Marlaska se blinda en la toma de posesión del nuevo DAO para evitar las preguntas de la prensa
Marlaska ha bloqueado a los periodistas al final de la sala y les ha impedido entrar al cocktail de después
Marlaska ha hablado de la "decepción" con el anterior DAO, acusado de violación
Es la segunda vez que Marlaska evita esta semana responder por el caso de Felipe Sicilia
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha dispuesto todo un cerrojazo informativo en el acto de toma de posesión del nuevo DAO de la Policía, José Luis Santafé. Marlaska ha esquivado a los periodistas para evitar preguntas sobre la violación de una policía de la que se acusa al anterior DAO, José Ángel González, o de la fiesta con cocaína del dirigente del PSOE, Felipe Sicilia, durante la pandemia, desvelada por Koldo García y José Luis Ábalos en OKDIARIO. El acto ha tenido lugar en el complejo policial de Canillas con la presencia de la cúpula política del Ministerio y de la cúpula policial. Entre los asistentes, aparte de Marlaska, el director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, a quien fuentes policiales acusan de haber conocido desde hace meses y haber ocultado la denuncia de la agente violada por el DAO.
Los periodistas han permanecido durante todo el acto lejos del ministro y del director general y bloqueados de principio a fin. Han sido convocados en Canillas, se les ha hecho esperar en el exterior y, cuando se les ha permitido el acceso, han sido situados en unas sillas improvisadas pegadas a la pared al final del salón de actos con una barrera de unas 40 filas llenas de mandos policiales uniformados. En metros, unos 50 metros de distancia entre el ministro y la prensa. En butacas, unas 300 butacas de por medio.
Una vez colocados todos, una voz por megafonía ha anunciado la llegada de Marlaska. Ha sonado muy solemne: «¡En pie! Hace su entrada el ministro del Interior y el resto de autoridades». Ha dado la sensación en la sala de que llegaba Trump. No. Era solo Marlaska, bien lejos de micrófonos y cámaras independientes. Una vez más, el acto ha sido retransmitido por streaming a través del canal oficial de la Policía.
Terminado el acto, los periodistas han sido conducidos al exterior del edificio. La verdad es que no sabemos para qué se nos ha invitado. Emparedados al final de la sala. Tampoco se les ha permitido acudir al habitual vino que se sirve tras estos actos donde suele ser habitual, para los compañeros especializados en Interior, charlar y hacer corrillos. Terminado el vino, se ha permitido el paso solo a los periodistas gráficos para que Marlaska y Pardo Piqueras tuvieran su foto con el nuevo DAO y la cúpula de la Policía Nacional. Han posado todos. Unos mandos policiales más sonrientes que otros. Marlaska y Pardo Piqueras, los que más han sacado dientes. Al acabar la sesión, Marlaska se ha aplaudido a sí mismo. Nadie le ha seguido.
En sus discursos, tanto el ministro Marlaska como el director general Pardo Piqueras, han hablado de la «decepción» que les produjo el anterior DAO y la necesidad de restaurar la confianza en el cuerpo. Los sindicatos policiales creen que el problema de la confianza en el cuerpo no es de sus agentes y mandos medios, sino de un ministro entregado a Sánchez que ha antepuesto sus intereses políticos a su deber. Y de un director general, a las órdenes de Marlaska, de la cuerda política de Bono y Zapatero, manchado por la sombra de la duda de si conoció y cuándo la violación del DAO a una agente de la policía. Y, de paso, de algunos altos mandos policiales más pendientes de su carrera profesional.
El nuevo DAO
El nuevo DAO ha tomado posesión. Se ha comprometido, como hizo el anterior (a las órdenes de Sánchez, Marlaska y el PSOE), a «cumplir y hacer cumplir la Constitución». Cabe esperar que Santafé cumpla su juramento con mayor objetividad que su predecesor y al servicio de los ciudadanos y no del ministro o del partido.
José Luis Santafé ha realizado una magnífica labor en Baleares. Nadie pone una sola tacha a su expediente. Es común en la policía destacar su profesionalidad. Pero hereda una situación envenenada. El día 17 de marzo declara su predecesor, José Ángel González, como imputado por violación y otros tres delitos: coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales públicos.
Como declarará, el mismo día, también ante el juez, el que fuera el número dos de José Ángel González, el comisario Óscar San Juan, conocido en Interior como el ‘minidao’. Lo hará como testigo. La agente presuntamente violada por el DAO le señala como la persona que trató de presionarle y comprar su silencio en julio de 2025. Tras aquello, en octubre, Marlaska y Pardo Piqueras otorgaron a San Juan la Medalla de Plata al Mérito Policial, la mayor distinción del cuerpo. En el decreto se puede leer que se le concede por su «gran contribución a aumentar el prestigio del Cuerpo Nacional de Policía». La medalla de la impuso el exDAO, acusado de violación. Todo queda dicho.