Feijóo pactará con sus barones un modelo de financiación unitario para evitar disidencias cuando gobierne
El líder del PP marca la estrategia en bloque contra las cesiones de Sánchez al independentismo catalán

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sabe que, por el fondo y por la forma, es políticamente sencillo oponerse al modelo de financiación pactado bilateralmente para Cataluña entre Sánchez y el secesionista Junqueras (ERC). Pero sabe, igualmente, que lo que no es tan sencillo es diseñar un modelo de financiación que contente a todas las comunidades autónomas y que es una patata caliente que, en un momento u otro, deberá digerir cuando llegue a La Moncloa. Por eso, para prepararlo con tiempo y evitar disidencias entre sus barones regionales, ha convocado a todos ellos para sentar las bases de ese modelo unitario. No quiere sorpresas a futuro, ni vías de agua en el presente que puedan ser aprovechadas por el sanchismo para poner en tela de juicio la oposición que al respecto mantiene el PP ante el pacto Sánchez-Junqueras.
Que la financiación autonómica es una bomba de relojería política es algo demostrado desde hace décadas. Como lo fue en su día la política hídrica que enfrentó a baronías del PP –caso de las sonadas y publicitadas diferencias entre los populares valencianos y murcianos con los aragoneses–. Conseguir cuadrar el círculo en un modelo de financiación es todo un reto, y Feijóo quiere resolverlo por adelantado, para que cuando llegue al poder no surjan voces discordantes entre sus barones –los actuales o los futuros–.
Ese es un objetivo primordial de la reunión convocada por Feijóo para el próximo día 18 en Zaragoza. Han sido llamados a ella todos los barones autonómicos. Y entre ellos hay diferencias al respecto que se arrastran desde hace décadas. Las regiones con más extensión geográfica, menos densidad de población y más envejecidas –las hay que comparten las tres circunstancias– se han quejado reiteradamente de que los sucesivos modelos de financiación no las han tenido suficientemente en cuenta, que han primado más los criterios de población sin ponderarlos con las variables de extensión territorial, dispersión y envejecimiento.
Es la distancia que hay, por ejemplo, entre regiones como Madrid y Comunidad Valenciana frente a otras como Aragón o Castilla y León. Son ejemplos relevantes, porque en las cuatro gobierna actualmente el PP. Y al reto de dar con una fórmula de cálculo que satisfaga a todas –o que todas asuman una insatisfacción dentro de lo razonable– se suma la eterna cuestión de que el modelo no dé munición al independentismo catalán –el vasco no entra en la ecuación, por que el País Vasco, igual que Navarra, se rigen por los sistemas especiales del Cupo y del Concierto, ajenos a todas las demás autonomías, que se rigen por el régimen común de financiación–.
Feijóo cree que es un buen momento para diseñar su propio modelo de financiación autonómica, el que defienda desde ya mismo, en la antesala –más o menos cercana– de las elecciones generales, y justo cuando está de plena actualidad el agraviante pacto alcanzado en Moncloa entre Sánchez y Puigdemont.
El PP ha confirmado este sábado que el cónclave de Feijóo con sus barones tendrá lugar dentro de una semana, el lunes 18 de este mismo mes. Lo ha anunciado el propio Feijóo durante su intervención en la XXVIII Interparlamentaria del partido, que se celebra este fin de semana en La Coruña.
Ese cónclave de Zaragoza tendrá lugar cuatro días después de que se celebre el Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que la vicepresidenta María Jesús Montero expondrá a los consejeros autonómicos de Hacienda su modelo de financiación, que nace viciado porque cualquier fórmula está condicionada de antemano por el acuerdo Sánchez-Junqueras, que se ha tomado ajeno por completo a ese órgano de negociación entre la Administración del Estado y los gobiernos autonómicos del régimen común.