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Dentro de Brians 1: COOL destapa el férreo día a día de Rosa Peral entre rejas: «No tiene margen»

Rosa Peral afronta en Brians 1 una nueva etapa penitenciaria marcada por estrictos controles y un aislamiento inicial

Sus primeras horas transcurren en una celda de ingresos austera y bajo vigilancia constante

Según fuentes internas, su perfil dentro de prisión siempre ha buscado más movilidad a través de la escuela que de talleres tradicionales

Dentro de Brians 1: COOL destapa el férreo día a día de Rosa Peral entre rejas: «No tiene margen»
Rosa Peral y las inmediaciones de Brians 1. (Foto: Europa Press)

Desde su ingreso en prisión en 2017 por el mediático crimen de la Guardia Urbana, Rosa Peral ha sido una figura rodeada de controversia no solo por la gravedad del caso que la llevó a cumplir una condena de 25 años, sino también por su comportamiento dentro del sistema penitenciario. Su reciente traslado a Brians 1 por presuntamente urdir un plan para agredir a una funcionaria de Mas d’Enric —el centro penitenciario desde el que ha sido trasladada— vuelve a colocar su nombre en el foco, reactivando el interés por conocer cómo vive realmente una de las presas más conocidas y conflictivas de España. Lejos de mantener un perfil discreto entre rejas, su paso por distintas cárceles ha estado marcado por expedientes disciplinarios, tensiones con funcionarias, conflictos de convivencia y una conducta que ha obligado a Instituciones Penitenciarias a tomar medidas específicas en varias ocasiones.

Ahora, desde COOL, hemos tenido acceso en exclusiva a información sobre cómo transcurre verdaderamente el día a día de Rosa Peral en prisión, cuáles son las rutinas que definen su estancia, qué trato recibe, qué privilegios o limitaciones condicionan su vida en Brians 1 y cómo su historial continúa pesando en cada decisión que afecta a su futuro penitenciario. Más allá de los titulares sobre traslados o incidentes, existe una realidad interna mucho más compleja que revela cómo se mueve, convive y sobrevive dentro de uno de los entornos más duros de su condena.

La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude a la inspección ocular de la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles (Barcelona). (Foto: Europa Press)
La comitiva judicial del crimen de la Guardia Urbana acude a la inspección ocular de la casa de la acusada Rosa Peral en Cubelles. (Foto: Europa Press)

Fuentes internas de Brians 1 revelan en exclusiva a este medio que, lejos de algunas versiones difundidas hasta ahora, Rosa Peral llegó al centro penitenciario el martes 28 de abril al mediodía y, como cualquier nueva interna o reclusa trasladada desde otro centro, sus primeras horas han estado marcadas por un estricto protocolo de ingreso. Lejos de incorporarse de inmediato a la rutina habitual del módulo de mujeres, su llegada activa un procedimiento de observación inicial diseñado para evaluar tanto su estado físico como psicológico. «Cuando una interna llega, lo primero no es convivir con el resto, sino pasar por un proceso de valoración obligatorio», explican.

A su llegada a Brians 1, Rosa Peral queda inicialmente aislada en una celda de ingresos, completamente separada del resto de internas y sin contacto alguno con la vida ordinaria del módulo femenino. Este primer destino dentro de la prisión no responde a una medida excepcional, sino al protocolo habitual de observación, control y evaluación al que se somete cualquier nueva reclusa o trasladada. Sin embargo, se trata de un entorno especialmente austero, frío y restrictivo, muy distinto a una celda convencional. Según las fuentes consultadas por COOL, estas estancias cuentan con mobiliario mínimo y estructuras de seguridad reforzada: una cama básica anclada, superficies desnudas y un pequeño espacio con lavabo e inodoro de acero inoxidable, completamente metálicos. La falta de intimidad y la sencillez extrema del espacio reflejan el carácter provisional de este primer alojamiento. «Es una celda muy básica, preparada para ingresos y supervisión constante. Todo está pensado para minimizar riesgos», explican.

Portada del documental 'Las cintas de Rosa Peral'. (Foto: Europa Press)
Portada del documental ‘Las cintas de Rosa Peral’. (Foto: Europa Press)

En estas primeras horas, Rosa no tiene acceso a pertenencias personales, objetos cotidianos ni a ninguna de las rutinas habituales del centro penitenciario. Su único acceso material se limita a un kit básico facilitado por la prisión, compuesto por toallas, productos esenciales de higiene y artículos mínimos de primera necesidad. «Cuando una interna llega, recibe lo imprescindible para asearse y cubrir sus necesidades básicas, pero nada más», detallan las mismas fuentes. Mientras permanece en esta fase de ingreso, continúa bajo vigilancia constante, sin interacción con otras reclusas, sin actividades y pendiente de superar las entrevistas con el equipo de educación social y la revisión médica obligatoria. Solo tras completar estos controles podrá incorporarse al módulo correspondiente.

