Ángel Illescas, experto en jardinería: «Para los geranios rebosen de flores en primavera, antes hay que controlar las plagas»
Los geranios forman parte del paisaje habitual en patios y fachadas de toda España. Su resistencia al frío en muchas zonas y su capacidad para florecer durante meses hacen que sea una de las plantas ornamentales más cultivadas. No obstante, mantener los geranios en condiciones óptimas exige algo más que un simple riego frecuente o buena orientación solar.
Frente a este contexto, el productor de plantas Ángel Illescas, conocido por su labor divulgativa al frente de Viveros Viral y por sus contenidos en redes sociales, ha compartido tres pautas básicas para que los geranios mantengan la floración durante todo el año. Según señala su vasta experiencia, el foco radicaría en un aspecto que suele descuidarse antes de primavera: las plagas.
Cómo lograr que los geranios exploten de flores en primavera, empezando por las plagas
El primer paso para que los geranios desarrollen una floración constante no está relacionado con el abonado, sino con la prevención de plagas. Illescas advierte en uno de sus últimos videos de TikTok de que, antes de pensar en más flores, hay que asegurar la salud de la planta desde el interior del tallo.
Según explica, el principal enemigo es el llamado taladro del geranio, una polilla cuyas larvas perforan los tallos y se alimentan desde dentro. Este proceso debilita la estructura de la planta y puede llegar a secarla por completo si no se detecta a tiempo. «Tenéis que aplicarlo todas las semanas para tener al geranio exento del dichoso gusanito», señala.
Entonces, si detectas una mariposa pequeña de color café revoloteando entre tus flores, claramente no es una visita de cortesía; es la señal para intensificar los tratamientos.
Para combatirlo, recomienda varias opciones detalladas a continuación:
- Jabón potásico, aplicado de forma constante.
- Bacillus thuringiensis, un tratamiento biológico.
- Insecticidas específicos en casos más graves y siempre siguiendo las indicaciones legales y de seguridad.
La clave no es solo el producto, sino la regularidad en la aplicación, especialmente en primavera y verano, cuando la actividad del insecto aumenta. Sin este control previo, los geranios difícilmente podrán mantener una floración prolongada.
Además, es fundamental vigilar los puntos negros en los tallos o capullos que no abren, ya que indican que el insecto ya está operando en el interior.
En esos casos, los productos superficiales pierden eficacia y se debe recurrir a la poda sanitaria: cortar el tallo afectado por debajo del orificio hasta encontrar tejido sano y verde.
Cabe recordar que un geranio estresado por otras plagas, como la mosca blanca o el hongo de la roya (manchas naranjas), será siempre un blanco más fácil para el taladro, por lo que mantener la higiene de la planta y evitar el exceso de humedad en las hojas es tan importante como el insecticida mismo.
Otro paso clave para ver flores todo el año: eliminar las flores marchitas
El segundo punto fundamental en el cuidado de los geranios tiene que ver con la retirada de flores pasadas. Muchos jardineros cortan únicamente la parte seca de la flor, pero este gesto resulta insuficiente.
Illescas insiste en eliminar todo el pedúnculo floral, conocido popularmente como «pínfano». «Hay que quitarle el pínfano desde abajo, con los dedos, no hace falta ni tijera», explica. Al retirar la estructura completa desde su base, la planta evita gastar energía en tejidos que ya no cumplen función alguna.
Este sencillo procedimiento favorece la aparición de nuevos brotes, que en el argot del vivero se denominan «cuernos». Estos brotes serán los responsables de las siguientes floraciones. Si solo se corta la flor seca y se deja el tallo, el resto termina secándose y puede generar problemas adicionales.
Por tanto, en los geranios, la limpieza regular de flores marchitas no es solo una cuestión estética, sino una estrategia para estimular la producción continua de nuevas inflorescencias.
El plan de abonado recomendado para geranios fuertes y con floración continua
El tercer pilar señalado por Ángel Illescas es el abonado constante. Sin nutrientes suficientes, los geranios no pueden sostener un ritmo elevado de floración durante meses.
En maceta, el experto se inclina por el abono líquido, aplicado una vez por semana o, como mínimo, cada quince días. Este formato permite una absorción rápida y un control más preciso de la dosis. No obstante, también pueden emplearse fertilizantes granulados.
«Cada fabricante tiene una dosis y viene indicado en el envase», recuerda. Lo habitual es calcular la cantidad en función de los litros de agua utilizados, más que por planta individual. Un plan de abonado estable aporta la energía necesaria para los siguientes puntos:
- Mantener hojas verdes y firmes.
- Favorecer la formación de nuevos botones florales.
- Resistir mejor cambios de temperatura.
Cuando los geranios reciben nutrientes de manera regular y se combinan con el control de plagas y la retirada adecuada de flores secas, la planta puede mantener ciclos de floración prolongados incluso en meses fríos en muchas regiones españolas.