Turismo interior

Pocos españoles lo saben, pero la primera mina de vanadio visitable del mundo está en un desconocido pueblo extremeño

Pueblo extremeño
Mina de Santa Marta. Foto:
  • Alejo Lucarás
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Santa Marta de los Barros es un pueblo extremeño de la provincia de Badajoz que no aparece ni por asomo en las listas de destinos más visitados de España. Y desde luego, su nombre tampoco suele figurar en las guías de viaje más populares ni en los reportajes de turismo rural que circulan en redes sociales.

Y sin embargo, desde mayo de 2025, este pequeño municipio badajocense puede presumir de un hito que ningún otro lugar del mundo puede arrebatarle. Bajo su suelo se abre un complejo minero que permaneció cerrado durante casi un siglo, tal como quedó el día que sus últimos trabajadores lo abandonaron. ¿Qué es lo que guarda en su interior?

La primera mina de vanadio visitable del mundo, en este pueblo extremeño

El hito corresponde a la mina Garandina, también conocida como Virgen del Carmen. Inaugurada el 16 de mayo de 2025, durante las IV Jornadas de Turismo Subterráneo del Suroeste Ibérico, se convirtió en la primera mina de vanadio musealizada a nivel mundial.

El acto reunió a más de 80 expertos en minería y turismo llegados de toda España, y la rehabilitación supuso una inversión de 250.000 euros por parte de la Diputación Provincial de Badajoz.

La mina lleva cerrada aproximadamente 120 años y no fue tocada desde entonces. Eso la convierte, en palabras del geólogo Francisco Javier Fernández Amo, responsable del proyecto, en «una fotografía fiel de cómo era una mina hace más de un siglo».

Mina de Santa Marta por dentro.
Mina de Santa Marta por dentro. Foto: Minas de Santa Marta.

El recorrido subterráneo discurre a lo largo de unos 100 metros y desciende hasta 35 metros de profundidad, donde las paredes muestran estructuras geológicas formadas hace 300 millones de años.

La historia de cómo este pueblo extremeño dominó el mercado mundial del vanadio

El vanadio es un metal de transición (número atómico 23) que no existe libre en la naturaleza. Aparece combinado en unos 65 minerales distintos y el 85% de su producción mundial va a la industria siderúrgica, donde se usa como aleante para aumentar la resistencia y dureza del acero.

También tiene aplicaciones en baterías de nueva generación, pigmentos cerámicos y catalizadores industriales.

Entre 1902 y 1912, Santa Marta de los Barros fue el mayor epicentro mundial de producción de vanadio. Una década en la que estas minas marcaron el ritmo del mercado internacional antes de que otros yacimientos a mayor escala las desplazaran. La extracción continuó con plata y plomo hasta 1927, cuando el yacimiento se agotó.

Entre sus galerías también se descubrió la calderonita, un mineral de plomo y vanadio identificado en 1984 por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y el CSIC.

El nombre rinde homenaje al geólogo Salvador Calderón. Es uno de los 27 minerales descubiertos en la península ibérica y, bajo luz ultravioleta, emite una fluorescencia que el complejo aprovecha en sus visitas.

Qué más hay para ver en las Minas de Santa Marta: del museo a las rutas nocturnas

Más allá de la mina Garandina, el complejo agrupa varias instalaciones. El Museo Geológico y Minero José María Fernández Amo alberga más de 4.000 minerales y rocas y está considerado una de las colecciones más importantes del suroeste ibérico.

Incluye la Sala Negra, con una de las colecciones de minerales fluorescentes más variadas de Europa; entre sus piezas, ejemplares de vanadinita de gran tamaño que figuran entre los más llamativos del continente.

Sala negra del Museo Geológico y Minero de Santa Marta
Sala Negra del Museo Geológico y Minero de Santa Marta. Foto: Ayuntamiento de Santa Marta.

El Poblado Minero reconstruido permite recorrer los espacios donde vivían y trabajaban los mineros: barracones, cantina, clínica médica, almacenes y el castillete (la estructura de cabeza de mina), referencia en los estudios de ingeniería minera.

Las visitas diurnas duran en torno a dos horas y se realizan con guía. Las Rutas Negras ofrecen recorridos nocturnos de tres horas con iluminación ultravioleta, que tiñe los minerales de azules, verdes y naranjas imposibles bajo la luz natural. La jornada termina con una degustación de vino, aceite y queso extremeños.

Por último y no menos importante, el complejo se suma a otras minas visitables de la región, como La Jayona, con 28.000 visitantes anuales. Ninguna, sin embargo, puede presumir del mismo título.

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