Vuelco total en la vulcanología: confirman en Islandia que los microbios colonizan la lava justo tras solidificarse
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La aparición de vida en superficies volcánicas ha sido tradicionalmente interpretada como un proceso prolongado, condicionado por el paso del tiempo y la acumulación gradual de nutrientes. Sin embargo, nuevas observaciones realizadas en Islandia plantean un escenario distinto, en el que los microbios desempeñan un papel inmediato tras las erupciones.
El estudio se centra en coladas de lava recientes y analiza cómo los microbios interactúan con un entorno que, en apariencia, carece de los elementos básicos para sostener actividad biológica. Este enfoque permite comprender mejor las primeras fases de la sucesión ecológica y el papel de los microbios en contextos geológicos extremos.
¿Cómo descubrieron que los microbios colonizan la lava tras solidificarse?
El estudio, publicado en la revista Communications Biology, se desarrolló en el volcán Fagradalsfjall, situado en la península islandesa de Reykjanes, y se apoya en datos recogidos entre 2021 y 2023, coincidiendo con varias fases eruptivas.
Los resultados confirman que los microbios comienzan a colonizar la lava apenas unas horas después de que esta se enfríe y solidifique. Este dato contradice la idea de que las rocas volcánicas permanecen estériles durante años. A pesar de la ausencia casi total de materia orgánica y de la escasa humedad, las comunidades microbianas logran establecerse con rapidez.
El análisis incluyó muestras de lava, aerosoles del aire y agua de lluvia. A través del estudio del ADN, se identificó una actividad biológica constante, lo que demuestra que los microbios no solo llegan al nuevo sustrato, sino que se mantienen activos desde las primeras fases.
¿Cómo sobreviven los microbios en el hostil basalto volcánico?
El basalto recién formado representa uno de los ambientes más hostiles del planeta. Las temperaturas extremas iniciales, la porosidad limitada y la falta de nutrientes convierten a estas rocas en un desafío para cualquier forma de vida. Aun así, los microbios desarrollan estrategias que les permiten adaptarse.
Los científicos observaron que muchas de estas bacterias proceden del entorno aéreo y de la lluvia, lo que refuerza la idea de que la dispersión atmosférica es clave. Una vez depositados sobre la lava, los microbios aprovechan microfracturas y minerales para iniciar procesos metabólicos básicos.
Durante los inviernos islandeses, las poblaciones disminuyen, pero la estructura general de las comunidades se mantiene. Esto indica que los microbios no desaparecen, sino que entran en fases de menor actividad hasta que las condiciones vuelven a ser favorables.
¿Los volcanes también pueden ser ecosistemas funcionales?
El concepto de sucesión ecológica primaria describe cómo un entorno sin vida visible se transforma en un ecosistema funcional. Hasta ahora, este proceso se asociaba a escalas de décadas. El estudio en Islandia demuestra que los microbios reducen drásticamente esos tiempos.
Dicho esto, los datos recogidos durante tres años permitieron identificar dos etapas claras:
- Una fase inicial de colonización rápida y variable de microbios.
- Una fase posterior de estabilización tras el primer invierno.
Modelos estadísticos avanzados mostraron que este patrón se repite de forma predecible en distintas erupciones. Los microbios actúan así como los primeros arquitectos del ecosistema, preparando el terreno para formas de vida más complejas.
Podría afirmarse así que las implicaciones del hallazgo van más allá de la geología terrestre. Si los microbios pueden establecerse en lava reciente del territorio islandés, también podrían hacerlo en entornos volcánicos de otros cuerpos del sistema solar.
Por estos motivos, el estudio aporta información relevante para la astrobiología, ya que sugiere que la vida microscópica no necesita condiciones ideales para comenzar. Basta con que el entorno alcance una estabilidad mínima.
En este contexto, los microbios se consolidan como indicadores clave para entender cómo la vida puede surgir y persistir en escenarios extremos, tanto en la Tierra como fuera de ella.