata desde Cnosos hasta la cueva y el templo de Zeus, en Creta. Durante ese trayecto, Clinias señala que pasarán junto a bosques de cipreses y prados verdes antes de llegar a destino, un detalle que enmarca la conversación sobre gobernar que tienen.

Hacia el final, el Ateniense explica para qué sirven realmente las leyes y a quién están dirigidas, una de las preguntas centrales del pensamiento político del filósofo griego.

¿Qué propósito le da Platón a las leyes para los ciudadanos buenos y los que rechazan la enseñanza?

«Las leyes se establecen en parte para los ciudadanos buenos, con el fin de enseñarles a convivir en armonía unos con otros, y en parte para quienes rechazan la enseñanza, cuyo carácter obstinado no puede aplacarse ni disuadirse de caer en el mal», plantea el Ateniense, voz de Platón en el diálogo, hacia el final del libro noveno, según la traducción del diálogo recogida por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

El personaje expone en ese pasaje las ideas de Platón sobre el propósito real de la legislación. Para Platón, el legislador dicta esas segundas normas por necesidad, con la esperanza de que nunca lleguen a aplicarse. Las primeras, en cambio, buscan que los ciudadanos ya virtuosos mantengan esa armonía entre ellos.

¿Qué función le atribuye Platón al castigo en «Las leyes», más allá de contener a los ciudadanos?

En ese mismo libro, Platón sostiene que «ninguna pena que impone la ley está pensada para el mal, sino que siempre hace mejor a quien la sufre, o al menos no lo empeora tanto como habría llegado a estar».

La ley, añade Platón en ese mismo diálogo, debe reprender y persuadir al infractor para que no repita el delito, o al menos lo haga con mucha menos frecuencia, de modo que el ciudadano llegue a odiar la injusticia y a amar, o al menos a no odiar, la naturaleza de lo justo.

Ese principio correctivo explica por qué la pena capital queda reservada para quienes Platón considera incorregibles, ciudadanos que no cambian ni con la mejor educación y el mejor entrenamiento disponibles.

¿Quién fue Platón, el filósofo alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles?

Platón nació en Atenas hacia el año 427 a. C., en una familia de posición social alta, y fue alumno de Sócrates, a quien consideró siempre el hombre más justo y a quien vio morir tras su juicio, en el año 399 a. C., según recoge la Enciclopedia de Filosofía de Stanford.

Tras la muerte de Sócrates, regresó a Atenas y fundó la Academia, la institución filosófica que dirigió durante el resto de su vida y en la que Aristóteles llegó como alumno, según la Enciclopedia de Filosofía de Internet (IEP) de la Universidad de Tennessee en Martin. Entre sus diálogos figuran, además de Las leyes, la República, el Banquete y el Fedón.

En dos viajes posteriores a Siracusa, en Sicilia, Platón intentó sin éxito convertir al tirano Dionisio II en un gobernante filósofo, un plan que le costó incluso periodos de reclusión.

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