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National Geographic lo confirma: éste es el mejor pueblo de España para viajar en enero de 2026 y te va a enamorar

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Blanca Espada

Muchos son los pueblos de España que merecen estar entre los mejores del país e incluso de Europa, pero si hacemos caso a National Geographic, hay uno en concreto que acapara toda la atención y que es de hecho, el mejor pueblo de España al que viajar este 2026. Se trata de Laguardia, una villa pequeña, tranquila y rodeada de un paisaje que en invierno es algo que parece de cuento. Pero ¿cómo es exactamente este pueblo que ha sido elegido como el mejor destino para enero?

Lo cierto es que basta llegar por carretera y ver la colina coronada por murallas para entender por qué Laguardia es uno de esos pueblos que sí o sí, debes visitar. Sus casas de piedra, sus calles y  casco urbano crean un ambiente difícil de encontrar en otras zonas más turísticas y por todo ello se convierte en un destino imprescindible este invierno. Y eso que hablamos de un municipio muy pequeño, que tan sólo cuenta con 1.500 habitantes. Y a esto se suma algo que no siempre aparece en las guías: la sensación de estar entrando en un lugar que conserva intacto lo que otros pueblos y municipios han perdido. La Rioja Alavesa lo rodea por completo, los viñedos marcan el horizonte y la mezcla de arquitectura medieval y tradición vinícola da al pueblo un carácter que hace que sea único. Por eso tantos viajeros lo eligen y también National Geographic lo sitúa entre los mejores pueblos de España este 2026.

National Geographic elige este pueblo de España como el mejor para viajar en enero de 2026

El corazón de Laguardia es su casco urbano, completamente cerrado al tráfico y trazado sobre una colina que domina la Rioja Alavesa. Gran parte de su trama está formada por calles estrechas, casas palaciegas y construcciones defensivas que recuerdan el origen medieval de la villa. Entre sus joyas arquitectónicas destaca la Iglesia de Santa María de los Reyes, cuya construcción se remonta casi mil años atrás y que conserva un pórtico policromado que deja sin palabras a cualquier visitante. Junto a ella emerge la Torre Abadial, sólida y contundente, como un recordatorio de los tiempos en los que el pueblo debía protegerse tras sus murallas.

Las iglesias que definen el carácter de la villa

La Iglesia de San Juan, situada en otro de los extremos del casco urbano, muestra una mezcla de románico y gótico que resume parte de la evolución arquitectónica de la zona. Pasear sin rumbo es la mejor manera de encontrar estos rincones, porque cada calle ofrece una perspectiva distinta: balcones de piedra, portones centenarios, fachadas con escudos y pequeñas plazas donde el silencio parece formar parte del paisaje.

El secreto mejor guardado está bajo el suelo

Aunque su superficie ya es un museo al aire libre, lo que ha situado a Laguardia en titulares internacionales se encuentra bajo tierra. En 1998 se descubrió, justo debajo de su red de calles, el mayor estanque de la Edad de Hierro hallado hasta ahora en Europa. Una alberca monumental capaz de almacenar unos trescientos mil litros de agua, utilizada tanto para abastecimiento como para rituales vinculados a las divinidades celtíberas. La presencia humana en el entorno se remonta miles de años atrás, algo que confirman los dólmenes prehistóricos cercanos, entre ellos la famosa Chabola de la Hechicera.

La villa donde el vino lo envuelve todo

National Geographic destaca especialmente el peso de la cultura del vino en Laguardia. La localidad está rodeada de viñedos y alberga numerosas bodegas que forman parte esencial de la economía local y, por supuesto, también de su identidad. Los vinos de la Rioja Alavesa se encuentran entre los más valorados del panorama nacional y cada año atraen a visitantes que buscan conocer de cerca esta tradición. Apuntarse a una cata, visitar una bodega familiar o simplemente pasear entre viñas se convierte en un plan casi obligado.

Cómo llegar a Laguardia si viajas desde Zaragoza

Otro de sus atractivos es la facilidad para llegar. Desde Zaragoza el trayecto apenas supera las dos horas. La ruta más habitual transcurre por la AP 68 durante buena parte del recorrido, para después enlazar con la N 232 y continuar por la LR 251 hasta conectar con la A 3126, que lleva prácticamente hasta la entrada de la villa. Un viaje sencillo que permite disfrutar de un fin de semana completo sin necesidad de grandes desplazamientos.

Además, enero es un mes especialmente agradecido para visitar Laguardia. No hay grandes aglomeraciones, las bodegas funcionan con un ritmo más pausado y el propio pueblo parece recuperar una calma que invita a recorrerlo sin prisa. Además, también es una buena ocasión para disfrutar de la gastronomía local, desde los guisos tradicionales hasta los vinos jóvenes de la nueva añada. Todo ello hace que la recomendación de National Geographic no sorprenda: Laguardia tiene ese tipo de belleza que se aprecia mejor cuando el año empieza y necesitamos un lugar que nos reconecte con lo sencillo.

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