COOL saca a la luz el ‘modus operandi’ de Rosa Peral en prisión: poder interno, cartas secretas y revelaciones explosivas: «Ha confesado»
Rosa Peral ha sido trasladada a Brians 1 por motivos disciplinarios
Peral utilizaría cartas y relaciones estratégicas para conocer conflictos, movimientos y dinámicas internas de cada centro
Fuentes consultadas por COOL aseguran que, en conversaciones privadas, llegó a reconocer haber matado a Pedro Rodríguez
Tras su reciente traslado a Brians 1 por presuntamente urdir un plan para agredir a una funcionaria en la prisión de Mas d’Enric, Rosa Peral vuelve a situarse en el centro de la polémica penitenciaria. Condenada a 25 años por el asesinato de Pedro Rodríguez en el conocido crimen de la Guardia Urbana, la exagente no solo arrastra un historial marcado por uno de los casos más mediáticos de la crónica negra española, sino también una trayectoria carcelaria repleta de conflictos, expedientes y comportamientos controvertidos. Ahora, COOL ha accedido en exclusiva a nueva información que destapa cómo Rosa habría desarrollado dentro de prisión un calculado modus operandi basado en relaciones estratégicas, intercambio de información y una capacidad de influencia que sigue generando inquietud entre quienes conocen de cerca su comportamiento entre rejas.
Según fuentes internas consultadas por este medio, Rosa Peral no se habría limitado en ninguno de sus destinos penitenciarios a cumplir condena de forma discreta, sino que habría repetido un mismo patrón de comportamiento en cada una de las prisiones por las que ha pasado, desde Wad-Ras hasta Mas d’Enric, y que incluso habría intentado mantener antes de su reciente ingreso en Brians 1. Su estrategia, aseguran, consistiría en tejer una red de contactos entre internas para mantenerse constantemente informada, conservar influencia y seguir teniendo capacidad de maniobra dentro del entorno carcelario. «Siempre busca a alguna interna para que le cuente todo lo que pasa dentro de prisión. En Brians 1 tienes personas que le han estado enviando cartas y le han trasladado información sobre conflictos, movimientos, problemas en módulos o situaciones concretas», explican estas fuentes a COOL.

Sin embargo, las revelaciones más impactantes apuntan a que, en el contexto de determinadas conversaciones privadas dentro de prisión, Rosa Peral habría llegado a admitir su responsabilidad en el asesinato de Pedro Rodríguez, el agente de la Guardia Urbana de Barcelona cuyo cuerpo apareció calcinado en mayo de 2017 dentro de su vehículo. «Ella reconoció que mató a Pedro», nos explican, en referencia a confesiones realizadas en círculos de confianza entre internas. Cabe destacar aquí que Rosa Peral ha mantenido sistemáticamente que no mató a su pareja, Pedro Rodríguez, en mayo de 2017. Tanto es así que, durante el juicio, Peral negó un complot con su amante, Albert López, e insistió en que temía a López, culpándolo del asesinato y asegurando que ella no sabía que Pedro estaba muerto. Su estrategia de defensa siempre se basó en minimizar su papel y desplazar la autoría material del crimen. Por ello, estas supuestas confesiones privadas dentro de prisión dibujarían un escenario radicalmente distinto al discurso que ha mantenido ante la justicia y la opinión pública durante años.
Sea como fuere, lo cierto es que, de confirmarse este patrón, el caso de Rosa Peral no solo seguiría marcado por el crimen que la llevó a prisión, sino también por una capacidad continuada para manipular relaciones, construir redes de información y ejercer influencia dentro del entorno penitenciario. Su reciente llegada a Brians 1, lejos de representar simplemente un traslado disciplinario, reabre así el debate sobre una interna cuya conducta entre rejas continúa generando inquietud, vigilancia y controversia constante.