Del aislamiento inicial a la rutina férrea:  controles y horarios

El primer paso es la entrevista con el equipo de educación social, encargado de estudiar su perfil, evaluar su comportamiento previo, analizar posibles riesgos y determinar bajo qué condiciones se incorporará al módulo correspondiente. En el caso de Brians 1, al existir un único módulo femenino, la clasificación se centra más en su nivel de conflictividad, necesidades específicas y capacidad de convivencia. Después, debe someterse a una revisión médica exhaustiva. Este control sanitario resulta especialmente importante, ya que permite revisar medicación pautada, tratamientos previos, posibles patologías y cualquier necesidad clínica diaria. «El médico establece desde el primer día qué medicación necesita, si requiere seguimiento especial o si hay factores de riesgo», detallan las mismas fuentes.

Solo una vez completado todo el proceso de evaluación médica, psicológica y social, Rosa podrá incorporarse progresivamente a la rutina ordinaria del módulo femenino de Brians 1. A partir de ese momento, su día a día quedará completamente marcado por una disciplina horaria férrea, donde cada movimiento está pautado con precisión. La jornada arranca a las 7:30h de la mañana con el primer recuento y la apertura de celdas. A esa hora comienza oficialmente el día para las internas. Poco después se reparte el desayuno, y entre las 8:00 y las 13:00 horas se desarrollan las actividades asignadas, que pueden incluir talleres, programas formativos, tareas internas o destinos laborales remunerados para aquellas reclusas autorizadas.

Los exteriores del centro penitenciario. (Foto: Europa Press)
Los exteriores del centro penitenciario. (Foto: Europa Press)

La comida se sirve a las 13:00 horas, seguida de un periodo de patio o tiempo común dentro del módulo. Durante la tarde continúan algunas actividades o periodos de convivencia controlada hasta la cena, que suele repartirse entre las 19:00 y las 19:30 horas. A las 21:00 horas se realiza el cierre definitivo de celdas, momento en el que las internas deben permanecer en sus habitaciones hasta la mañana siguiente. «Aquí todo funciona con horarios muy estrictos; desde que se levantan hasta que se cierran puertas, todo está perfectamente controlado», explican desde Brians 1.

Las celdas ordinarias, aunque algo más funcionales que las de ingresos, siguen siendo espacios reducidos y de comodidad limitada. Suelen disponer de cama, lavabo, inodoro, una pequeña mesa, estanterías básicas y un espacio muy restringido para pertenencias autorizadas. La privacidad sigue siendo escasa y el control institucional, permanente. En este entorno, la rutina diaria no deja apenas margen para la improvisación: disciplina, vigilancia y cumplimiento normativo marcan cada jornada de Rosa Peral dentro de prisión.

Trabajo, escuela y beneficios: las opciones de Rosa Peral Brians 1

En función de su evolución dentro del centro, su conducta y la clasificación penitenciaria que se determine tras este nuevo ingreso, Rosa podría acceder a distintos destinos ocupacionales o actividades dentro de Brians 1, como trabajos de limpieza, cocina, lavandería o talleres productivos. Sin embargo, su historial disciplinario y sus antecedentes de conflictividad podrían complicar notablemente el acceso inmediato a determinados beneficios o puestos de mayor confianza. Según explican a COOL, en prisión la conducta diaria resulta determinante para cualquier avance. «Aquí todo depende del comportamiento. Es lo que marca si puedes acceder a trabajos, actividades o ciertos beneficios», aseguran.

Material incautado en Brians 1. (Foto: Europa Press)
Material incautado en Brians 1. (Foto: Europa Press)

No obstante, en el caso concreto de Rosa Peral, las mismas fuentes señalan que su perfil dentro de prisión no ha estado especialmente vinculado a los talleres tradicionales. «Ella nunca ha sido muy partidaria de los talleres. Siempre ha preferido acudir a la escuela, porque eso también le permite salir del módulo y tener otro tipo de movimiento dentro del centro», detallan. Este matiz no es menor, ya que la asistencia a espacios educativos o formativos no solo rompe la rutina del módulo, sino que también facilita una mayor interacción con otras internas. «Es en esos espacios donde suele haber más contacto, más movimiento y, según el entorno, donde circulan determinadas dinámicas internas como el tráfico de sustancias», concluyen.

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