La bandera de España, bien alta y en lugar preeminente, Armengol

La bandera de España, bien alta y en lugar preeminente, Armengol

La socialista Francina Armengol ha apartado la enseña nacional tras la de Ucrania y la de la UE, como si el símbolo patrio por excelencia fuera una suerte de trapo que tuviera que ser ocultado. En la recepción al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que ha tenido lugar en el Patio de Floridablanca, la bandera española ocupaba un lugar secundario, algo parecido a lo que ocurrió durante la estancia del Gran Duque de Luxemburgo, Guillermo V, el pasado 5 de marzo, así como en la anterior visita de Zelenski.

En todos estos casos, según las imágenes difundidas por el propio Congreso, la bandera nacional española no ocupaba el lugar preferente. Y es que, en contra de lo que determina la costumbre, la enseña extranjera ocupa sistemáticamente el lugar central en el Congreso de los Diputados o más destacado, mientras que la española queda relegada a una posición secundaria, a uno de los lados.

Pues bien, Armengol, la tercera autoridad del Estado, ha decidido dar un volantazo y darle el lugar preeminente a la enseña extranjera. No es un error puntual, sino una decisión planificada, porque esta situación se viene produciendo sistemáticamente ante las críticas de la oposición. Según Armengol, esta práctica responde a «un gesto de cortesía». Parece evidente que a Armengol la bandera de España le incomoda. Por lo menos más de lo que incomoda cobrar su sueldo de los españoles.

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