Los expertos alertan del futuro de las pensiones: los pensionistas cobran demasiado
Jesús Fernández-Villaverde considera que los ingresos del sistema deben ser iguales a su rentabilidad

El economista Jesús Fernández-Villaverde ha publicado un paper en el que analiza el sistema de pensiones y concluye que es insostenible porque la rentabilidad que ofrece a los pensionistas es muy superior al crecimiento de los ingresos por cotizaciones. Y asegura que sólo caben tres soluciones: aumentar la productividad, aumentar el número de cotizantes o rebajar las pensiones (la única factible).
«Un sistema de reparto [como el español] solo puede ser sostenible si la rentabilidad que promete a los cotizantes es coherente con el crecimiento conjunto de la población y de las cotizaciones sociales. Cuando esa coherencia se rompe, ninguna combinación realista de mayor productividad, mayor empleo o mayor inmigración puede cerrar la brecha de manera permanente. El problema no es demográfico en sí mismo, ni salarial en sentido estricto, sino actuarial», resume su tesis este profesor de economía.
Y ahora mismo, los pensionistas están recibiendo -en conjunto- entre un 45% y un 60% más de lo que cotizaron en su vida laboral traído a valor presente, en contra de la creencia general de que los jubilados sólo recuperan lo que han cotizado. Ahí está el origen del desequilibrio del sistema y de su insostenibilidad.
Cómo es un sistema sostenible
«Como la tasa de crecimiento de los ingresos del sistema es constante, la sostenibilidad se asegura imponiendo que las pensiones pagadas en un período determinado sean exactamente iguales a los ingresos del sistema en ese período, divididos por el número de pensionistas», explica. Por tanto, es necesario que las pensiones sean iguales a los ingresos por cotizaciones.
«El punto fundamental que conviene retener es el siguiente: para que un sistema público de pensiones contributivas de reparto sea sostenible a lo largo del tiempo, el valor presente descontado de las pensiones que recibe un trabajador ha de ser igual al valor presente descontado de las cotizaciones que paga, donde la tasa de descuento debe coincidir con la TIR [tasa interna de rentabilidad] del sistema, determinada por el crecimiento del número de trabajadores y de las cotizaciones sociales por trabajador», desarrolla su tesis Fernández-Villaverde.
Y añade: «Si el valor presente de las pensiones supera al de las cotizaciones, el sistema no es sostenible. Si el valor presente de las pensiones es inferior al de las cotizaciones, el sistema acumula recursos excesivos».
El español es insostenible
Esa TIR sería el porcentaje adicional que recibe un pensionista respecto a lo que ha cotizado durante su vida laboral. Y la cuestión es cuánto debe ser ese porcentaje para que el sistema esté en equilibrio. Según los cálculos de la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal), la TIR actual del sistema en España se sitúa en un rango entre el 5,7 % y el 5,8 %, entre el 3,5 % y el 3,6 % descontando la inflación, «frente a una tasa de crecimiento de sus ingresos en el largo plazo que, razonablemente, se sitúa entre el 1,4 % y el 2 %, con lo que tenemos una brecha de sostenibilidad de entre 1,5 % y 2,2 %».
Esto significa que «en estos momentos, el valor presente descontado de las pensiones contributivas es entre un 45 % y un 60 % más alto que el valor presente de las cotizaciones contributivas porque la TIR anual del sistema es entre 1,5 % y 2,2 % más alta que la tasa de descuento sostenible». Es decir, que los pensionistas reciben entre un 45% y un 60% más de lo que han aportado en su vida laboral.
«La relación entre las cotizaciones pasadas y las pensiones presentes está actuarialmente rota», lo que obliga al Gobierno a cubrir el déficit de la Seguridad Social con impuestos y deuda, pese a que Pedro Sánchez presuma de la salud del sistema.
Este economista, coautor del libro La factura del cupo catalán, niega que este desequilibrio tenga algo que ver con la baja tasa de natalidad (la TIR debe ajustarse a esa realidad demográfica) o con los bajos salarios, siempre que, de nuevo, las pensiones que se pagan se ajusten a esos niveles.
«El nivel de los salarios (y, con ellos, el nivel de las cotizaciones sociales) es irrelevante para la sostenibilidad del sistema. De hecho, dado que la TIR del sistema es insostenible, unos salarios más altos son peores para el sistema. Aunque esto pueda parecer contraintuitivo, la explicación es sencilla: salarios más altos generan derechos a pensiones más elevadas, y estas pensiones agravan el problema fiscal futuro», añade.
Sólo hay una solución
En cuanto a las soluciones posibles, la primera es «aumentar la tasa de crecimiento de las cotizaciones por trabajador. En la práctica, esto solo puede lograrse mediante un mayor crecimiento de la productividad, que se trasladaría a salarios más altos y, con ellos, a bases de cotización mayores». Pero Fernández-Villaverde cree que es irreal esperar un crecimiento de la productividad superior al 0,5% anual, con lo que esta medida no es practicable.
«La segunda posibilidad es aumentar el crecimiento del número de cotizantes. Pero para que este incremento fuera cuantitativamente relevante, habría que hablar de flujos migratorios superiores al millón de personas al año». De nuevo, tampoco es factible porque «incluso un volumen de inmigración de esta magnitud sería insuficiente para resolver el problema de fondo, ya que la TIR de las pensiones más bajas –que serían las que, previsiblemente, percibiría la mayoría de estos inmigrantes– es sensiblemente superior al 5,7 %».
Por tanto, sólo queda una opción: «Tercero, podemos reducir la TIR del sistema. Esto se puede hacer o con cotizaciones más altas o con pensiones más bajas».
Temas:
- Pensiones