LA CAMPEONA DE 1.500 EN LOS JUEGOS DE RÍO CONVENCIÓ A SU GOBIERNO

El oro olímpico de Faith Kipyegon llevó la electricidad a su aldea en Kenya

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Fatih Kipyegon, tras ganar el oro en 1.500 en Río. (Reuters)

La noche en que Fatih Kipyegon ganó el oro olímpico en la prueba reina del atletismo, los 1.500 metros, en su aldea natal, Ndabibit, reinaba la oscuridad total. Ni una luz encendida, ni un televisor emitiendo los Juegos, ni un ordenador conectado a internet, ni un teléfono móvil. Nada. Silencio. Oscuridad. El pequeño poblado, situado a 200 kilómetros del lago Victoria en Kenya, no tiene luz eléctrica desde hace más de 30 años.

Nadie en Ndabibit se entera de la gesta de su paisana más ilustre hasta el día siguiente. Kipyegon, de 22 años, ha derrotado a la invencible Genzebe Dibaba, plusmarquista mundial de la distancia y gran favorita al oro en Río. Era su primera gran victoria en una competición internacional. Había nacido una estrella más en el atletismo mundial.

Pero la familia de Kipyegon quería aprovechar el brillo del oro para iluminar su pueblo. “Demando al presidente Uhuru Kenyatta que se asegure de que nuestra aldea esté provista de electricidad para que pueda ver cómo mi hija Faith corre y gana medallas para Kenia”. Esas fueron las palabras de su padre, Samuel Koech, el día después de que Kipyegon aupase la bandera de su país al cajón más alto del podio en unos Juegos. Rabia. Indignación. Presión al gobierno.

Ni veinticuatro horas después de la denuncia del padre, un equipo de técnicos electricistas del gobierno de Kenia comienza a instalar postes de alimentación de línea eléctrica. Al noveno día, se hizo la luz en Ndababit… por obra y gracia de Kipyegon.

“Agradecemos a Faith que nos haya liberado de los poderes de la oscuridad. La recordaremos a ella y a su medalla de oro hasta el final de nuestras vidas”, dice un vecino al diario Daily Nation. Su padre saca pecho: “Sólo puedo agradecerle a Dios que me haya regalado una hija tan maravillosa que ha transformado nuestro pueblo”.

Con línea eléctrica restablecida en Ndabbabit, a la familia de la campeona olímpica de 1.500 sólo le falta que empiecen a llegar a su aldea los aparatos digitales para ver las carreras. Samsung ya ha prometido al señor Koech una televisión de última generación y la empresa SuperSport le regalará un decodificador. Ya no habrá impedimentos insalvables para seguir la carrera de Fatih. Paso a paso. Zancada a zancada. Triunfo a triunfo.

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