EEUU ha roto moldes: cubre los canales de riego con paneles solares y disminuye un 85% la proliferación de algas
California lleva décadas buscando formas de conservar el agua que se pierde antes de llegar a los campos. Sus canales recorren miles de kilómetros expuestos al sol, y en cada tramo pierden litros que nunca alcanzan su destino. Así apareció la idea de incorporar paneles solares, cruzando la frontera de los tejados para instalarse donde nadie los había colocado antes: encima del agua.
El proyecto lleva tres años activo. El equipo formado por investigadores de la Universidad de California en Merced, la empresa Solar AquaGrid y el Distrito de Riego de Turlock publicó en 2026 los resultados de una prueba que demuestra algo que muchos esperaban. Y es que tapar los canales funciona, generando energía para alimentar parte de la propia infraestructura.
¿Por qué en California han cubierto los canales de riego con paneles solares?
El proyecto, bautizado como Nexus, instaló 1,6 megavatios de paneles fotovoltaicos sobre varios tramos del canal del Distrito de Riego de Turlock, en el valle central de California. La lógica es sencilla. Si los paneles cubren el canal, el agua queda a la sombra.
Sin luz solar directa, las algas no pueden fotosintetizar y su crecimiento se frena. La reducción registrada en el primer año fue del 85%.
La temperatura superficial del agua también bajó, lo que ralentiza la evaporación. En este sentido, dependiendo del tramo y de la configuración instalada, la pérdida de agua disminuyó entre un 50 y un 70%.
Son datos de una sola temporada de riego, pero el equipo los considera representativos del comportamiento del sistema.
¿Cómo aprovecharon los paneles solares para aplicarlos a este novedoso sistema en California?
Para adaptarse a los distintos tipos de canal que recorren California, los ingenieros evaluaron varias configuraciones:
- Sistemas de gran vano para canales anchos.
- Soluciones compactas para canales estrechos.
- Instalaciones verticales en los márgenes del canal.
- Prototipos retráctiles que facilitan el mantenimiento.
En uno de los tramos estrechos se integró además un sistema de almacenamiento de 75 kilovatios mediante baterías de flujo de hierro de la firma ESS.
Con eso, los excedentes de energía generados durante el día pueden almacenarse y utilizarse fuera de las horas de mayor producción solar, lo que convierte el canal cubierto en una pequeña central eléctrica integrada en la infraestructura de riego.
El ahorro equivaldría al consumo anual de más de dos millones de personas
Los cálculos de escalabilidad son los que han generado más expectación fuera del ámbito científico. California tiene aproximadamente 4.000 kilómetros de canales de distribución.
Si todos estuvieran cubiertos con paneles, el ahorro anual de agua rondaría los 238.000 millones de litros. Para dimensionar esa cifra: bastaría para regar más de 20.000 hectáreas de cultivo o para abastecer durante un año a más de dos millones de personas.
La ventaja frente a una planta solar convencional es clara. Los paneles no ocupan tierra agrícola. Estos se colocan sobre infraestructuras ya existentes sin requerir expropiaciones ni transformar el paisaje productivo. El terreno sigue siendo canal. La diferencia es que ahora también genera electricidad y conserva el agua que transporta.
La Universidad de California en Merced y el Departamento de Recursos Hídricos estudian ya cómo extender el modelo a otros tramos del sistema de distribución estatal, con especial atención a las zonas donde la escasez de agua y la alta demanda agrícola coinciden.
¿Por qué este avance estadounidense es importante para el resto del mundo?
Solar AquaGrid lleva los resultados del proyecto Nexus a foros internacionales como ejemplo de infraestructura adaptada al siglo XXI. Regiones con alta radiación solar y escasez hídrica tienen en este modelo una referencia concreta: el norte de África, el Mediterráneo oriental o Asia Central reúnen condiciones similares a las del valle central californiano.
Por su parte, España, con más de 3.000 horas de sol al año en gran parte de su territorio y una extensa red de canales de riego heredada de siglos de agricultura de regadío, está entre los países con más recorrido para estudiar una aplicación parecida.
Recordemos que el debate sobre la eficiencia hídrica en la agricultura española lleva años sin una respuesta técnica de este calibre. Y desde luego, los resultados de California dan un argumento concreto y de mucho peso para retomarlo.