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Uno de los árboles más longevos de Europa es una portentosa sabina de Aragón: podría tener hasta 1.500 años de vida

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Sabinar de Las Blancas. Foto: Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0 / Falconaumanni
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La Sabina de Blancas, un ejemplar milenario de la especie Juniperus thurifera, representa uno de los vestigios biológicos más antiguos de la península ibérica.

Con una edad que diversos expertos sitúan entre los 1.000 y 1.500 años, este árbol singular de Aragón constituye un testimonio vivo de la historia natural europea.

La milenaria Sabina de Blancas se consolida como un referente de longevidad en el patrimonio natural europeo

Esta sabina albar, ubicada en el municipio de Blancas, dentro de la comarca del Jiloca en Aragón, comparte el olimpo de los gigantes naturales españoles junto a otros iconos como el Tejo de Bermiego o el olivo de la Farga de l’Arión.

Los informes técnicos del Gobierno de Aragón confirman su estatus oficial como Árbol Singular desde el año 2015. Su supervivencia no es fruto de la casualidad, sino de una adaptación extraordinaria a un territorio donde la naturaleza impone reglas severas.

La Sabina de Blancas, a diferencia de otras formaciones boscosas, surge solitario en medio de la paramera, convirtiéndose en un faro visual para quienes recorren el noroeste de la provincia de Teruel.

Su presencia dota al paisaje de una profundidad histórica que pocos monumentos arquitectónicos pueden igualar en la región.

¿Cuáles son las dimensiones y características de esta sabina de Aragón?

El análisis físico de este ejemplar revela datos sorprendentes que justifican su protección institucional. Según la ficha técnica de la Red Natural de Aragón, la sabina alcanza los 8 metros de altura y presenta una copa con un diámetro de 12,5 metros.

El perímetro de su tronco oscila entre los 3,30 y los 3,60 metros, lo que evidencia un desarrollo lento pero constante a lo largo de quince siglos de existencia.

Este crecimiento ocurre en el denominado «Triángulo del Frío», una zona geográfica conocida por registrar temperaturas extremas. El árbol soporta inviernos helados con mínimas de hasta 25 grados bajo cero y veranos tórridos que superan los 40 grados.

Esta oscilación térmica, sumada a una pluviometría escasa y vientos persistentes, ha forjado la madera densa y retorcida que caracteriza a la especie, permitiéndole resistir enfermedades y plagas que habrían acabado con otros árboles menos robustos.

Importancia ecológica de la Paramera de Blancas y su entorno protegido

La relevancia de la Sabina de Blancas trasciende su propia estructura botánica para integrarse en un ecosistema de alto valor. El árbol se sitúa en la Paramera de Blancas, una extensión de casi 3.000 hectáreas declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Según la Asociación Amigos de Blancas, este paraje alberga especies esteparias de gran interés científico como la alondra ricotí, el sisón, la avutarda y el aguilucho cenizo.

La sabina actúa como el epicentro simbólico de esta biodiversidad, demostrando que la conservación de un individuo singular favorece la protección de todo su hábitat.

A nivel social, la comunidad local mantiene un vínculo inquebrantable con el ejemplar. Los habitantes de Blancas tradicionalmente empleaban sus ramas en las procesiones del Domingo de Ramos, colgándolas después en los balcones como amuleto de protección.

Además, leyendas transmitidas oralmente hablan de druidas celtíberos que ya veneraban el árbol en tiempos de la ocupación romana.

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