Guerra Irán

Así es cómo va a afectar la guerra de Irán al dinero de los españoles, según un economista experto: no estamos preparados

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Blanca Espada

Puede que para muchos, la guerra de Irán sea un conflicto lejano, pero lo cierto es que todos los expertos coinciden en que sus efectos sí que pueden afectar al resto de países. De hecho, el conflicto bélico que comenzó hace apenas medio mes ya comienza a notarse en los bolsillos de muchos españoles si tenemos en cuenta cómo ha subido en los últimos días el precio de la gasolina, pero no es sólo una cuestión de carburantes, sino que otros productos podrían encarecerse a medida que se alargue la guerra.

Los españoles no somos ajenos a lo que pase con la guerra de Irán y para entenderlo, basta con recordar un poco qué ha pasado con guerras anteriores, siendo un caso reciente la guerra de Ucrania y cómo afectó al precio de muchos productos. En el caso del conflicto entre Israel y EEUU frente a Irán nos encontramos ante un escenario que como decimos, ya hemos visto en otras ocasiones. De hecho, cada vez que Oriente Próximo entra en tensión, los mercados energéticos reaccionan con rapidez. El petróleo se encarece, las previsiones económicas se ajustan y los expertos empiezan a hablar de inflación, crecimiento y poder adquisitivo. Y aunque todo esto nos suene un poco técnico, al final se traduce en algo que seguro entendemos y es que vamos a tener que pagar más por lo que compramos.

Así lo ha explicado el economista Gonzalo Bernardos en el programa laSexta Xplica, dejando además una  frase que resume la preocupación actual. «Vamos a ser más pobres», dijo, sin referirse a un  pero sí de una pérdida de renta disponible si el conflicto se prolonga.

Así es cómo va a afectar la guerra de Irán al dinero de los españoles

El primer impacto de la guerra de Irán en el bolsillo de los españoles lo tenemos en en el crudo. El barril de Brent ha superado los 100 dólares, una cifra simbólica que siempre dispara las alertas. Con ello, los mercados temen que el conflicto afecte al suministro, especialmente si hay problemas en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.

Si ese paso se viera restringido, el efecto sería inmediato. Menos oferta y más incertidumbre suelen significar precios más altos. Y España, que depende en gran medida de la energía importada, es especialmente sensible a este tipo de movimientos ya que además, cuando sube el petróleo, suben también los costes de transporte, producción y distribución. Ese aumento termina trasladándose a los productos de consumo diario. Es un efecto dominó que ya se ha visto en otras crisis.

El riesgo también en la inflación

También en relación al petróleo, otra de las principales incógnitas es qué pasará con los precios en los próximos meses. Algunas previsiones apuntan a que el IPC podría situarse por encima del 3 % cuando lleguemos al verano, y si la energía mantiene la tendencia alcista.

No sería un escenario tan extremo como el de julio de 2022, cuando la inflación alcanzó el 10,8 por ciento, pero sí supondría un nuevo repunte tras un periodo de relativa moderación. Bernardos insistió en que no es inevitable repetir aquellas cifras, aunque todo dependerá de la duración del conflicto. De todos modos, el problema está en que la inflación no afecta a todos por igual, dado que las familias con menos margen económico son las que más sufren cuando se encarecen la luz, el combustible o los alimentos. Y en un contexto de salarios contenidos, cualquier subida sostenida reduce la capacidad de ahorro.

Menos crecimiento, más incertidumbre

El impacto no se limita a los precios. También puede afectar al crecimiento económico. Funcas, entre otros organismos, calcula que el conflicto podría restar al menos dos décimas al crecimiento del PIB español este año. No es una caída brusca, pero sí un frenazo dado que si las empresas pagan más por la energía, no dudan en ajustar costes y es entonces cuando los hogares ven subir sus gastos básicos, y por ende, acaban por consumir menos. España, además, parte de una situación en la que el consumo interno tiene un papel importante así que si ese motor pierde fuerza, el crecimiento se resiente.

Todo dependerá del tiempo que dure la guerra

Para Bernardos, la clave es el tiempo que vaya a durar la guerra de Irán, ya que si es  corta y no hay interrupciones graves en el suministro energético, cree que el impacto podría ser limitado. En cambio, si la situación se prolonga, el escenario cambia, dado que podríamos entrar en meses de precios elevados en la energía pueden generar un efecto acumulativo en la economía. «Prepárense, porque el bolsillo les dolerá», advirtió el economista durante su intervención.

En ese contexto, el empobrecimiento no sería inmediato ni dramático, pero sí progresivo y como suele ocurrir, se notaría en la cesta de la compra y en las facturas eléctricas, pero también como no, afectaría a nuestra capacidad de ahorro.

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