Djibo, el león más viejo de Europa, ha muerto a una edad inimaginable

El león más viejo de Europa vivía en Francia, en el santuario Tonga Terre d’Accueil en Saint-Martin-la-Plaine (Loira), y su fallecimiento ha afectado profundamente a quienes cuidaban de él. » Con profunda emoción anunciamos el fallecimiento de nuestro emblemático Djibo, a la inimaginable edad de 27 años. Fue el residente más antiguo del santuario, el león vivo más viejo de Europa, y quizás incluso del mundo entero «, compartió el santuario en redes sociales. Los leones suelen vivir unos diez años en estado salvaje. En cautividad, pueden llegar a vivir hasta 20 años. Pero el 27º cumpleaños de Djibo a principios de 2026 fue un hito sin precedentes.
Este león había pasado más de diez años de su vida en un circo en el sur de Francia, junto a su compañera Yendi. Ambos estaban extremadamente delgados cuando fueron acogidos por el santuario, donde vivieron durante más de una década. «Hasta mediados de abril, Djibo se mantuvo en buen estado para su edad. Desafortunadamente, su salud se deterioró repentinamente en tan solo unos días: dejó de comer y ya no podía moverse. Nuestros veterinarios tomaron entonces la decisión de sacrificarlo».
Fallece el león más viejo de Europa
Djibo vivió más de una década en el circo, hasta que lo rescataron en 2012. A partir de este momento, pasó a vivir en el santuario Tonga Terre d’Accueil junto a su acompañante Yendi. Ambos llegaron al centro en un estado de salud muy delicado: «Marcado por su pasado, Djibo desconfiaba mucho de los humanos, pero gradualmente se calmó a lo largo de los años», explican sus cuidadores. En 2016, Yendi falleció y el león más viejo de Europa pasó a compartir su vida con Princesse hasta la muerte de ésta en 2024.
Durante los últimos años, Djibo se mantuvo en buena forma pese a su avanzada edad. Sin embargo, a mediados del mes de abril, su salud se deterioró en pocos días: «Ya no comía y no podía moverse. Nuestros veterinarios decidieron acompañarlo a su último lugar de descanso», explican desde el santuario. Éste pasó 14 años en Tonga Terre d’Accueil, donde «su presencia y carácter formaron parte esencial de la vida cotidiana del centro». Desde la asociación señalan que el león macho era el último de los ejemplares que quedaban de los primeros años de la organización: «se cierra una página importante de nuestra historia. Su partida, aunque esperada debido a su edad, supone un duro golpe para todo el equipo».
En estado salvaje, los leones viven de media algo más de una década y, incluso en entornos protegidos, rara vez superan los 20 años. Por ello, alcanzar los 27 años es una excepción muy poco común dentro de la especie. Un rasgo que convierte a Djibo en un caso verdaderamente extraordinario entre los leones.
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Los leones son los segundos felinos más grandes del mundo después de los tigres, y hoy en día quedan dos especies: el león africano y el león asiático. «Sólo quedan 600 leones asiáticos en el mundo. Más de 300 de ellos viven fuera del área protegida del Bosque Gir, lo que hace que la especie corra un gran riesgo de extinción», detalla World Animal Protection. Los leones africanos se encuentran en el África subsahariana y se calcula que quedan menos de 30.000 en estado silvestre.
La distribución histórica de los leones fue mucho más extensa que la actua.En África, se encontraban ampliamente repartidos por buena parte del continente, a excepción del desierto del Sahara, el Kalahari y las selvas densas del África central. En Asia, su área de distribución incluía el Medio Oriente y se extendía desde Turquía, pasando por Asia Menor, hasta llegar a la India. El león asiático (Panthera leo persica), una subespecie del león, habitaba estas regiones. En cuanto a Europa, existen evidencias históricas de su presencia en el sureste del continente, especialmente en los Balcanes, y posiblemente su distribución llegó incluso más al norte, cerca del río Danubio.
Los leones africanos suelen vivir en manadas que incluyen hembras emparentadas, cachorros y un macho, o un pequeño grupo de machos que defienden su manada y se aparean con las hembras. Los leones machos suelen comenzar a reproducirse cuando tienen alrededor de cuatro o cinco años. Mientras, las leonas suelen tener su primera camada de cachorros cuando tienen alrededor de cuatro años después de un embarazo de unas 12 semanas.
Una de sus principales características es la la gran variedad de sonidos que utilizan para comunicarse, como el gruñido, el bufido, el maullido, el ronroneo y, por supuesto, el rugido. Éste último es uno de los sonidos más fuertes y reconocibles del mundo animal, puede llegar a oírse a varios kilómetros de distancia, y sirve para mostrar presencia y dominio, mantener unida a la manada y ahuyentar a posibles rivales o amenazas.
El estado de conservación de los leones pone de relieve la importancia de aplicar medidas eficaces para asegurar su supervivencia a largo plazo.
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