Saltan todas las alarmas en Cantabria: llega a España la devastadora plaga agrícola de la mosca oriental de la fruta
La detección de la mosca oriental de la fruta en territorio español ha encendido las alarmas. Tras el hallazgo de los primeros ejemplares en Cantabria, el sector agrícola nacional observa con temor la llegada de esta especie invasora.
Esta plaga, catalogada como prioritaria por la Unión Europea, posee un enorme potencial destructivo que pone en jaque la producción de frutas y hortalizas en todo el país.
Cantabria confirma el primer hallazgo en España de la mosca oriental de la fruta
Los técnicos del Ministerio de Agricultura capturaron el pasado mes de octubre tres ejemplares de la especie Bactrocera dorsalis en el municipio de El Astillero. Este suceso marca un hito negativo, pues confirma por primera vez la presencia de este insecto en suelo español.
Las capturas ocurrieron en trampas delta de vigilancia oficial, y los expertos vinculan su llegada a la proximidad de infraestructuras logísticas y puertos que reciben mercancías internacionales.
A pesar de la gravedad del hallazgo, el Ayuntamiento de El Astillero lamentó la falta de comunicación oficial por parte del Ministerio y del Gobierno de Cantabria.
El alcalde, Javier Fernández Soberón, criticó, en declaraciones recogidas por El Diario Montañés, que la información llegara antes a organismos europeos que a la propia administración local afectada.
No obstante, la Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas (EPPO) lanzó un mensaje de calma al considerar que el clima cántabro resulta inadecuado para que la plaga se establezca de forma permanente. Por ahora, no existe constancia de un foco activo o asentado en la zona.
¿Por qué la mosca oriental de la fruta es tan peligrosa para el campo español?
La mosca oriental de la fruta destaca por su extrema polifagia, ya que puede atacar a más de 120 especies vegetales diferentes. Su dieta incluye cultivos de alto valor económico como los cítricos, frutales de hueso, aguacates, mangos e incluso diversas hortalizas.
El ciclo biológico de este insecto resulta devastador, ya que las hembras perforan la piel de la fruta para depositar sus huevos en el interior. Una vez que las larvas eclosionan, se alimentan directamente de la pulpa, lo que destruye el fruto por completo.
Aunque el daño inicial puede pasar desapercibido, la actividad de las larvas facilita la entrada de bacterias y hongos que aceleran el procesamiento de la pieza, haciéndola inviable para el consumo y la venta. Su alta tasa de reproducción y su capacidad de dispersión la convierten en una de las plagas más destructivas del mundo.
Estrategias de control de la Bactrocera dorsalis y riesgo para la agricultura
España presenta una vulnerabilidad crítica ante esta especie, especialmente en las zonas con clima mediterráneo y en el archipiélago canario. La mayor parte de la superficie frutícola de la Unión Europea se concentra en territorio español, lo que multiplica las posibles pérdidas económicas si la plaga se expande.
Por este motivo, organizaciones como la Unión Llauradora han exigido a la Generalidad Valenciana que intensifique de manera urgente la vigilancia en los puntos de entrada de mercancías.
El Plan Nacional de Contingencia ya contempla protocolos específicos para combatir estas incursiones. Las autoridades emplean actualmente redes de trampeo con atrayentes como el metil eugenol para detectar machos adultos.
Además, existen técnicas avanzadas como la aniquilación de machos (MAT) o la liberación de insectos estériles (TIE) para reducir las poblaciones. El objetivo prioritario consiste en impedir que la mosca oriental de la fruta se reproduzca y logre colonizar las grandes áreas productoras del Levante y del sur peninsular.