Trucos

Los expertos en limpieza lo avalan: se insta a frotar papel de aluminio en los fogones de la cocina

aluminio fogones
Limpieza de los fogones con papel de alumunio. (Foto generada con IA)
Blanca Espada

Limpiar la cocina después de preparar la comida no suele ser complicado si lo hacemos en el momento y la suciedad se elimina con un poco de jabón y estropajo. El problema llega cuando dejamos pasar los días y esa pequeña salpicadura de aceite acaba convertida en una mancha seca que parece haberse quedado pegada para siempre. Y en los fogones ocurre especialmente, ya que allí se juntan grasa, restos de alimentos y suciedad quemada.

Podemos recurrir a un desengrasante o dejar las piezas en remojo, pero también hay un truco casero que se ha hecho bastante popular y para el que sólo necesitas algo que seguro tienes en tu cocina. Se trata del papel de aluminio, aunque esta vez no lo vamos a utilizar para envolver alimentos. La idea es hacer una bola con él y frotar las piezas metálicas de los fogones para desprender los restos más difíciles. Eso sí, no vale hacerlo de cualquier manera. El aluminio puede ayudarnos con la suciedad incrustada, pero también puede convertirse en un problema si lo colocamos sobre los quemadores mientras estamos cocinando.

Por qué frotar papel de aluminio en los fogones

El truco es bastante sencillo y tiene que ver con la propia textura del aluminio cuando lo arrugamos. Al formar una bola obtenemos una superficie con la fricción suficiente para ayudar a levantar algunos restos secos o quemados que no desaparecen fácilmente pasando una esponja. Y lo mejor es que no necesitas frotar con toda tu fuerza sino que lo recomendable es hacerlo suavemente y utilizarlo únicamente sobre piezas metálicas adecuadas. Piensa en esas manchas oscuras que aparecen alrededor de los quemadores después de cocinar varias veces y que siguen ahí incluso después de pasar un paño. Es precisamente en este tipo de suciedad donde puede resultar útil.

Ahora bien, el papel de aluminio no sustituye la limpieza habitual. Si hay grasa acumulada tendremos que seguir utilizando agua caliente, detergente, un desengrasante o el producto recomendado para nuestra cocina. El aluminio funciona más bien como una ayuda para despegar aquello que se ha quedado adherido. Además, antes de probarlo conviene comprobar el material y las indicaciones del fabricante. No todas las superficies de una cocina son iguales y una solución que funciona bien sobre una pieza metálica resistente puede rayar o estropear un acabado más delicado.

El error con el papel de aluminio que debes evitar

Aquí viene la parte importante. Una cosa es utilizar una bola de aluminio para limpiar una pieza fría y otra muy distinta cubrir con papel de aluminio los quemadores, las rejillas o determinadas zonas de la cocina mientras estamos cocinando. Esto último no debemos hacerlo. Puede parecer una buena idea para ahorrarnos trabajo. Cubrimos la zona que más se ensucia, cocinamos y después retiramos el aluminio. Pero al hacerlo podemos interferir en la circulación normal del calor y provocar un sobrecalentamiento. En una cocina de gas existe además el riesgo de alterar la combustión.

Una combustión deficiente puede favorecer la producción de monóxido de carbono, además de existir otros riesgos derivados del exceso de temperatura. Por eso, si vas a utilizar este truco, hay una regla fácil de recordar: cocina apagada, completamente fría y piezas desmontadas siempre que sea posible. Tampoco debemos colocar de nuevo las piezas si todavía están húmedas. Una vez terminada la limpieza hay que aclararlas, secarlas bien y comprobar que han quedado correctamente colocadas antes de volver a encender el fuego.

Cómo limpiar los quemadores con papel de aluminio

Lo primero es esperar. Aunque hayas terminado de cocinar hace un rato y la cocina parezca fría, asegúrate de que tanto las rejillas como los quemadores han perdido completamente el calor. Después puedes retirar las piezas desmontables y empezar con la limpieza. Un buen recurso es dejarlas durante unos minutos en agua caliente con detergente. De este modo la grasa se irá ablandando y no tendrás que luchar directamente contra toda la suciedad seca. Después utiliza una esponja o un cepillo y reserva la bola de aluminio para aquellos restos que continúen pegados.

Frota con movimientos suaves y sin insistir demasiado sobre un mismo punto. Una vez que hayas eliminado la suciedad, aclara las piezas para que no queden restos de detergente y sécalas completamente. Después sólo tendrás que colocarlas de nuevo en su posición. Y ya que las hemos desmontado, merece la pena dedicar un momento a comprobar los orificios de los quemadores. Los restos de comida pueden acabar obstruyéndolos y eso influye directamente en cómo sale la llama.

Por qué también debes revisar los orificios de los quemadores

A veces limpiamos la parte que vemos y nos olvidamos de algo tan importante como los pequeños orificios por los que sale el gas. Si están parcialmente tapados por grasa o comida, la llama puede dejar de repartirse correctamente y el quemador no funcionará como debería. Mantener estos orificios despejados ayuda a conseguir una llama más uniforme y una combustión eficiente. Pero tampoco se trata de introducir cualquier objeto y empezar a rascar. Debemos seguir las recomendaciones del fabricante para no dañar las piezas ni modificar las salidas del gas.

Así que ese rollo de aluminio que utilizas para guardar comida puede tener otro uso en la cocina. Una bola, un poco de agua caliente y detergente pueden facilitar bastante la limpieza de algunos restos difíciles. Pero recuerda la diferencia: el aluminio sirve para frotar determinadas piezas cuando todo está frío; nunca para cubrir los fogones mientras cocinas.

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