Unión o ridículo

Unión o ridículo

Tal y cómo propone el presidente de la Gestora, Javier Fernández, el PSOE debería abstenerse en bloque durante la investidura de Mariano Rajoy. Tras la caótica gestión de Pedro Sánchez y su equipo a lo largo de los dos últimos años, el Partido Socialista necesita recobrar la credibilidad a base de unidad y consenso interno. Abstenerse en bloque no significa conceder un cheque en blanco al futuro Ejecutivo del PP ni un desprecio a los votantes socialistas, sino la posibilidad de hacer una oposición exigente que redunde en el beneficio de España y en el futuro de la propia formación. Una actividad con el suficiente sentido de Estado como para acabar con la insoportable parálisis institucional que pone en peligro nuestro sólido crecimiento económico. Flaco favor se harían los dirigentes socialistas si optaran por alguna fórmula extraña como la ausencia de 11 representantes en el Pleno. Además de una preocupante división, supondría un ridículo semejante al que practican a diario algunos de sus miembros.

Ejemplos claros del camino a evitar son César Luena y su ‘no’ "hasta el infinito" o las tendencias secesionistas del Partido Socialista de Cataluña. Si fuera por ellos, la evolución histórica no hubiera pasado de la primera piedra con la que tropezó una persona. Tras la dimisión de Sánchez, la formación necesita comenzar una nueva etapa a partir del Comité Federal del próximo domingo. España y la viabilidad del partido han de ser los temas insoslayables de esa cita. Como ya hemos defendido en OKDIARIO, nuestro país es más fuerte con un PSOE en óptimas condiciones. Especialmente ahora que el espectro de centro-izquierda se antoja fundamental para sofocar esa violencia social en calles y centros educativos que tratan de instaurar desde Podemos. Por tanto, es necesario que el PSOE deje atrás el pedrismo y recupere la línea clásica del partido que encarnan Susana Díaz, Felipe González o el propio Javier Fernández.

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