Victoria absoluta, pero sin mayoría, del PP de Moreno

Editorial PP

El PP de Juanma Moreno se ha quedado a un palmo de la mayoría absoluta, al lograr 53 escaños en las elecciones andaluzas, un triunfo aplastante, pero en cierto punto amargo, porque no ha logrado superar el listón que le hubiera permitido gobernar en solitario. En realidad, el PP ha perdido poco más de un punto porcentual, pero esa leve caída se ha traducido en un descenso de 5 escaños. La aritmética le ha impuesto un duro castigo, porque la lotería de los restos le ha sido esta vez esquiva. El PSOE de María Jesús Montero vuelve a perforar su suelo para salir de las urnas con el peor resultado de su historia, dejándose dos escaños en el camino.

Sólo que el PP no haya logrado la mayoría absoluta permitirá al socialismo tratar de desviar la atención. Lo hará de inmediato, mientras Sánchez se parapetará en la Moncloa sin hacer el más mínimo ejercicio de autocrítica. Vox, por su parte, con un porcentaje de votos similar al de hace cuatro años, rentabiliza la ligera subida con un escaño más, pero el botín es más cualitativo que cuantitativo, pues estará en disposición de vender caro su apoyo a los populares. Por la izquierda del PSOE, la gran sorpresa ha venido de Adelante Andalucía, formación que ha acertado vendiendo su independencia de la coalición de Gobierno y que ha doblado el pulso a Por Andalucía.

En definitiva, Andalucía ha ratificado en las urnas su confianza en la gestión de Moreno, que ha obtenido un resultado notable que le afianza en la presidencia del Gobierno autonómico, si bien ha perdido el margen de maniobra del que disponía y tendrá que sentarse a negociar el apoyo de los de Abascal. Vox, en este sentido, sale reforzado porque gana una influencia decisiva. Y, como conclusión, un dato: la derecha obtiene el 55 % de los votos frente al 38% de la izquierda. Toda una transformación social en un territorio que ha experimentado en dos legislaturas toda una revolución electoral.

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