Fracasaron plantando árboles en pleno desierto, pero un experimento con 500 tortugas cambió el paisaje del Sahara
Estas tortugas no solo caminan por la arena, sino que son excavadoras naturales
Suena imposible pero 11 países de África se unen para construir la muralla más larga del mundo con 8.000 km para frenar el desierto del Sáhara
Las preguntas de Bill Gates que debes hacerte si quieres saber cuál es tu nivel de felicidad
Rousseau: "El hombre que más ha vivido no es aquel que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida"
Ya no es un concepto abstracto. En zonas como el Sahel (la franja que separa el Sahara de las sabanas africanas), la desertificación significa la pérdida de cultivos, unas migraciones forzadas y ecosistemas cada vez más frágiles. Durante muchos años, se pensó que la solución podría ser plantar árboles en el desierto, pero acabó en algo irregular, costoso y, en algunos casos, fallido.
Los investigadores hicieron un experimento que no contó con maquinaria pesada ni grandes infraestructuras. Contó con 500 ejemplares de una especie de tortugas originaria de la zona, adaptada a condiciones extremas: la Centrochelys sulcata. La reintroducción tuvo lugar en 2021 con la idea de que volvieran procesos ecológicos naturales, pero 5 años después el paisaje ha cambiado.
Estas tortugas no solo caminan por la arena, sino que son excavadoras naturales. Para poder sobrevivir a temperaturas de 60 o 70 grados centígrados durante el día y del frío nocturno, son capaces de crear refugios subterráneos que pueden llegar hasta 10 metros de profundidad. Esto es vital para el animal, pero afecta al ecosistema, al permitir que el terreno gane capacidad de retención hídrica, por lo que la humedad persistiría más tiempo.

De arena a los árboles del desierto
El satélite ha puesto imágenes, donde se ha comprobado la aparición progresiva de manchas verdes en áreas donde antes solo había arena. Con ello vinieron las aves y los pequeños vertebrados, recuperando un poco de la biodiversidad. Con esta aparición de las tortugas, se gana tiempo y esfuerzo gracias a su comportamiento instintivo, que hace que las comunidades locales no tengan un trabajo agotador cavando hoyos para retener agua.
La desertificación en el Sahel viene de lejos. Ya estaba documentado desde el siglo pasado y se agravó por la presión humana sobre el suelo y las recurrentes sequías. Es por ello que la solución de las tortugas ofrece una lección importante al poder reactivar procesos ecológicos, pero hay inconvenientes como el peligro al que se expone la especie debido a la pérdida de hábitat y la caza o la disponibilidad de lluvia.