Ciberataques políticos

El PP teme que las próximas elecciones generales puedan ser manipuladas por hackers rusos y chinos

Los de Feijóo piden a Sánchez que detalle qué está haciendo para impedir injerencias como las que se produjeron en 2023

PP elecciones hackers
Roberto Pérez
  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

El PP teme que las próximas elecciones generales que se celebren en España y en las que se dirimirá el fin del sanchismo puedan no ser del todo limpias. Su inquietud no se basa en una sospecha de manipulación desde dentro del sistema español –no verbaliza tal cosa–, sino fruto de una injerencia exterior por medio de ciberataques o de operaciones de la denominada guerra híbrida. En concreto, con injerencias lanzadas desde Rusia o China para intervenir sistemas tecnológicos oficiales claves en el procesamiento de los resultados electorales y para interferir en la opinión pública con campañas de desinformación.

Los populares expresan este temor en dos preguntas parlamentarias que han dirigido al Gobierno de Sánchez y que llevan más de cinco meses esperando respuesta. Las presentó el senador José Antonio Monago el 21 de julio para que fueran respondidas oralmente por el Gobierno ante la Comisión Mixta (Congreso-Senado) de Seguridad Nacional. La contestación no llegó y, recientemente, esas preguntas parlamentarias han sido reconvertidas en preguntas para respuesta por escrito. El Gobierno tiene ahora de plazo hasta el 31 de enero para contestarlas.

Tiene base la inquietud del PP sobre esos regímenes extranjeros interesados en desestabilizar o en domesticar los resultados electorales en España. En 2023 se produjo una oleada de ataques informáticos y campañas de desinformación cuyo origen fue situado por los expertos en Rusia. Antes ocurrió con otros procesos electorales especialmente sensibles para la estabilidad de España, caso en concreto de las elecciones catalanas.

En el caso de las generales de 2023, el rastreo realizado por los agentes de las fuerzas de seguridad y del Centro Criptológico Nacional apuntó a que la autoría de esas acciones estaba vinculada a estructuras de hackers y desinformadores controlados por el Kremlin de Putin. Aquellas operaciones alcanzaron incluso a la propia jornada electoral del 23 de julio de 2023, cuando durante unas horas quedaron intervenidos por los hackers rusos los sitios web del Ministerio del Interior y del Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que da idea de la capacidad de penetración y del riesgo de injerencia. Aquello afectó, por extensión, a la Junta Electoral Central.

Alerta europea

Hace menos de cuatro meses, un informe de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (Enisa) reveló que ocho de cada diez ciberataques que sufren los países de la UE tienen una motivación ideológica; es decir, un objetivo político. Alerta de que esos ataques no paran de crecer y que la capacidad de los ejércitos de hackers y grupos de desinformación controlados por Rusia y China ha escalado peligrosamente. El objetivo prioritario no es sólo interferir en la situación política del país ciberatacado sino alcanzar infraestruturas y sistemas tecnológicos oficiales.

Los grupos vinculados a los regímenes de Rusia y China son los más activos. Pero también asoman los controlados por la dictadura comunista de Corea del Norte, según alerta la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad.

Rusia, China y la política española

Que Rusia y China tienen un interés directo en influir en la política española parece obvio. Con carácter general, a ambos regímenes les interesa –lo han demostrado– lanzar ciberataques y campañas de desinformación para agitar la inestabilidad en las democracias europeas. A menos estabilidad, mayor debilidad de esas democracias. Y a más debilidad, más capacidad de influencia política y económica.

Además, con carácter específico en el caso español, Rusia y China son dos países que han encontrado en el Gobierno sanchista un aliciente extra para sus intereses: contestación a EEUU, notoria beligerancia dialéctica contra Israel, negativa a incrementar el gasto en defensa en el seno de la OTAN y, en suma, un Ejecutivo, el español, que se ha convertido en una voz disonante en el concierto tanto de la política exterior de la UE como dentro de la Alianza Atlántica. Eso, de por sí, es un factor favorable para los intereses de Rusia y China, a lo que en el caso chino se añaden los lazos económicos estrechados recientemente por Pedro Sánchez con el régimen de Xi Jinping, con la activa mediación de Zapatero, lo que en absoluto ha agradado a la Casa Blanca.

Con todo este escenario, pensar en otra –y aumentada– oleada de ciberataques y de campañas de desinformación con origen en Rusia y China ante unas elecciones generales en España no es descabellado. Lo creen los expertos y lo considera el PP, que urge al Gobierno de Sánchez a detallar qué está haciendo para evitarlo.

El PP exige datos a Sánchez

Las preguntas dirigidas por el PP al Ejecutivo sanchista a través de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional abordan de lleno este asunto, pero, como se ha indicado, llevan cinco meses esperando respuesta –y lo que queda–.

«¿Qué medidas estructurales se han implementado para reforzar la ciberseguridad nacional en procesos electorales y frente a amenazas híbridas de origen extranjero, tras los ciberataques detectados por el Cuerpo Nacional de Policía, en colaboración con Europol y el Centro Criptológico Nacional, durante los meses previos a las elecciones generales de 2023?», reza una de las preguntas parlamentarias realizadas al respecto por el PP al Gobierno. En otra, sobre este mismo asunto, exige al Gobierno de Sánchez que detalle «el alcance real de los ciberataques» que se produjeron coincidiendo con aquellas elecciones de 2023 con las que Sánchez logró mantenerse en el poder de la mano de proetarras, separatistas y comunistas.

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