Los agricultores se plantan ante las importaciones de Asia: el arroz europeo puede desaparecer si no se toman medidas urgentes
Los agricultores europeos se ven afectados por la competencia extranjera, pero la situación con el arroz es especialmente grave. Mientras que las lluvias han mejorado la capacidad de siembra, el mercado no responde debido a las importaciones de los países de Asia.
El problema es que el arroz asiático está llegando a Europa con un precio ridículo procedente de Camboya y Myanmar, lo que presiona las cotizaciones justo cuando el sector más necesita recuperar la rentabilidad.
Y lo peor de todo es que la votación del Parlamento Europeo sobre la reforma del Sistema de Preferencias Generalizadas ha dejado intacto un umbral que el campo considera demasiado alto.
Por qué los agricultores temen que el arroz europeo desaparezca
El arroz sostiene buena parte de la agricultura mundial y siempre surgen inventos para hacerlo más productivo. Sin embargo, en esta ocasión el núcleo del problema es político.
La Eurocámara ha aprobado un mecanismo que se activará cuando las importaciones aumenten un 45% tomando como referencia un promedio de diez años.
El sector del arroz quería que ese umbral fuera del 20% para que la respuesta de Europa fuera temprana. Traducido a la realidad, los agricultores creen que un límite situado en torno a las 560.000 o 570.000 toneladas no sirve como freno real si el mercado ya está saturado antes.
Por qué los agricultores creen que la protección al arroz europeo es insuficiente
¿Pero por qué los agricultores creen que la medida es insuficiente. Según el sector, de nada sirve proteger al campo europeo si las medidas de salvaguardia sólo se activan cuando los precios han caído.
Llegado ese momento, dicen, los almacenes ya habrán acumulado arroz sin salida por la competencia de Asia y el agricultor habrá perdido margen para decidir si siempre o no la siguiente campaña.
Por eso el malestar no se limita a la votación parlamentaria. Lo que denuncian los productores es una sensación de desventaja estructural, y es que dentro de la UE deben cumplir exigencias ambientales, laborales y fitosanitarias muy estrictas.
Cómo afectan las importaciones de arroz asiático al campo español
Hay que tener en cuenta que España es de los países más afectados. Por ejemplo, la importancia del sector se ve en que nuestras importaciones nacionales crecieron cerca de un 50%.
Ahora mismo el arroz índica en cáscara se sitúa en torno a 263 euros por tonelada en el mercado nacional, una cifra que los agricultores consideran insuficiente para cubrir los costes de producción en el actual contexto de encarecimiento de insumos.
A esto se suma otro problema: en Europa el arroz no se reparte de forma homogénea. Italia y España son los grandes productores, seguidos por países como Grecia, Portugal, Francia, Bulgaria, Rumanía y Hungría. Sin embargo, muchos Estados que votan las reglas comerciales no dependen del cultivo con la misma intensidad.
En el caso español, Andalucía aporta cerca del 50% de la producción nacional, con Sevilla como uno de los puntos más estratégicos. En las marismas del Guadalquivir, el arroz sostiene más de 700 millones de euros de facturación y más de 5.000 empleos directos indefinidos.