Jardinería

Adrián, profesional de la floristería: «Si pones los geranios al sol todo el día, pueden saturarse y quemarse»

Geranios
Geranios en una terraza. Foto: Pexels.
  • Alejo Lucarás
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Los geranios son una de las plantas ornamentales más utilizadas en espacios exteriores domésticos por su resistencia y floración estacional. A pesar de su popularidad, siguen generando dudas relacionadas con la exposición solar, el riego y la forma correcta de mantenerlos en buen estado durante todo el año.

Frente a este contexto, la experiencia profesional de Adrián De La Torre aporta una visión técnica centrada en el equilibrio. El especialista en floristería insiste en que pequeños ajustes en el cuidado de los geranios marcan la diferencia entre una planta estacional y una que se conserva campaña tras campaña.

Cuidado con el sol: ¿Por qué podría quemar y saturar tus geranios?

La luz es uno de los factores determinantes en el desarrollo de los geranios. Según explica Adrián De La Torre en uno de sus contenidos sobre jardinería, estas plantas necesitan varias horas de sol directo para estimular la floración. El umbral recomendado se sitúa en torno a seis horas diarias de luz solar.

No obstante, el problema aparece cuando la exposición es continua durante toda la jornada. Tal y como señala el profesional, «si ponemos los geranios al sol todo el día, pueden saturarse y quemarse». Y es que el sol intenso del mediodía y de las primeras horas de la tarde puede provocar estrés térmico, debilitando la planta y afectando tanto a hojas como a flores.

La ubicación ideal para los geranios es aquella que combina sol directo por la mañana o a primera hora de la tarde con periodos de sombra parcial. Este descanso lumínico permite que la planta se recupere y mantenga un ritmo de floración más estable durante la temporada de primavera y verano.

Así se riegan de los geranios: cómo hidratarlos sin encharcamientos

El riego es otro de los puntos críticos en el cuidado de los geranios. Estas plantas no toleran bien ni la sequía prolongada ni el exceso de agua. De La Torre subraya que el error más habitual es mantener el sustrato constantemente húmedo, lo que puede derivar en la pudrición de las raíces.

Durante los meses cálidos, el riego debe adaptarse a la exposición solar. Si los geranios reciben varias horas de sol, el sustrato se seca con mayor rapidez, pero eso no implica regar de forma automática. La recomendación es comprobar siempre el estado de la tierra antes de añadir agua.

Existen dos métodos sencillos para evaluar la humedad:

  • Revisar si la capa superficial del sustrato está seca.
  • Introducir un palillo o varilla en la tierra; si sale limpia, es momento de regar.

El objetivo es mantener el sustrato húmedo pero no encharcado, ya que el exceso de agua afecta directamente al sistema radicular de los geranios, una zona especialmente sensible.

¿Cómo se mantienen estas plantas durante la floración?

El mantenimiento regular es clave para que los geranios concentren su energía en producir flores. Adrián De La Torre destaca la importancia de eliminar flores marchitas, hojas secas o tallos deteriorados. Este gesto sencillo evita un consumo innecesario de nutrientes y favorece un crecimiento más equilibrado.

Además de la limpieza visual, la poda selectiva contribuye a mantener una estructura compacta y saludable. Cortar las partes dañadas permite que la planta dirija sus recursos hacia las zonas activas, mejorando la floración durante toda la temporada.

En paralelo, el abonado desempeña un papel fundamental. Durante primavera y verano, los geranios agradecen un fertilizante específico para plantas con flor, aplicado de forma mensual o quincenal.

También pueden utilizarse nutrientes orgánicos como humus o guano, siempre integrados en un sustrato con buen drenaje.

Cuidados de los geranios tras el verano y protección invernal

Cuando los geranios superan el periodo de calor intenso y entran en una fase de menor actividad, conviene ajustar los cuidados. De La Torre recomienda realizar una poda general al final del verano, eliminando aproximadamente un tercio de la planta. Esta intervención prepara al geranio para su etapa de reposo.

Durante el otoño y el invierno, el riego debe reducirse de forma notable, ya que la planta disminuye su consumo de agua. Asimismo, es fundamental proteger los geranios de las heladas. El frío intenso puede dañar irreversiblemente la estructura vegetal, obligando a que rebrote desde la base en primavera o incluso provocando su pérdida total.

Por último, ubicarlos en espacios resguardados, como garajes o zonas interiores bien ventiladas, ayuda a conservarlos en buen estado hasta la siguiente temporada.

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