Suena gracioso pero la ciencia lo avala: Extremadura utiliza rebaños de ovejas para cuidar de sus plantas solares
Ya sabíamos que la lana de las ovejas puede utilizarse en agricultura, pero lo que suena a broma es se pueda usar al animal para cuidar de las plantas de energía solar. Sin embargo, es exactamente lo que están haciendo en Extremadura.
La Junta de Extremadura ha desarrollado el proyecto Pastoreo Fotovoltaico para integrar a los rebaños de ovejas en instalaciones solares. El objetivo es mejorar el suelo, la vegetación y la biodiversidad.
Aunque suene a locura, esta estrategia puede convertir a las plantas fotovoltaicas en espacios más sostenibles a nivel ambiental, social y económico. El trabajo se ha desarrollado entre junio de 2023 y noviembre de 2025 en dos plantas piloto.
Cómo las ovejas ayudan a cuidar las plantas solares en Extremadura
El proyecto, coordinado por CICYTEX, ha trabajado en las plantas fotovoltaicas Augusto, en Badajoz, y Veracruz, en Almendralejo. El objetivo no era dejar entrar ovejas en una instalación solar, sino diseñar una gestión ordenada del pasto en esas zonas.
Hay que tener en cuenta que la gestión habitual de estas superficies suele centrarse en reducir el riesgo de incendios, controlar la vegetación y evitar que el crecimiento del pasto complique el funcionamiento de la planta. Para ello, muchas instalaciones recurren a desbroces mecánicos o a actuaciones puntuales.
Pero los rebaños aprovechan la vegetación bajo los paneles, mantienen el terreno controlado y permiten dar un uso ganadero a superficies que, de otro modo, quedarían separadas de la actividad agraria. Es decir, es una solución mucho más eficiente.
Aun así, no basta con soltar a las ovejas y dejar que se coman la hierba. Es importante controlar el proceso para ajustar el consumo de pasto, respetar los descansos entre aprovechamientos y mantener tiempos cortos de permanencia. Todo para que el rebaño sea una verdadera herramienta de gestión.
Por qué el pastoreo fotovoltaico puede regenerar el suelo bajo los paneles solares
El estudio ha analizado el efecto de estas estrategias sobre la vegetación y el suelo. Para ello, han medido características físicas, químicas y biológicas, además de la composición, producción y calidad de la cubierta vegetal.
El problema es que un sobrepastoreo puede dejar suelo desnudo y aumentar el riesgo de erosión. En el extremo contrario, el infrapastoreo favorece especies vegetales no deseables y puede obligar a intervenir con maquinaria.
Frente a esos dos escenarios, el proyecto plantea una combinación más fina: mejorar las cubiertas vegetales donde estén degradadas y usar el ganado en toda la superficie con un manejo regenerativo. Para que funcione, hacen falta cercados y puntos de agua.
En la práctica, eso convierte el mantenimiento de una planta solar en algo más que un simple desbroce. La cubierta vegetal puede pasar de ser un problema operativo a funcionar como una pieza útil para el suelo, la fauna y la gestión del entorno.
Extremadura demuestra que las plantas fotovoltaicas pueden mejorar la biodiversidad
Las plantas de energía solar no siempre tienen la mejor de las famas debido al impacto en el medioambiente y a que los paneles están sustituyendo muchos terrenos agrarios.
Por ello la Junta de Extremadura ha querido desarrollar el proyecto con 201 instalaciones de más de 10 MW. En total hablamos de 19.387 hectáreas y los resultados son muy positivos.
Por ejemplo, la mejora de las cubiertas vegetales ha aumentado los recursos disponibles para la fauna. De hecho, hay una mayor disponibilidad de recursos florales y hábitats adecuados para polinizadores.
Con ello se demuestra que una planta solar no tiene por qué limitarse a producir energía y mantener la vegetación a raya. Con una gestión adecuada, puede favorecer el refugio, l alimentación y la existencia de corredores para la fauna.