La encina más grande del mundo está a 3 horas de Madrid y acaba de renovar su acceso: construyen un parking y asfaltan el camino de 2 km para visitarla
En la dehesa extremeña se alza uno de los árboles más extraordinarios de España. Se trata de La Terrona, una encina situada en el municipio cacereño de Zarza de Montánchez que, para numerosos especialistas, es el ejemplar de encina más grande del mundo.
Este coloso vegetal, con una edad estimada de unos 800 años, se ha convertido en uno de los principales atractivos naturales de Extremadura y, desde ahora, visitarlo resulta mucho más sencillo gracias a la mejora de sus accesos.
Las recientes actuaciones llevadas a cabo en la zona buscan facilitar la llegada de visitantes sin perder de vista la conservación del entorno.
Entre las novedades destacan la construcción de un nuevo aparcamiento y el asfaltado de los dos kilómetros que conectan el casco urbano con este emblemático árbol, una intervención que pretende favorecer tanto el turismo sostenible como la actividad diaria de los vecinos y ganaderos.
La Terrona, considerada por muchos la encina más grande del mundo
La Terrona pertenece a la especie Quercus ilex y sobresale por unas dimensiones difíciles de encontrar incluso entre los árboles más longevos de Europa.
Según el Ayuntamiento de Zarza de Montánchez, alcanza 16,4 metros de altura, posee una copa de 27 metros de diámetro y un perímetro de tronco de 7,70 metros, cifras que reflejan la magnitud de este ejemplar centenario.
Su enorme tronco hueco sirve además de refugio para distintas especies de animales, como zorros, conejos o jabalíes, convirtiéndolo en un pequeño ecosistema en sí mismo.
Debido al enorme peso de sus ramas, el árbol cuenta desde hace años con estructuras de apoyo destinadas a evitar fracturas y garantizar su conservación durante las próximas décadas.
Cómo llegar a La Terrona desde Madrid
Llegar hasta La Terrona desde Madrid supone un viaje de unas tres horas por carretera. El destino es Zarza de Montánchez, un pequeño municipio de la provincia de Cáceres desde el que parte el itinerario señalizado hacia este monumento natural.
La ruta comienza junto al pabellón municipal y atraviesa un paisaje característico de la dehesa extremeña, con encinas, alcornoques y amplias zonas de pasto.
Durante el recorrido también se cruza el histórico puente romano del Pozo del Prado, un elemento patrimonial que añade un atractivo adicional a la visita antes de alcanzar el paraje conocido como Cordel de la Cumbre, donde se encuentra La Terrona.
Un nuevo aparcamiento y un camino asfaltado para facilitar la visita a la encina cacereña
La principal novedad es la mejora integral del acceso al árbol. Según informa El Periódico Extremadura, el proyecto contempla una inversión superior a los 400.000 euros, destinada a acondicionar el entorno y hacer más cómoda la llegada de visitantes. Éstas son algunas de las actuaciones más destacadas:
- Construcción de un nuevo aparcamiento en la Charca de las Lindosas.
- Pavimentación con hormigón de un tramo de dos kilómetros.
- Eliminación de baches y zonas embarradas que dificultaban el acceso.
- Mejora de la movilidad tanto para turistas como para los ganaderos de la zona.
A partir de estas obras, el desplazamiento desde el casco urbano apenas requiere cinco minutos en coche, mientras que quienes prefieran recorrer el camino a pie tardarán alrededor de 25 minutos.
La actuación ha sido financiada con fondos Next Generation de la Unión Europea, junto con la Junta de Extremadura y la Diputación de Cáceres. El objetivo es mejorar la accesibilidad sin renunciar a la protección de uno de los árboles más valiosos del patrimonio natural extremeño.
Esta renovación permitirá incrementar la llegada de visitantes y reforzar la economía local, al tiempo que facilita el trabajo diario de los ganaderos que utilizan este camino. La Terrona se ha convertido en el principal símbolo turístico del municipio cacereño.
Por su parte, la Junta de Extremadura mantiene la protección del ejemplar como Árbol Singular de Extremadura, una distinción que reconoce tanto sus dimensiones excepcionales como su valor ecológico e histórico.
Gracias a las medidas de conservación aplicadas durante los últimos años y a la mejora de los accesos, este árbol podrá seguir siendo uno de los grandes referentes del turismo de naturaleza en España durante muchas generaciones.