El insólito pueblo de 4 habitantes que paga la recogida de basuras a Extremadura y el alumbrado a Castilla-La Mancha
En la comarca de La Jara existe un lugar donde la burocracia desafía toda la lógica. Puerto Rey, una minúscula pedanía, se encuentra dividida por una línea invisible que separa Extremadura de Castilla-La Mancha.
Sus escasos residentes permanentes conviven con una dualidad administrativa que afecta desde el pago de impuestos hasta la bombilla que ilumina su calle principal.
Puerto Rey, un rincón de España dividido: basura para Cáceres y luz para Toledo
La geografía española esconde rarezas, pero pocas tan singulares como esta localidad situada en el límite provincial de Cáceres y Toledo. La gestión de los servicios básicos en Puerto Rey se reparte entre dos ayuntamientos distintos de diferentes comunidad autónomas.
El consistorio de Alía (Cáceres) se encarga de la recogida de basura, mientras que el de Sevillaja de la Jara (Toledo) asume el coste del alumbrado público. Esta situación nace de la ubicación estratégica del pueblo, levantado justo sobre la frontera autonómica.
La actual «alcaldesa» de la pedanía, Cristina Ramírez, actúa como mediadora entre ambas administraciones para intentar que la convivencia no se detenga por cuestiones de competencias territoriales.
¿Cómo es el día a día en un pueblo partido por dos provincias?
En la emblemática calle Término, la acera derecha pertenece a una provincia y la izquierda a otra.
Esta fragmentación no solo afecta a los impuestos municipales, sino que se infiltra en el interior de los hogares. Existen viviendas, como la del guarda forestal, donde el salón se ubica legalmente en Cáceres y el dormitorio en Toledo.
La pandemia de la COVID-19 puso a prueba esta estructura administrativa de forma dramática. Durante los meses de cierres perimetrales, cruzar la calle para ir a la gasolina o al supermercado suponía técnicamente un incumplimiento de la restricción de movilidad interprovincial.
Los vecinos se vieron atrapados en una paradoja legal: para realizar actividades básicas en su propia calle, debían cambiar de comunidad autónoma.
El consultorio del SESCAM y el futuro de este pueblo peculiar
La infraestructura de servicios también refleja esta dualidad. El consultorio médico local depende del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) y se ubica en el edificio de la antigua escuela rural.
Este centro sanitario recibe la visita de un médico y un técnico de enfermería varios días por semana, manteniendo el vínculo con el sistema sanitario toledano.
La educación sigue un camino similar. Ante la falta de niños suficientes para mantener el aula abierta, los estudiantes deben desplazarse al CRA La Jara en Campillo de la Jara y, posteriormente, a institutos de Belvís de la Jara u Oropesa.
Incluso en la muerte y en la fe, la dualidad persiste. Puerto Rey dispone de su propia iglesia y cementerio, donde un sacerdote acude para oficiar ceremonias especiales que unen a una comunidad vecinal que, al margen de los mapas, se siente una sola.
En las elecciones, sin embargo, el espejismo se rompe: una parte del vecindario vota en Alía y la otra en Sevillaja de la Jara, introduciendo sus papeletas en urnas de distintas comunidades autónomas.