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El alimento que millones de perros comen a diario y que los veterinarios llevan años advirtiendo que les hace daño

Alimento y perros
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante años, los huesos prensados para perros han estado presentes en supermercados y tiendas de mascotas como uno de los snacks más habituales para las mascotas. Sin embargo, cada vez más veterinarios alertan sobre los riesgos que pueden esconder estos productos debido a su composición: se fabrican a partir de cuero crudo procesado, un material muy difícil de digerir para el organismo canino. Aunque los perros pueden masticar pequeños trozos de este alimento sin consecuencias, el peligro aparece cuando arrancan trozos medianos o grandes y los tragan sin poder descomponerlos correctamente en el sistema digestivo.

Veterinarios y expertos en alimentación canina explican que estos restos pueden recorrer prácticamente intactos todo el aparato digestivo debido a su baja digestibilidad, que oscila entre el 15% y el 30%, una cifra muy inferior a la de otros mordedores naturales. Esto significa que buena parte del material puede permanecer sólido desde que entra por la boca hasta que sale en las heces. En este contexto, el mayor riesgo del que alertan los veterinarios es la obstrucción intestinal.

El alimento más peligroso para los perros

@patitas_compEl PEOR snack para perros ⚠️🐶 Los huesos prensados están súper normalizados y son un auténtico peligro. ⚠️ Se vende muchísimo y nos han hecho creer que es un snack “normal”, pero no es muy distinto a que se coma un trozo de bolso ligeramente menos tratado. 🙏🏼 El cuero es muy muy difícil que se digiera, por lo que al tragarse un trozo mediano-grande y no poder descomponerlo puede causar obstrucciones que requieran cirugía 💔 Por eso es diferente tragarse un trozo de mordedor natural vs. hueso prensado. Los huesos prensados tienen una digestibilidad del 15-30%, eso hace que puedan pasar casi intactos desde la boca hasta las heces. Si no lo pueden descomponer con la digestión, se puede obstruir. Una oreja de cerdo, por ejemplo, tiene una digestibilidad del 70-80%. Siempre optaremos por mordedores naturales aunque, por seguridad, y más con perros inexpertos en la masticación, solemos recomendar dárselos bajo supervisión. 🙏🏼 A esto se le suma que los huesos prensados son nutricionalmente irrelevantes, no aportan nada 🤦🏻‍♀️ Os queremos ❤️❤️♬ Pieces (Solo Piano Version) – Danilo Stankovic

El problema es que se ha normalizado la imagen de estos snacks como premio, pero detrás de esa apariencia hay un material que nada tiene que ver con un alimento natural. Productos como las orejas de cerdo, tendones, tráqueas o pieles naturales deshidratadas presentan niveles de digestibilidad de hasta el 80%, lo que facilita que el organismo pueda descomponerlos progresivamente. Sin embargo, los huesos prensados tienen una digestibilidad muy baja, y los veterinarios los comparan con un trozo de cuero tratado, que puede permanecer durante varias horas dentro del organismo sin deshacerse por completo.

Más allá del riesgo para el aparato digestivo, este alimento para perros también preocupa por los tratamientos químicos que se utilizan durante su fabricación. Dependiendo del origen y del proceso industrial, puede contener blanqueantes, conservantes o residuos empleados para tratar el cuero. Afortunadamente, cada vez más dueños toman conciencia de los peligros que conlleva y optan por alternativas más seguras y menos procesadas.

Alimentos tóxicos

  • El ajo puede resultar perjudicial cuando se consume en exceso, ya que contiene tiosulfatos capaces de dañar los glóbulos rojos. Como consecuencia, el perro puede sufrir anemia, debilidad y problemas digestivos.
  • Tanto las bebidas alcohólicas como algunos alimentos fermentados afectan directamente al hígado y al sistema nervioso del animal. Dependiendo de la cantidad ingerida, pueden provocar vómitos, descoordinación, dificultades respiratorias, convulsiones e incluso coma.
  • La cebolla contiene compuestos que destruyen los glóbulos rojos y favorecen la aparición de anemia. Incluso cantidades pequeñas pueden causar apatía, debilidad, vómitos y pérdida de apetito.
  • El chocolate contiene teobromina, una sustancia que los perros no son capaces de metabolizar correctamente. Esto puede afectar al sistema nervioso y cardiovascular.
  • A diferencia de los huesos crudos, los cocinados se vuelven más frágiles y tienden a astillarse fácilmente. Esto aumenta el riesgo de perforaciones internas, atragantamientos y obstrucciones intestinales.
  • Las pasas pueden provocar insuficiencia renal aguda. Aunque todavía no se conoce con exactitud el mecanismo que causa esta toxicidad, incluso pequeñas cantidades pueden resultar peligrosas.

Más allá de evitar los alimentos tóxicos, los expertos recuerdan que la dieta debe adaptarse a la edad, el tamaño, la raza, el nivel de actividad física e incluso determinadas condiciones de salud del animal. Por ello, resulta importante elegir un alimento formulado para su etapa de vida y que aporte cantidades adecuadas de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales.

Asimismo, es fundamental controlar las porciones. El exceso de comida puede favorecer el sobrepeso y la obesidad, problemas cada vez más frecuentes. En definitiva, una nutrición adecuada no depende únicamente del tipo de alimento elegido, sino también de las cantidades, los hábitos de alimentación y la atención a las necesidades concretas de cada perro.

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