De góticas a vividoras
En junio de 2009, siendo Leire Pajín secretaria de Organización del PSOE, pronunció aquella épica frase en la que nos pedía que estuviéramos «atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE». Su expresión no cayó en saco roto, sino que le sirvió pocos meses después para convertirse en ministra de Sanidad, pese a haber estudiado sociología, y acabar colocada en una agencia de la ONU. Tres meses más tarde, en septiembre de 2009, Zapatero se llevó a toda su familia de excursión a Nueva York, con ocasión de la 64.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Barack y Michelle Obama organizaron una cena como recepción oficial en el Metropolitan Museum of Art, y allí se tomó aquella fotografía oficial donde vimos a Laura y Alba disfrazadas de sirvientas de la familia Monster.
La prensa explicó que las niñas, que entonces tenían 14 y 16 años respectivamente, eran ‘góticas’; o sea, que pertenecían a un colectivo que estaba de moda antes de que ellas nacieran, en los años 80, relacionado con la música post-punk y el gothic rock, y que vestían con ropa negra suelta y larga, botas militares y maquillaje pálido, con labios oscuros. En realidad, en aquellos años, muchas adolescentes se habían hecho fanáticas de la saga Crepúsculo, de amor romántico entre vampiros, con la que parecían identificarse las hijas de Zapatero y Sonsoles, que les permitieron ir así disfrazadas a la recepción oficial con el presidente de los EEUU.
Al año siguiente, Laura, la mayor, con 17 años, abandonó la Moncloa para irse a vivir con su novio a una especie de comuna en una casa okupa de Sevilla. El dueño del inmueble los denunció; los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se personaron en el inmueble para convencer a los ocupantes de que lo abandonaran, pero no tuvieron que usar la fuerza, ya que alguien convenció a la hija de Zapatero de que se ahorrase ese bochorno y volviera a su palacio Como, al parecer, no valía para estudiar, sus padres le pagaron un módulo de Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales en un centro privado de Madrid. Estos estudios pagados a Laura casaban muy bien con los que estaba haciendo su hermana pequeña, Alba, a la que sus padres le habían pagado uno de los programas privados más caros de España, un doble grado en Comunicación Audiovisual Digital y Artes Escénicas, en una universidad privada de Villaviciosa de Odón.
En 2019, pocos meses después de que Pedro Sánchez ocupase la presidencia del Gobierno, Laura y Alba constituyeron la mercantil What The Fav, en cuyas cuentas su padre figura como autorizado. Una agencia de publicidad y marketing en la que, a pesar de su escasísima formación y experiencia, lograron clientes como la empresa china Huawei y medios de comunicación como Público, El Plural y El Español, según indicaban en su página web. No obstante, los mayores ingresos de What The Fav provienen de ‘maquetar’ informes para las sociedades Inteligencia Prospectiva y Análisis Relevante, empresas instrumentales y sin actividad real, según el auto del juez Calama, que investiga si la agencia de las hijas de Zapatero fue utilizada por este para canalizar fondos hacia el expresidente. Entrevistados por OKDIARIO, los empleados de What The Fav admiten que Laura y Alba Rodríguez Espinosa «no se pasaban por la oficina»… ni falta que les hacía.
Zapatero ha metido a sus propias hijas en un follón que solamente se puede explicar porque pensó que sus amigos chavistas nunca iban a caer, que Obama le protegería eternamente, que Trump jamás volvería a tener poder, que la justicia española no se atrevería a meterse con él o quizá, lo más probable, porque siempre ha tenido menos luces que una patera. Pocos meses antes de abandonar el poder, el expresidente anunció que pensaba dedicarse a ser «supervisor de nubes, acostado en una hamaca y mirando al cielo». En vez de nubes, la justicia investiga si Zapatero se dedicó a supervisar rescates a cambio de un 10 % de comisión, pringando a unas hijas a las que reconvirtió de góticas a vividoras.