La operadora de la CHJ que envió al CECOPI el correo del Poyo reconoce que no avisó por teléfono
El protocolo de 2015 expresa que "en cualquier caso sería conveniente la confirmación telefónica" de la recepción de los correos

La operadora de datos del Sistema Automático de Información Hidrográfica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha reconocido en su declaración en calidad de testigo ante la juez de la DANA, la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, que en las horas clave de la DANA de Valencia del 29 de octubre de 2024, cuando se produjo la descomunal crecida del barranco del Poyo, no avisó por teléfono al Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) de la exponencial subida del mismo. Solo lo hizo por correo electrónico, según ha expresado ella misma en su declaración.
Se da la circunstancia de que, según consta en el protocolo de normas de actuación en caso de fuertes lluvias y de riesgo de avenidas en el ámbito de la citada confederación de 2015, aportado en septiembre de 2025 a la causa según ha podido confirmar OKDIARIO, se aclara en nota al margen dentro del punto 4 que «los avisos a Protección Civil se realizarán generalmente por e mail, salvo excepciones que serán por fax (…) y en cualquier caso sería conveniente la confirmación telefónica de su recepción». Esa confirmación telefónica es la que no se produjo.
La declaración de la operadora se ha producido 10 días después de que Cristina Solá, comisaria de Aguas de la citada CHJ, admitiera también en su comparecencia como testigo, a preguntas del fiscal, que nadie de la Confederación trasladó al CECOPI la descomunal crecida del barranco del Poyo, que estuvo en el origen de la tragedia.
Hay que recordar que, según publicó OKDIARIO, también, en noviembre de 2024, hasta 9 miembros de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tuvieron información de la riada provocada por la DANA del pasado 29 de octubre en Valencia, pero no llamaron al Centro de Emergencias 112 de la Generalitat, según indicaron entonces fuentes conocedoras de las comunicaciones electrónicas que se produjeron en aquella trágica jornada.
Este lunes, la testigo ha explicado en esa misma declaración que sus funciones son las de facilitar datos a otras personas y entidades y que también valida los datos y los analiza. También ha expresado, a preguntas del Ministerio Fiscal, que detectó la crecida en el Poyo cuando hizo un barrido. Y que ellos no pueden confirmar la lectura de los correos electrónicos enviados. Pero, sobre todo, ha destacado que tienen una normativa interna desde 2015 que les dice que ellos no tienen que llamar y que solo se mandan los correos.
Sin embargo, el protocolo al que antes se ha hecho mención aclara, como se ha dicho, que «los avisos a Protección Civil se realizarán generalmente por e mail, salvo excepciones que serán por fax (…) y en cualquier caso sería conveniente la confirmación telefónica de su recepción».
A preguntas de la defensa de la ex consellera de Emergencias, Salomé Pradas, investigada en la causa, la operadora ha matizado que lo de dejar de hacer llamadas en 2015 se lo dijo de palabra el gerente del SAIH. Y que ella no sabía si hay documento del cambio del protocolo.
Además, la defensa de la ex consellera le ha preguntado a la operadora si, dada la excepcionalidad de los datos, nadie consideró llamar al Centro de Control de Emergencias (CCE). A lo que la operadora ha respondido que ella es una trabajadora y que no forma parte de su trabajo considerar si tenían que haber llamado ellos o tenía que haber llamado el CCE.
En torno a las 18:00 horas del 29 de octubre de 2024, el día de la DANA, según publicó también OKDIARIO, el caudal en el barranco del Poyo se disparó hasta los 1.725,89 metros cúbicos por segundo. Pese a ello, la CHJ no remitió comunicación alguna sobre esto a Emergencias, pese a que el protocolo del organismo de cuenca obliga a comunicar a Protección Civil cualquier crecida superior a los 150 m³ por segundo.
No fue ya hasta las 18:46 horas, otra vez por correo electrónico y sin ninguna llamada telefónica, cuando la CHJ mandó a Emergencias el controvertido mail anunciando un caudal de 1.686 metros cúbicos por segundo con tendencia ascendente y una crecida muy rápida en el barranco del Poyo. A esa hora la riada ya estaba devastando poblaciones como Paiporta. Y es que dicho caudal era equivalente a 4 veces el del río Ebro y 35 veces el del Trasvase Tajo-Segura.