Zapatero, ahora aplaudido por liberar presos, excarceló a un hombre que asesinó a tres personas en Madrid
El ex marine acuchilló a tres inocentes en un bufete de Usera (Madrid) en 2016
El abogado al que pretendía matar va a denunciar a EEUU y Zapatero por esa liberación ilegal
El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que ha sido elogiado este jueves por el chavismo tras anunciar la liberación de presos políticos en Venezuela, medió anteriormente para que quedara libre un asesino condenado a 30 años de cárcel. Se trata de Dahud Hanid Ortiz, un ex marine estadounidense de origen venezolano que asesinó brutalmente a tres personas en Madrid en 2016.
El Gobierno que ahora lidera Delcy Rodríguez ha anunciado este 8 de enero la excarcelación inmediata de un importante número de presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros, entre ellos cuatro españoles. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, ha agradecido expresamente las gestiones de Zapatero, junto a las del presidente brasileño Lula da Silva y el Gobierno de Qatar.
Se trata de un movimiento del Gobierno de Donald Trump. En todo caso, no es la primera vez que el ex mandatario socialista ha intermediado en liberaciones de presos venezolanos junto EEUU. En julio de 2025, Zapatero colaboró en una negociación entre EEUU y Venezuela que permitió la libertad de Dahud Hanid Ortiz, un criminal condenado por triple homicidio que consiguió colarse como «preso político» por espionaje.
Triple crimen en Usera
El 22 de junio de 2016, Dahud Hanid Ortiz entró a las bravas en un despacho de abogados del madrileño barrio de Usera con un objetivo claro: asesinar al letrado Víctor Joel Salas, quien mantenía una relación con su ex esposa, la médico alemana Irina Trippel. El ex militar, que había luchado en la Guerra de Irak antes de ser expulsado del Ejército estadounidense por falsificar documentos, llegó sobre las 14.30 horas al bufete situado en la calle Marcelo Usera.
Pero aquel día Salas no estaba. Se había quedado traspuesto en el sofá de su casa tras la comida y llegaba tarde al trabajo. Hanid esperó en el baño del despacho durante varios minutos. Al salir, desplegó una violencia inusitada contra quienes sí estaban allí.
Según el espeluznante relato de la acusación ejercida por el fiscal venezolano Vladímir Ángel, el acusado «se dirigió hacia el puesto de trabajo de Elisa Consuegra y con un cuchillo de dimensiones grandes, con la hoja de dientes de sierra seccionó el cuello de Elisa, ocasionándole la muerte (…) le clavó un objeto punzante justo en el esternón atravesándole la médula». La abogada de origen cubano fue la primera víctima.
Inmediatamente después, atacó a Maritza Osorio Riverón, empleada del despacho también de origen cubano. «Con otro objeto contundente, presumiblemente una barra de hierro, propinó diversos y fuertes golpes en la cabeza a la ciudadana Maritza causándole la muerte», según el escrito fiscal.
El asesino «se quedó en el sitio junto a los cadáveres de Elisa y Maritza a esperar que llegara Víctor». Pasadas las 17.00 horas apareció un ciudadano ecuatoriano llamado Pepe Castillo Vega, quien acudía a retirar el permiso de residencia de su esposa. Creyendo que era su objetivo, Hanid «sin mediar palabra alguna se abalanzó sobre él y con el mismo objeto con que le había quitado la vida a Maritza le propinó fuertes golpes en la cabeza produciéndole la muerte».
Luego prendió fuego a los expedientes del despacho, lo que provocó que los cadáveres de las dos mujeres se quemaran parcialmente. Los vecinos avisaron a los bomberos, que sofocaron el incendio con espuma ignífuga que acabó borrando cualquier posibilidad de encontrar huellas dactilares. Cuando Salas llegó, se encontró a los bomberos en la puerta.
Fuga y captura
Esa misma noche, el venezolano huyó en su vehículo hacia Alemania, donde residía con su familia en la localidad de Würzburg, durmiendo apenas 15 minutos en el camino. La Policía española encontró una prueba clave: el tapón de una botella de agua mineral que sólo se vende en Alemania.
Las pesquisas policiales lo señalaron y entonces escapó a Colombia. Desde allí volvió a fugarse hasta Venezuela. Fue detenido en octubre de 2018. El juez del Juzgado número 41 de Plaza de Castilla pidió su extradición, pero el Tribunal Supremo venezolano la denegó y decidió juzgarlo allí por tres delitos de homicidio y uno de incendio.
El juicio oral arrancó el 28 de febrero de 2022, aunque fue retrasado tres veces por problemas de traslado de jueces y fiscales. El acusado negó todos los hechos. Víctor Salas confirmó las amenazas recibidas un mes antes del crimen. En mayo, llamó a Salas desde Alemania y le dijo: «Yo he sido soldado en Estados Unidos, me han entrenado para matar y voy a ir a por ti para matarte, ya sé quien eres, deja en paz a Irina, que es mi mujer».
Finalmente, Dahud Hanid Ortiz fue condenado a 30 años de prisión en noviembre de 2023 en Venezuela. Una maraña judicial entre países había dilatado el proceso hasta ponerlo al borde del archivo, llegándose a iniciar cuatro juicios por esta causa.
Zapatero y la liberación
En julio de 2025, el Gobierno venezolano consiguió colar al asesino como preso político por espionaje en una negociación con Estados Unidos. En ella participó José Luis Rodríguez Zapatero. «Estoy aterrorizado», confesó entonces Víctor Salas. «Zapatero ha colaborado en una injusticia. Ese asesino está libre camino de Estados Unidos y en cualquier momento puede venir a matarme». Ahora prepara una denuncia contra EEUU y Zapatero.
En un vídeo hecho público por Maduro tras el intercambio de prisioneros, se escucha a Zapatero decir que «ha sido una gran decisión» y mostrarse «muy feliz, muy satisfecho y muy agradecido», antes de que Maduro le dijera que esperaba que «pronto visite el país» para que pudiera «como siempre apoyar a los procesos de diálogo». «Eso está hecho», le respondió Zapatero entre risas.
Ahora, en enero de 2026, el chavismo vuelve a elogiar públicamente al ex presidente socialista por sus gestiones en la liberación de presos políticos. Jorge Rodríguez ha explicado que se trata de una iniciativa «unilateral» para «consolidar la paz y la convivencia pacífica» en el país. «Todas y todos somos venezolanas y venezolanos», ha declarado en su comparecencia ante los medios.
El contraste resulta abrumador: mientras el equipo de Maduro aplaude las gestiones de Zapatero para liberar opositores políticos, el ex presidente español ya había mediado para que un brutal asesino condenado por la justicia venezolana quedara en libertad, haciéndolo pasar por preso político. Un trágico hecho que deja un regusto amargo y tres familias destruidas que aún esperan justicia.