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Joya oculta para senderistas: Extremadura tiene un Sendero Azul que parte de una mina y llega a la ‘Capilla Sixtina Española’

Sendero Azul
Mina de la Jayona. Foto: Gobierno de España.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En Badajoz, a finales del siglo XIX, la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya tendió una línea de vía para transportar los minerales extraídos en la comarca de Llerena hacia la provincia de Córdoba. Ese camino, abandonado tras el declive de la minería, es hoy el esqueleto de una de las rutas de senderismo más originales de Extremadura, premiada como Sendero Azul.

El flamante itinerario arranca en los andenes de la antigua estación de Fuente del Arco, recibiendo al caminante con una mezcla de nostalgia y silencio. Desde ahí, discurre entre olivares, dehesas de encinas y prados con ovejas merinas, cruzando dos puentes sobre los arroyos de la comarca. El horizonte es tranquilo, casi inmóvil. Hasta que la mina aparece.

¿Cuál es el Sendero Azul que parte de una mina y llega a la ‘Capilla Sixtina española’?

El Sendero Azul que nos compete en esta ocasión es la Vía Verde Mina La Jayona, que (valga la redundancia) va de la Mina La Jayona a la Ermita de la Virgen del Ara, apodada por muchos como la «Capilla Sixtina española».

El tramo principal de esta ruta sigue el trazado de la antigua línea ferroviaria Peñarroya-Fuente del Arco durante más de 30 kilómetros a través de cinco municipios del sur de Badajoz: Fuente del Arco, Valverde de Llerena, Berlanga, Azuaga y Reina.

El terreno, en asfalto y tierra compactada, permite también el paso de ciclistas y personas con movilidad reducida. La dificultad es media, sin grandes desniveles, y el recorrido completo puede hacerse en unas seis horas.

Al comenzar esta aventura, es casi obligatorio detenerse en la Mina La Jayona, una antigua explotación de hierro a cielo abierto excavada a pico y pala cuya historia se remonta al siglo XIX. El Gobierno de Extremadura la declaró Monumento Natural en 1997.

Interior de la mina de la Jayona, en Fuente del Arco (Badajoz). Foto: Jayona1 en Wikimedia Commons.

El hueco que dejó en la tierra sigue allí, con sus paredes de roca expuesta y la vegetación que ha ido recolonizando los bordes con los años, convertido en uno de los espacios naturales más insólitos del sur de la región.

¿Por qué a la Ermita de la Virgen del Ara le llaman la ‘Capilla Sixtina española’?

Al término del recorrido aguarda el otro gran atractivo del sendero. La Ermita de la Virgen del Ara, en el término municipal de Fuente del Arco, es un santuario mudéjar del siglo XV cuyo interior alberga uno de los conjuntos de pintura mural más singulares de España.

Las paredes conservan un ciclo pictórico con escenas del Génesis ejecutadas por al menos seis pintores distintos, y los zócalos presentan figuras geométricas que mezclan tradición cristiana con influencias islámicas.

Frescos en el interior de la ermita
Frescos en el interior de la ermita. Foto: Ángel M. Felicísimo en Wikimedia Commons.

El conjunto, declarado Bien de Interés Cultural, es lo que ha valido a la ermita el apodo popular de ‘Capilla Sixtina española’.

Algo a remarcar es que, durante siglos, el santuario pasó casi desapercibido para el gran público. Solo cuando fue objeto de estudio e investigación artística empezó a ganar el reconocimiento que merece. Hoy forma parte del catálogo de monumentos de mayor interés de la región, aunque sigue siendo prácticamente desconocida fuera de las fronteras de Extremadura.

¿Cómo llegar y cuándo hacer el Sendero Azul Mina La Jayona?

Como se mencionó previamente, la ruta comienza en la antigua estación de Fuente del Arco, accesible desde la carretera N-432. Los nobles municipios que jalonan el camino (Fuente del Arco, Valverde de Llerena, Berlanga y Azuaga) permiten paradas para descansar y reponer fuerzas.

Como dato de color a tener en cuenta, Azuaga, la localidad de mayor tamaño, ofrece opciones de alojamiento y restauración que facilitan convertir el trayecto en una escapada de fin de semana.

Por último, la primavera es la época más recomendable: la dehesa está en flor, las temperaturas son moderadas y la luz del sur de Extremadura tiene esa calidad que hace que todo parezca más vívido. En verano, el calor del mediodía desaconseja el tramo central sin preparación.

Y quien se acerque en temporada baja probablemente encuentre la ermita para sí solo, que bueno, podría decirse que eso ya es otro tipo de lujo.

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