El pueblo de País Vasco que tienes que visitar ‘sí o sí’ estos días: un Belén único avalado por National Geographic
En la localidad alavesa de Laguardia tienes uno de los mejores belenes que puedes disfrutar también en enero
El minúsculo pueblo del País Vasco en el que sus vecinos ganan más de 74.000 euros
El pequeño pueblo más bonito del País Vasco a media hora de Bilbao

Con el arranque de año, aunque la Navidad ya haya pasado, todavía quedan unos cuantos días de vacaciones, pero además tenemos muchos fines de semana de invierno por delante de modo que podemos hacer pequeñas escapadas como la que ahora te proponemos, a un pueblo del País Vasco en el que todavía en estos primeros días de enero vas a poder disfrutar de su famoso Belén Articulado.
Hablamos de Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de Álava y una parada fundamental en la Rioja Alavesa. De por sí ya es un lugar que conquista gracias a su silueta medieval, las murallas, los calados subterráneos y ese paisaje de viñedos que aunque parecen apagados en invierno lo convierten en una visita que siempre apetece. Pero además de todo lo mencionado, a comienzos de año hay un motivo aún más especial para acercarse: su Belén articulado, una tradición única que ha llamado la atención incluso a medios como National Geographic, que lo considera uno de los más interesantes del país. El atractivo no está solo en que sea un Belén diferente, sino en la historia que hay detrás, en su escala monumental y en la manera en la que se sigue representando desde hace siglos.
Por eso, aunque el calendario navideño esté llegando a su final, enero sigue siendo uno de los mejores momentos para verlo en persona. No es una recreación cualquiera. Es un fragmento vivo del patrimonio cultural del País Vasco que continúa funcionando con la misma dedicación con la que se concibió en el siglo XVIII.
El pueblo del País Vasco que tiene un belén único
Laguardia es el pueblo del País Vasco que puede presumir de tener un Belén que no tiene equivalente en España. Mientras muchos nacimientos tradicionales se representan con figuras estáticas o meramente decorativas, aquí ocurre lo contrario: todo se mueve. Las figuras se articulan, las escenas cobran vida y la representación adquiere una dimensión casi teatral.
Para entender cómo surgió, hay que regresar a los siglos en los que los belenes se interpretaban con actores en las iglesias. En Laguardia aquellas escenificaciones empezaron a incluir escenas que la autoridad eclesiástica consideró poco adecuadas, y la consecuencia fue su prohibición. Lejos de renunciar a la tradición, los vecinos decidieron buscar una alternativa: sustituir a los actores por figuras articuladas, hechas de tela, madera y cuero, capaces de reproducir los mismos movimientos pero sin la intervención humana directa.
Ese espíritu creativo es el que ha llegado intacto hasta hoy. El Belén ocupa un espacio imponente dentro de la Capilla de la Inmaculada, con 8 metros de altura, 10 de anchura y 6 de fondo. No es sólo grande sino que está cuidadosamente construido para que cada escena fluya con naturalidad, acompañada por música de gaiteros y un telón pintado en 1987 que refuerza la ambientación.
En total, cuenta con 73 piezas entre esculturas de bulto redondo, figuras vestideras, cartón piedra y siluetas recortadas que se mueven gracias a resortes y mecanismos tradicionales. A diferencia de otros belenes barrocos, este sigue en activo tal y como fue concebido, algo que lo convierte en una auténtica joya del patrimonio popular vasco.
Una tradición que sigue viva y que cada año atrae a miles de visitantes
La representación no se limita a una única escena. En este belén se recrean diferentes episodios de la infancia de Jesús: desde el Nacimiento hasta la Huida a Egipto, pasando por la Adoración de los Pastores, la Presentación en el templo o la llegada de los Reyes Magos. Cada una tiene su puesta en escena propia, con coreografía, iluminación y movimientos coordinados que sorprenden incluso a quienes ya lo han visto antes.
Y a pesar de que la Navidad ha terminado, el calendario de representaciones continúa, y eso hace que enero sea un mes especialmente interesante para visitarlo. Hoy, 1 de enero, a las 12:30 se representa la Presentación en el templo, una de las escenas más reconocibles. El día 6 de enero, también a las 12:30, tendrá lugar la Adoración de los Reyes Magos, uno de los momentos más populares del ciclo.
Y si algo merece la visita este mes es la fecha del 17 de enero, a las 18:30 horas. Ese día se muestra la representación completa, con todas las escenas seguidas. Es la única ocasión del año en la que se ofrece de forma íntegra, y muchos visitantes organizan su viaje expresamente para verla, porque permite apreciar la complejidad del montaje y descubrir detalles que pasan desapercibidos en las representaciones habituales.
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Pero más allá del belén, este pueblo vasco tiene además algo que encaja de maravilla con los días fríos de enero. El pueblo se recorre bien a pie, ofrece miradores espectaculares hacia la Sierra de Cantabria y tiene una gastronomía invernal que reconforta con platos tradicionales y vinos de la zona. Es un destino perfecto para una escapada de día o de fin de semana. Se llega fácilmente desde Logroño, Vitoria o Bilbao, y combina cultura, patrimonio, naturaleza y una tradición navideña que sigue viva incluso cuando el año ya ha cambiado.
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