La Ley de Género andaluza da poder a la Junta para atacar las diferencias salariales en el deporte

conciliar el sueño

La Ley de Género andaluza que pide derogar VOX da poder a la Junta de Andalucía para combatir todo lo que ella considere machismo -aunque no lo sea- y sin el más mínimo control judicial. Incluido, por supuesto el campo del deporte.

De este modo, todo lo que los funcionarios consideren que puede esconder una mota de machismo puede ser combatido: por ejemplo, las diferencias salariales entre hombres y mujeres en el deporte aunque estén provocadas simplemente por el reparto de una taquilla que recauda según la gente que acude a presenciar un evento deportivo.

La ley andaluza ha cogido ahora protagonismo porque VOX se niega a firmar el acuerdo de gobernabilidad de PP y Ciudadanos a menos que desaparezcan de la norma los sistemas de adoctrinamiento escolares, los tratamientos indiscriminados a hombres -incluso psicológicos- sin el más más mínimo control judicial ni denuncia alguna, etc. Todo un elenco de medidas coercitivas de las que ha ido informando OKDIARIO y que forman parte de una de las leyes emblemáticas de la ideología de género.

En el caso concreto del deporte, la regulación aparece recogida de forma expresa en un nuevo “artículo 10. Actividades culturales, artísticas y deportivas”.

Allí se señala que “la Administración de la Junta de Andalucía impulsará las manifestaciones sociales, especialmente las culturales, artísticas y deportivas, que promuevan la sensibilización social contra la violencia de género y contribuyan a la recuperación de las víctimas”. Y añade que “igualmente, la Administración de la Junta de Andalucía tendrá como objetivo principal impulsar la tolerancia cero con respecto a la violencia de género, poniendo para ello los medios necesarios, personales, materiales y económicos, para evitar cualquier práctica cultural, artística o deportiva que constituya o incite a la violencia de género”.

Los grupos de trabajo que elaboraron la norma dejaron de esta forma el concepto totalmente abierto de forma intencionada. Y es que, entre los casos que se estudiaron al elaborar la ley, se citaron, por ejemplo, los comentarios machistas, las expresiones con referencias femeninas malsonantes o incluso casos ajenos a la violencia pero que las feministas consideran machismo, como las diferencias de cobro en el deporte entre hombres y mujeres. Aunque estas diferencias estén provocadas simplemente por el reparto de la taquilla.

Esas diferencias salariales quedarían dentro, no del ámbito de violencia, pero sí del trato machista, algo que según la propia ley, puede impulsar a un menosprecio hacia la mujer que desemboque en futuras actitudes violentas -ya sea físicas o de violencia psicológica-.

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