El ‘bono de guerra’ de Bruselas siembra el pánico entre los países más austeros de Europa
Alemania y Países Bajos muestran su preocupación con la financiación colectiva que propone la UE para emitir 'bonos de guerra'

Entre los malestares fiscales que acechan a Europa estos días, se puede sumar el plan presupuestario que Bruselas ha planteado el pasado 18 de julio para financiar sus motivaciones bélicas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha propuesto incrementar el nivel del gasto total del bloque Ejecutivo hasta los 1,8 billones de euros, lo que asciende el gasto hasta el 1,26% del producto interior bruto (PIB) del continente (del 1,11% previo). Entre los instrumentos más polémicos, destaca el mecanismo Security Action for Europe (SAFE, por sus siglas en inglés), que destinará 150.000 millones de euros en préstamos comunitarios para financiar la guerra.
No obstante, la hoja de ruta de gasto de la Comisión Europea requiere la aprobación unánime de todos los estados miembros del bloque comunitario para salir adelante. Alemania y Países Bajos, países caracterizados por su austeridad fiscal, están entre los países que han echado el freno a las motivaciones del Ejecutivo de disparar las cuentas comunitarias. Países Bajos, por su parte, ha remarcado que el presupuesto que elaboró el bloque Ejecutivo «es muy alto».
El apetito por los títulos de compañías de Defensa en todo el continente han vivido un auge en el último año (Rheinmetall, BAE Systems, Saab) al calor del rearme repentino de Alemania, la evolución del tablero geopolítico y el entorno político en Estados Unidos. En este sentido, parte de las motivaciones de Bruselas es hacer los bonos europeos brillen al mismo nivel que existe los bonos soberanos de Alemania. Los bonos europeos, que en este caso se usarán para financiar el esfuerzo militar de Ucrania en su guerra contra Rusia, disponen de un rating crediticio muy sólido por parte de las principales agencias: AAA por parte de Fitch Ratings, Moody’s (Aaa), Scope Ratings (AAA), S&P Global Ratings (AA+). La calificación de estable se refiere a que no existe un riesgo de impago por parte de Bruselas.
Por otro lado, el rechazo holandés se extiende más allá de la financiación que consideran excesiva para sus bolsillos, sino que el propio Gobierno también se ha visto fragmentada por sus posturas acerca de la guerra en Gaza. El primer ministro holandés, Dick Schoof, apenas sobrevivió una moción de censura este miércoles tras encontrarse envuelto en una crisis política. La repentina retirada de uno de sus socios de coalición, quién pidió sanciones más duraderas a Israel por la guerra en Gaza fue el segundo detonante. Esto siguió la dimisión de su ministro de Exterior, Caspar Veldkamp, quién no logró una mayoría para imponer más sanciones. Tanto la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han declarado una hambruna en la Franja de Gaza hace una semana.
El concepto del ‘bono de guerra’ ya se está materializando y existe demanda por parte del mercado. BPCE, un banco francés, ha revelado el primer Bono Europeo de Defensa por 750 millones de euros y ya cuenta con el inversión de más de 2.700 millones de dólares por parte de inversores del continente, según ha informado Bloomberg este jueves. Otro ejemplo es la gestora alemana, DWS, quién ha lanzado un fondo cotizado de Defensa, para aprovechar del reanudado interés en los títulos de empresas armamentísticas.