Sánchez y Urkullu pactan buscar empleo a los etarras excarcelados

Interior etarras
Pedro Sánchez, Arnaldo Otegi e Iñigo Urkullu.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acerca los presos etarras a las cárceles vascas. El lehendakari, Iñigo Urkullu, los excarcela. Y ambos dirigentes les buscan trabajo. Parece una simplificación del pacto alcanzado entre PSOE y PNV, pero, lo cierto, es que así es el acuerdo cerrado entre ambas formaciones políticas para contentar al separatismo vasco, por un lado, y garantizar el apoyo del PNV al PSOE, por el otro.

Urkullu ha exigido el control de la hoja de ruta de los presos de ETA. Y el presidente del Gobierno está dispuesto a concedérsela. El socialista quiere el apoyo firme de los separatistas vascos. Y el presidente vasco busca arrebatar medallas a los proetarras. Una de esas medallas en el País Vasco es el protagonismo de la excarcelación de los etarras. El PNV quiere ser quien consiga ese paso. Quien le arrebate su preciado objetivo a los proetarras de Bildu.

Pero, precisamente por eso, a los de Urkullu no les vale con la concentración de los presos etarras en las cárceles vascas o cercanas a esta comunidad autónoma. Ellos quieren sacar a los etarras de prisión para que no pueda ser Bildu quien se anote ese tanto ante el electorado más radical. El acercamiento de los presos etarras a las cárceles cercanas al País Vasco es ya un hito casi concluido. Y ahora comienzan los pactos para excarcelarlos.

La decisión final sobre los beneficios penitenciarios la tendrá un juez. Pero, con el traspaso de la competencia de prisiones al Gobierno vasco, será este Ejecutivo regional quien pueda emitir los informes favorables a la excarcelación de los etarras. Y esos informes serán los que tenga que evaluar el respectivo juez.

El PNV conoce a la perfección el mecanismo. Y quiere que todo esté a favor de la excarcelación. Es decir, todo a favor de poder justificar una reinserción fuera de los muros de la prisión. ¿Y cuál es uno de los factores clave para avalar esta reinserción en el exterior? El trabajo. Por ello, Pedro Sánchez y Urkullu han pactado un plan de colocación y búsqueda de trabajo para los etarras que se vayan excarcelando.

Trabajo tras la excarcelación

Con ese fin se pondrá en marcha un plan de reinserción que incluirá el logro de trabajo para los terroristas a medida que vayan saliendo de prisión. Y todo ello en una España en la que el paro, más las personas inmersas en ERTEs, más los autónomos en cese de actividad, más todos los desempleados que el sistema estadístico no computa, rondan los 6 millones de personas.

La única condición para poder acceder a este plan de reinserción será que los etarras hagan «autocrítica». El lehendakari, Iñigo Urkullu, ya ha filtrado su plan de reinserción. Y, como ya publicó OKDIARIO, no se quedará en la bolsa de trabajo para etarras. También acompañará el camino hacia el exterior con la asignación de vivienda social para los presos excarcelados.

Todo ello recibirá el nombre de «cobertura institucional». Y es que el acuerdo entre los Gobiernos de Pedro Sánchez e Iñigo Urkullu para el traspaso de la competencia penitenciaria al País Vasco ha sido muy profundo. El plan no tardará en ponerse en marcha. Pedro Sánchez está al corriente y en plena complicidad.

El nuevo esquema penitenciario que se aplicará desde ese momento a los etarras ha sido definido por la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal. Y los pilares de ese nuevo esquema se basan en dar “un paso más en la construcción del País Vasco” por medio de la “reinserción” de los etarras, según ha explicado ya a sus equipos políticos.

Artolazabal quiere, según su propio programa de actuación, “reforzar el carácter resocializador de las prisiones”. Y para ello pretende que los etarras se beneficien de “prácticas restaurativas y el acceso a los derechos sociales”. Entre estas prácticas figuran los encuentros acelerados entre los criminales y las víctimas para poder avalar un supuesto arrepentimiento de los etarras e iniciar la senda urgente de su excarcelación.

Pero hay más, hasta que llegue ese momento, el Gobierno del País Vasco pretende poner en marcha tres líneas estratégicas: en primer lugar, la potenciación de “las penas y medidas en medio abierto”; en segundo lugar, la construcción de una “red de reinserción vasca que ofrezca una atención individualizada intensiva”; y, por último, la “orientación del internamiento penitenciario hacia la reinserción”. O, dicho de otro modo, se prepara ya un cumplimiento de las penas en régimen abierto y medidas tendentes de inmediato hacia la reinserción de los miembros de la banda asesina. Con viviendas sociales y hasta empleo.

La guinda a ese plan de ‘puesta en la calle’ urgente no es otra que la “reinserción” laboral. Un plan para buscar colocación en el mercado de trabajo de forma acelerada que permita a los etarras salir de la cárcel con un sueldo y, a ojos de las autoridades penitenciarias, en vías de reinserción.

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