Luto en la zoología mundial: muere a los 38 años Einstein, el loro parlanchín que sabía más de 200 palabras
Hay animales que pasan desapercibidos y apenas dejan rastro fuera de su entorno. Otros, en cambio, acaban ocupando un lugar inesperado en la memoria colectiva. Ese fue el caso de Einstein, una lora que durante décadas sorprendió a científicos, cuidadores y visitantes por su inteligencia y su capacidad para comunicarse con humanos.
Einstein tenía 38 años y llegó a dominar más de 200 palabras y sonidos. Su muerte, confirmada por el propio parque tras una larga batalla contra el cáncer, ha conmocionado a quienes siguieron su historia durante más de tres décadas.
Muere el loro parlanchín que sabía más de 200 palabras
El Zoo Knoxville, en Tennessee (Estados Unidos), confirmó la muerte de Einstein el pasado 12 de febrero tras casi tres años de lucha contra un cáncer que afectaba a su sistema vocal.
Los cuidadores detectaron los primeros síntomas en mayo de 2023. El equipo veterinario observó entonces un cambio leve en su voz. Las pruebas revelaron una masa en la siringe, el órgano que las aves utilizan para producir sonidos. Durante meses, los especialistas supervisaron su evolución y mantuvieron el tumor bajo control.
La situación cambió a comienzos de 2026, pues el tumor creció con rapidez y dejó de responder a los tratamientos. El equipo del zoológico decidió priorizar el bienestar del animal. Einstein murió rodeada por sus cuidadores y el personal veterinario que la acompañó durante años.
El ave llegó al zoológico en 1992 y desde entonces participó en programas educativos y exhibiciones públicas. Los cuidadores utilizaban sus demostraciones para explicar la inteligencia de los loros grises africanos, una especie conocida por su desarrollo cognitivo.
Einstein alcanzó fama internacional gracias a su capacidad para reproducir más de 200 palabras y sonidos distintos. El zoológico confirmó que podía usar de forma espontánea alrededor de 80 palabras en contextos adecuados, una habilidad poco habitual incluso dentro de su especie.
Por qué el loro Einstein llegó a ser uno de los animales más famosos del mundo
La razón por la que Einstein era tan popular es que participó en el programa televisivo Pet Star, apareció en America’s Got Talent y también en el magazine estadounidense Good Morning America. Además, en 2006 ofreció una charla en un evento TED donde mostró sus habilidades frente al público.
Durante años, el zoológico presentó a Einstein como embajadora educativa. Miles de visitantes asistieron a sus demostraciones, en las que el animal respondía a señales de los cuidadores, imitaba sonidos y pronunciaba frases simples. Para muchos niños, fue el primer contacto directo con la inteligencia animal.
Durante sus presentaciones también cantaba fragmentos de «Rocky Top», una canción muy popular en Tennessee. Ese detalle terminó de convertirla en una figura familiar para los visitantes del zoológico.
Los responsables del parque recuerdan que su historia ayudó a despertar interés por la conservación de las aves y por la protección de especies silvestres.
El mecanismo que permite a los loros imitar la voz humana
La capacidad de Einstein para imitar palabras humanas tiene una explicación biológica concreta. A diferencia de las personas, que producimos sonidos con la laringe situada en la garganta, los loros utilizan la siringe.
Este órgano se encuentra más abajo, en el punto donde la tráquea se divide para entrar en los pulmones. Su estructura permite generar sonidos complejos gracias a un sistema de membranas elásticas y músculos muy precisos.
Los loros grises africanos destacan especialmente por su control vocal. La siringe funciona como un sistema doble. Cada lado puede producir sonidos distintos, lo que permite a algunas aves combinar tonos y matices con gran precisión.
El resto del aparato vocal también influye en el resultado. La lengua, más gruesa y flexible que la de muchas otras aves, ayuda a formar vocales y consonantes. El pico actúa como caja de resonancia y modifica la proyección del sonido.
Gracias a este conjunto de mecanismos, algunos loros logran reproducir palabras humanas con notable claridad. Einstein llevó esa capacidad al límite. Sus cuidadores aseguran que podía imitar animales, cámaras fotográficas, alarmas y hasta efectos que recordaban a sonidos de ciencia ficción.
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