Las Cuentas Públicas, 'papel mojado'

El barril de Brent cotiza ya 20 euros más caro de lo que preveía Hacienda en sus Presupuestos

petróleo dólares
Plataforma petrolera en el Mar del Norte.

La hoja de ruta presupuestaria marcada por el Gobierno para el conjunto de 2021 es ya papel mojado. A la previsión ‘hiperoptimista’ con la que se elaboraron las Cuentas Públicas de este año, que seguirá marcado por la pandemia, hay que sumar que el barril del petróleo Brent -el de referencia en Europa- cotiza ya más de 20 euros por encima de lo que pronosticaba el Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero.

Según el libro amarillo de los Presupuestos Generales del Estado de Sánchez y Podemos, «el precio del petróleo se espera que se recupere muy lentamente, hasta el entorno de los 46 dólares, en 2021». En la jornada de este lunes el precio del barril de Brent superaba los 70 dólares. Aunque al cierre de este artículo cotizaba en los 68,5 dólares, por debajo de la barrera de los 70 $, lo cierto es que el precio del crudo es ya (y sólo han pasado tres meses de año) más de 20 euros superior a la estimación incluida en las Cuentas Públicas del Gobierno de Sánchez e Iglesias.

Cuando arrancó el año, de hecho, el Brent ya cotizaba en el entorno de los 50 dólares, más que los 46 previstos por Hacienda, pero esta tendencia alcista no ha hecho más que crecer. La recuperación económica que pronostican a nivel mundial como consecuencia de la llegada de las vacunas y el repunte del turismo podrían consolidar la subida del precio del Brent con la que el Gobierno no ha contado a la hora de estimar cuál sería el crecimiento -y los ingresos y gastos que tendría, como consecuencia, la economía nacional- durante este ejercicio atípico.

Los Presupuestos ya surgieron desequilibrados», explica Antonio Pedraza, experto del Consejo General de Economistas

Según Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas (CGE), un barril de Brent más caro de lo esperado «supone una desviación más en los presupuestos, en el apartado gastos». «Los Presupuestos, lamentablemente para todos, ya surgieron desequilibrados», avisa. Sólo hay que recordar que el Gobierno calculó que el PIB crecería este año un 9,8% teniendo en cuenta las ayudas del rescate europeo. Sin embargo, la mayor parte de los economistas sitúa en la actualidad su estimación para este año entre el 5% y el 6%, casi la mitad de lo que espera el Ejecutivo.

El Gobierno calcula que el PIB crecerá este año un 9,8%. Sin embargo, los principales servicios de estudio del país avisan que la actividad repuntará entre un 5% y un 6% en el mejor de los casos

Según Pedraza, la subida del petróleo, ya que «somos uno de los países de Europa con más dependencia del mismo», puede provocar un incremento de los precios y por lo tanto generar una pérdida de competitividad: «Va a aumentar nuestra inflación comparativa con el Continente y restar competitividad, a la vez que atenta contra el consumo, el principal
motor de nuestra economía, al minar el poder adquisitivo de los salarios, la capacidad de compra».

Y recuerda: «Hay que tener en cuenta que más que el el Estado y su déficit, esto afecta a las empresas, particulares y a la economía en general». ¿La razón? El Estado siempre repercute, de una manera u otra, el aumento del precio en el consumidor. Por otro lado, el incremento del precio del barril de Brent repercute en la balanza de pagos. Es decir, que aumenta la factura de las importaciones.

Diego Barceló, economista de Barceló & Asociados, opina por su parte que «teniendo el precio actual del petróleo y las cotizaciones del mercado de futuros, el barril de Brent costaría, de media, USD 65 durante 2021». «Es decir, un 39% más de la previsión que el gobierno incluyó en los presupuestos (USD 46,6)», remarca.

Las consecuencias

A juicio de este experto esto tiene dos consecuencias directas y una indirecta:

  • En primer lugar, la inflación será mayor a la incluida en los presupuestos (0,9% es la previsión para el deflactor del PIB). Eso implica una menor renta disponible, que puede derivar en un menor consumo privado.
  • En segundo lugar, el saldo exterior será menor al previsto (1,8% del PIB), cosa que también es una mala noticia, dada la necesidad que tiene la economía española de reducir su deuda exterior para reducir su vulnerabilidad.
  • La consecuencia indirecta es que la previsión de una mayor inflación lleva a unos tipos de interés de mercado más altos. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que era -0,01% el 15 de diciembre, ahora es 0,4%, tras llegar a un máximo de 0,48%.

Es decir, que según Diego Barceló, «si esta subida continúa, refinanciar la deuda pública será más caro de lo previsto, lo que supondría un nuevo golpe a las cuentas públicas». «Todas estas consecuencias negativas de la subida del precio del petróleo no hacen más que resaltar la debilidad extrema en que está la economía española. Una situación de por sí delicada, que las malas decisiones de Sánchez, Iglesias, Calviño y Montero agravan aún más», remacha.

La factura para los hogares: entre 10.000 y 15.000 millones

El economista jefe de Intermoney, Francisco Vidal, explica que las consecuencias del alza del Brent en la economía serán dispares. Teniendo en cuenta, por ejemplo, la evolución de los futuros del Brent, calcula que la factura para los hogares podría equivaler a un 1% del PIB nominal en 2021. Es decir, que podría golpear a las familias con una factura extra de entre 10.000 millones y 15.000 millones.

Por otro lado, el impacto de un encarecimiento del petróleo también llegaría a las arcas públicas. El alza del crudo se traduce siempre en una mayor inflación lo que repercute en un incremento de las pensiones, del sueldo de los funcionarios o de otros precios públicos. Aunque también es cierto que puede haber un efecto beneficioso para los ingresos públicos de un alza de la inflación.

De todas formas, el impacto en las arcas públicas se notará, sobre todo, en 2022, según el experto. El golpe al bolsillo de los ciudadanos sí se notará, en cambio, ya durante este año. Vidal opina no obstante que «si estuviéramos en un escenario de freno de la economía el impacto sería más importante que ahora». La lógica indica que muchos hogares no dejarán de viajar este verano por un alza de los carburantes, sobre todo después de una pandemia tan dura y si se avanza en la campaña de vacunación.

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