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Los científicos se ponen a temblar: amenaza sin precedentes en la Antártida por la gripe aviar H5N1

Gripe aviar en la Antártida
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La comunidad científica internacional se muestra especialmente preocupada por el avance de la gripe aviar H5N1 en la Antártida. Hace sólo dos años que se detectó por primera vez, y desde entonces se ha expandido a lo largo de aproximadamente 900 kilómetros de la costa occidental. El escenario plantea riesgos tanto sanitarios como ecológicos, ya que se ha hallado el virus en varias especies nativas, entre ellas cormoranes antárticos, gaviotas dominicanas, pingüinos de Adelia, pingüinos papúa y lobos finos antártico.

«La enfermedad es capaz de matar al 90 o incluso al 100% de las aves en períodos muy cortos, a veces en uno o dos días», explicó el científico chileno Víctor Neira. Hasta la fecha no se han registrado eventos de mortalidad masiva comparables con los observados en otras regiones del mundo, pero el virus muestra una capacidad «extraordinaria» para mantenerse activo durante varias temporadas consecutivas.

Alerta por la gripe aviar H5N1 en la Antártida

«La ciencia nos ayuda ayudar a superar situaciones tan duras como la que vivimos con el covid-19 y, además, nos permite evitarlas. Consideramos que la prevención a través de la investigación es una herramienta fundamental para encarar los desafíos de salud futuros. Para las aseguradoras que han apoyado este proyecto es todo un orgullo que la expedición haya sido un éxito», ha destacado Mirenchu del Valle, presidenta de Unión Española de Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA).

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la permanencia el H5N1 en la Antártida durante tres años consecutivos. Los investigadores han detectado el virus de forma continua durante los años 2023, 2024 y 2025, lo que sugiere que consiguió establecerse en el ecosistema local. A diferencia de lo que ocurre en otras regiones del mundo, la intervención directa en la Antártida es limitada debido a la complejidad del terreno y las condiciones meteorológicas adversas. Asimismo, la fauna del continente blanco es muy vulnerable, y un brote en una determinada colonia podría alterar por completo el equilibrio ecológico local.

Si bien varias de las especies afectadas están clasificadas como de «preocupación menor», los investigadores advierten que «si el virus se fortalece o se adapta mejor a determinadas especies, cualquier población podría pasar rápidamente a estar en peligro».

El riesgo en los pingüinos

Los pingüinos son un grupo de 22 especies de aves marinas distribuidas en el hemisferio sur que se enfrentan a problemas específicos de conservación. Las principales amenazas identificadas son el cambio climático y la sobrepesca que afectan a la cadena alimentaria junto con las molestias humanas, la destrucción del hábitat, la contaminación y las enfermedades emergentes.

«Los pingüinos son los primeros en sufrir la emergencia climática. Actúan como centinelas de la conservación del ecosistema antártico: conocer en profundidad los cambios que están experimentando en su comportamiento nos proporcionará modelos predictivos de las consecuencias del cambio climático en la Antártida mucho más precisos y, así, podremos actuar antes y mejor para prevenir los riesgos. Por ejemplo, serviría para establecer nuevas zonas de protección o regular la pesca en el Océano Austral», explica Virginia Morandini, investigadora principal del proyecto PERPANTAR y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) desde la base Gabriel de Castilla, ubicada en la Isla Decepción.

En este contexto, la confirmación de pingüinos contagiados con la gripe aviar H5N1 encendió todas las alarmas. Estas aves viven en colonias formadas por un gran número de individuos, lo que podría facilitar la expansión del virus y desencadenar episodios de mortalidad masiva. El antecedente más cercano se encuentra en Sudamérica. En 2023, la gripe aviar provocó la muerte de alrededor de 1.300 pingüinos de Humboldt en Chile, lo que representó cerca del 10% de la población nacional de esa especie.

«Los resultados obtenidos están a otra escala con respecto a la información que teníamos antes, son muy significativos y reflejan la amplia extensión del virus. En muchos casos, la carga viral en los animales muertos era muy alta, lo que indica un riesgo de exposición al virus en la zona cercana a los cadáveres. El muestreo de aire nos ha permitido identificar la presencia del patógeno en individuos vivos de diferentes colonias de pingüinos, lo que muestra que el virus puede estar circulando en colonias aparentemente sanas», detalla el investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO CSIC-UAM).

Y añade: «Creemos que la productividad del trabajo que hemos realizado es muy importante para conocer la dispersión del virus en la Antártida. Además, podremos completar el estudio con el trabajo que hagamos en el laboratorio sobre patología, secuenciación o detección de anticuerpos».

La permanencia sostenida de la gripe aviar H5N1 en la Antártida es una señal inequívoca de que el virus halló condiciones para sobrevivir en el ecosistema local. Aunque los científicos todavía no han observado «colapsos poblacionales generalizados», algunas especies nativas pueden verse afectadas por crisis epidemiológicas.  Por ahora, la estrategia se centra en el monitoreo activo, la cooperación internacional y el refuerzo de protocolos de bioseguridad.

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