Una de las mejores carreteras paisajísticas de España está a 250 km de Madrid y tiene un arco romano único en España
A poco más de dos horas de Madrid, la provincia de Cáceres ofrece una carretera llena de una naturaleza desbordante y un patrimonio milenario.
Esta ruta paisajística atraviesa valles legendarios para culminar en Cáparra, el enclave romano que custodia el único arco de cuatro caras que sobrevive en España.
La carretera paisajística con el único arco de cuatro caras de la Península a solo dos horas de la capital
En los últimos años, el concepto de carretera paisajística ha ganado protagonismo como una forma diferente de viajar. Más que llegar rápidamente al destino, este enfoque apuesta por una conducción tranquila que permite disfrutar del paisaje, apreciar el entorno y conectar de manera más cercana con los lugares que se recorren.
En Extremadura, la Carretera Provincial Paisajística: La Vera-Jerte-Cáparra destaca como un referente nacional. Según la información facilitada por la Diputación de Cáceres y REDEX Turismo, este itinerario una comarcas de gran valor ecológico y cultural.
El recorrido atraviesa municipios como Piornal, que ostenta el título de pueblo más elevado de la región, ofreciendo vistas privilegiadas de las cumbres nevadas y del Valle del Jerte.
Los viajeros encuentran hitos naturales de gran impacto a pie de asfalto, como la cascada del Caozo, una caída de agua de más de 30 metros de altura situada en la garganta del Bonal.
La infraestructura actual facilita el acceso mediante pasarelas, permitiendo que el conductor disfrute del paisaje sin grandes desplazamientos.
¿Qué hace tan especial al Arco de Cáparra en la Vía de la Plata?
El punto culminante de este trayecto se encuentra en las ruinas de la antigua ciudad de Capera, situada entre Guijo de Granadilla y Oliva de Plasencia.
Allí se alza el Arco de Cáparra, un monumento del siglo I d.C. que representa el único ejemplo de tetrapylum o arco de cuatro caras que se conserva en España. Esta estructura marcaba el cruce de las calles principales de la urbe romana: el cardus y el decumanus.
Marcus Fidius Macer encargó la construcción de este arco para honrar el legado de sus padres. Durante el apogeo del Imperio Romano, la ciudad prosperó gracias a su ubicación estratégica en la Vía de la Plata, el nudo de comunicaciones que conectaba el norte y el sur de la Península.
El emperador Vespasiano otorgó a la población el rango de municipio en el año 74 d.C., lo que permitió a sus habitantes obtener la ciudadanía romana bajo el Derecho Latino.
Una ruta de «conducción lenta» entre cascadas y dehesas extremeñas
La experiencia de transitar por estas vías catalogadas exige una conducción tranquila para apreciar la armonía entre la ingeniería y el territorio. La ruta de Cáparra se integra en un paisaje de dehesas de alcornoques y encinas que envuelven los restos arqueológicos.
Además del arco, el yacimiento conserva las termas, restos del foro y un puente romano sobre el río Ambroz, aunque este último sufrió modificaciones para permitir el paso de una carretera nacional en épocas más recientes.
Organismos oficiales como REDEX recomiendan realizar estas rutas con dispositivos de navegación y respetando siempre las normas de tráfico local.
El centro de interpretación de Cáparra, que cierra habitualmente los lunes, ofrece un contexto histórico fundamental para los peregrinos del Camino de Santiago y los turistas que buscan comprender la evolución de este enclave.