¡Menudo argumento!: hay violencia de género porque todos los hombres son violentos

¡Menudo argumento!: hay violencia de género porque todos los hombres son violentos

La jueza especialista en violencia de género Pilar Llop es la candidata propuesta por el PSOE para presidir el Senado en esta nueva legislatura tras las elecciones generales del 10-N. Llop fue delegada del Gobierno para la Violencia de Género desde julio de 2018 hasta el pasado mes de abril y, desde las pasadas elecciones municipales del 26-M, es diputada en la Asamblea de Madrid y senadora por designación autonómica. Su opinión sobre la violencia de género quedó reflejada en una entrevista periodística en la que aseguró que "una democracia en la que la mitad de la población vierte violencia sobre la otra mitad,  no es democracia". La opinión de Pilar Llop resulta inquietante, porque va mucho más allá de lo que cabe esperar de quien puede ser la cuarta autoridad del Estado.

Porque una cosa es expresar y trabajar por la erradicación de una lacra social como es la violencia de género y otra considerar que la misma es consecuencia de la actitud violenta de la totalidad de los hombres, sin matices ni excepciones. Esa opinión, además de falsa, rezuma radicalidad y sitúa el problema de la violencia de género en coordenadas extremas, más allá de los límites de lo sensato, porque la causa que, según Llopis, ha derivado en el asesinato de más de mil mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, no puede reducirse al discurso simple y radical de que todos los hombres son violentos por naturaleza. Es un pensamiento reaccionario de una cortedad intelectual supina, porque se basa en las premisas clásicas de la ideología de género, que no es otra cosa que la traslación de la vieja lucha de clases marxista a la guerra de sexos.

El feminismo radical del que hace gala Pilar Llopis tiende a un reduccionismo ideológico sectario, en tanto que parte de una consideración frentista de las relaciones entre hombre y mujer que responde a los patrones de pensamiento de la izquierda más extrema. Porque llevando al límite la opinión de Llopis, no habría hombre que se sintiera concernido por el drama de la violencia de género. Y si Llopis alcanzara la presidencia del Senado, todos y cada uno de los senadores varones serían a ojos de su presidenta violentos en potencia.

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