Megaingeniería

Colombia pone boca abajo las normas establecidas construyendo una de las presas más grandes de Sudamérica

Fase de construcción en la que la estructura de la presa de Colombia alcanzó la cota 320 para la contención del cauce del río Cauca. Fuente: Hidroituango.
Fase de construcción en la que la estructura de la presa de Colombia alcanzó la cota 320 para la contención del cauce del río Cauca. Fuente: Hidroituango.
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Colombia ha decidido romper los moldes establecidos mediante la ejecución de una obra hidráulica de dimensiones colosales que modifica el panorama energético de Sudamérica. De esta forma, pretende demostrar que posee la capacidad técnica necesaria para coordinar proyectos de gran envergadura que antes dependían de firmas extranjeras.

El objetivo es abastecer la demanda interna y consolidar una posición de liderazgo en el continente. Con la construcción de esta presa gigante, Colombia puede reducir la dependencia tecnológica externa y optimizar el uso de sus recursos hídricos.

La presa gigante de Colombia

La Central Hidroeléctrica Ituango José Tejada Sáenz es una obra monumental situada en el noroccidente del departamento de Antioquia, en Colombia, y personifica esta revolución técnica al consolidarse como una de las presas más altas y complejas de Sudamérica.

El proyecto, cuya fuente de información oficial es el portal corporativo Hidroituango, aprovecha el caudal medio multianual de 1.010 metros cúbicos por segundo del río Cauca. Esta mega construcción hídrica almacena un volumen de 2.800 millones de metros cúbicos de agua en un embalse alargado de 78 kilómetros de longitud. La estructura se localiza en un cañón estrecho en forma de V que presenta laderas con pendientes empinadas.

Esta represa funciona bajo un modelo a filo de agua y registra un comportamiento bimodal. Presenta dos períodos de bajos caudales entre los meses de enero a marzo y julio a septiembre, los cuales contrastan con dos fases de altos caudales entre abril a junio y octubre a diciembre.

Según un análisis publicado por el medio especializado International Water Power, este tipo de proyectos resultan vitales para estabilizar la red eléctrica regional a medida que se acelera el despliegue de otras energías renovables.

Para proteger la estabilidad de la estructura durante la etapa de operación, los ingenieros construyeron un vertedero de tipo canal abierto controlado por cuatro compuertas radiales de 16,5 metros de ancho por 21,5 metros de alto.

Esta obra tiene una longitud de 405 metros y posee una capacidad máxima para evacuar hasta 25.300 metros cúbicos por segundo hacia un sistema de salto de esquí, una estructura de disipación de energía que se coloca al final de un vertedero de evacuación.

La megaconstrucción que redefine la región

El verdadero motor de generación eléctrica se encuentra en una caverna de máquinas subterránea de 240 metros de longitud, 23 metros de ancho y 49 metros de altura. Este espacio equivale a un edificio de 17 pisos de altura y aloja actualmente cuatro turbinas Francis de 300 megavatios de capacidad cada una.

El complejo energético, concebido en 1969 por el ingeniero José Tejada Sáenz, operará en su fase final con ocho grupos turbogeneradores. Cuando funcione a pleno rendimiento, la central alcanzará una capacidad total de 2.400 megavatios y cubrirá cerca del 17 % de la demanda eléctrica de Colombia.

La solidez de la obra civil incluye un diseño estructural capaz de soportar movimientos sísmicos de hasta diez grados en la escala Richter. Respecto al manejo de sedimentos, el proyecto estima un transporte total de 46,1 millones de toneladas anuales.

De esta cantidad, 44,7 millones corresponden a suspensión y 1,4 millones al transporte de fondo. La planificación garantiza que estos residuos permanezcan controlados a 25 kilómetros del sitio de la presa tras cincuenta años de operación. Asimismo, la licencia exige la descarga constante de un caudal ecológico de 450 metros cúbicos por segundo aguas abajo para mitigar los impactos en el entorno hídrico.

El impacto social de la obra para Colombia

Los beneficios de esta infraestructura benefician de forma directa a más de 300.000 ciudadanos antioqueños que habitan en los doce municipios del área de influencia directa, como Ituango, Toledo, Briceño, San Andrés de Cuerquia, Yarumal y Valdivia.

A través de la empresa, se han ejecutado más de 714.000 millones de pesos en programas de desarrollo local, saneamiento básico e infraestructura vial. El proyecto también destinó 350 millones de pesos para actualizar los Esquemas de Ordenamiento Territorial en ocho poblaciones impactadas. Además, las transferencias del sector eléctrico contempladas en la ley obligan a los municipios a invertir estos recursos en obras de acueducto, alcantarillado y mejora ambiental.

La central hidroeléctrica ya funciona como el seguro energético esencial de Colombia ante la amenaza de sequías causadas por el fenómeno de El Niño. Entre enero y abril de 2026, la planta generó más de 3.160 gigavatios hora y aportó el 11,13 % de la demanda eléctrica nacional. Esta producción constante sirve de soporte para cerca de 3,8 millones de hogares colombianos cada día, lo que estabiliza el mercado mayorista y reduce la posibilidad de variaciones especulativas en las tarifas comerciales.

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