El desconocido pueblo manchego con encanto que lidera la exitosa recuperación del lince ibérico en España
En el extremo sur de la provincia de Ciudad Real descansa un pueblo manchego de poco más de 700 habitantes que no figura en los grandes circuitos turísticos de Castilla-La Mancha y quizás, con mucha suerte, aparece en las guías de viaje. No obstante, su nombre resuena con fuerza en los foros de naturaleza y entre quienes siguen de cerca el regreso del lince ibérico.
Recordemos que el felino más amenazado de Europa eligió los montes de Sierra Morena oriental para volver a asentarse y reproducirse, y este municipio manchego de la provincia de Ciudad Real está en el centro de esa historia. Lo que ocurrió en sus fincas durante la última década forma parte de la mayor recuperación de un felino amenazado en la historia de Europa.
¿Cuál es el pueblo manchego que lidera la recuperación del lince ibérico?
Almuradiel es el nombre de ese pueblo manchego que nos atañe. Con algo más de 750 habitantes, se ubica a 804 metros de altitud en un punto de enorme valor biogeográfico: la transición entre La Mancha y Despeñaperros, en el corredor natural que une Castilla-La Mancha con Andalucía.
Su territorio de 66 kilómetros cuadrados limita con algunos de los parques naturales más importantes del sur peninsular, incluido el Parque Natural Sierra de Andújar.
En 2014, las primeras liberaciones de lince ibérico en Sierra Morena oriental incluyeron la finca ‘Navarredonda’, en términos municipales de Almuradiel, como uno de los puntos de reintroducción.
Y claro, la elección no fue arbitraria. La zona reunía condiciones difíciles de encontrar juntas: abundancia de conejo (la presa básica del lince), continuidad de hábitat sin grandes barreras físicas y una presión humana lo bastante baja como para no comprometer el asentamiento de los animales.
Desde entonces, además de asentarse, formaron territorios estables y comenzaron a reproducirse. Hoy, el entorno de Almuradiel está reconocido oficialmente como zona de presencia estable y reproductora dentro del núcleo castellanomanchego de Sierra Morena. Hoy, la provincia de Ciudad Real concentra alrededor de 400 ejemplares.
El camino de vuelta: ¿Cómo se salvó el lince ibérico?
A comienzos de los años 2000, el lince ibérico era el felino más amenazado del planeta. Dos poblaciones, una en Doñana y otra en Sierra Morena, sumaban apenas un centenar de individuos.
El colapso era resultado acumulado de décadas de caza furtiva, pérdida de hábitat forestal, escasez de conejo por las epidemias de mixomatosis y neumonía hemorrágica viral, y la mortalidad por atropellos en carretera.
La respuesta llegó a través del programa europeo LIFE Iberlince, financiado con fondos comunitarios y coordinado entre varias comunidades autónomas. En 2018, al cierre del proyecto, los objetivos en Castilla-La Mancha se habían cumplido. Existían hembras territoriales establecidas en las dos áreas de reintroducción previstas.
El trabajo continuó con LIFE Lynxconnect, activo entre 2019 y 2025, centrado en crear una metapoblación genéticamente funcional a escala ibérica. En 2025, los centros de cría registraron 62 cachorros, de los que sobrevivieron 48, la cifra más alta en varias temporadas.
En 2026, el centro de El Acebuche (Huelva) sumó dieciséis nuevos ejemplares, y las instalaciones de Zarza de Granadilla (Cáceres) aportaron otros quince.
El último censo oficial contabilizó 2.401 linces en la península ibérica, con el 85% en España y el 15% restante en Portugal. La especie está presente en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León, Aragón y diversas zonas de Portugal.
Más allá del lince ibérico: ¿Qué hay para hacer en este bello pueblo manchego?
Almuradiel es un municipio con historia propia. Su monumento más destacado es la iglesia de la Purísima Concepción, una construcción neoclásica del siglo XVIII declarada Bien de Interés Cultural, restaurada a comienzos del XIX.
Por su parte, las calles del casco urbano conservan la arquitectura manchega tradicional: fachadas encaladas, callejuelas estrechas y una escala que ya rara vez se encuentra.
Para visitar Almuradiel hay que estar cargado de energía, porque su entorno ofrece más capas. Seguimos con la cueva del Retamoso, que guarda pinturas rupestres prehistóricas, y el santuario ibérico del Collado de los Jardines ha sido objeto de excavaciones que documentan la presencia de culturas prerromanas en la zona.
Para los amantes de la literatura, el municipio está incluido también en la Ruta de Don Quijote, el corredor literario que recorre (valga la redundancia) los paisajes del Quijote por Castilla-La Mancha.
Y para quien visite Almuradiel buscando al lince, los senderos del entorno atraviesan bosques de encina, pino y matorral mediterráneo.
No hay garantías, pero la densidad de ejemplares en la zona convierte el avistamiento en una posibilidad real. En eso también ha cambiado este pueblo de Sierra Morena: antes pasaba desapercibido; hoy recibe visitantes con binoculares dispuestos a recorrer sus montes con paciencia.
Almuradiel, puerta histórica de Despeñaperros
El municipio se encuentra en la entrada norte de Despeñaperros, el célebre paso que durante siglos comunicó Castilla con Andalucía y que todavía hoy constituye una de las principales puertas de acceso al sur peninsular.
Dentro de su término municipal se encuentra la pedanía de Venta de Cárdenas, un pequeño núcleo ligado desde hace siglos al tránsito de viajeros, comerciantes y ejércitos. La localidad conserva la memoria del antiguo Camino Real del Muradal, utilizado como vía de comunicación entre ambos territorios hasta finales del siglo XVIII.
Para concluir, hay que mencionar una importante huella histórica. Muy cerca se localizan enclaves como el antiguo puerto del Muradal, relacionado con el avance de las tropas cristianas hacia la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, además de yacimientos arqueológicos y santuarios prerromanos que lo dejan a uno boquiabierto.