El PSG revalida la Champions y Luis Enrique se eterniza
El conjunto francés conquista su segunda Champions consecutiva en la tanda de penaltis
Dembélé neutralizó el gol inicial de Havertz y el error de Gabriel en la tanda decidió el título
Luis Enrique se convierte en el segundo entrenador de la historia que revalida una Champions
Ici, c’est París. El PSG vuelve a tocar el cielo continental. De la mano de Luis Enrique, líder carismático de sus jugadores y aficionados. Vuelve a triunfar sobre triunfo. De Múnich a Budapest, un vuelo de 365 días que aterriza en el Olimpo del fútbol con la reválida de la Champions. Algo únicamente logrado por el Real Madrid en toda la historia. Palabras mayores. Levanta el PSG su segunda Champions consecutiva tras imponerse en la tanda de penaltis al Arsenal y consolida -más- un proyecto cimentado desde la fortaleza coral en lugar de las individualidades. Un torrente de inversión que ha necesitado la mano de un entrenador. Larga vida al PSG de Luis Enrique.
En Budapest colisionaban más que dos equipos, lo hacían dos ideas. Dos equipos antagónicos, pero con idéntico fin. Ganar. El PSG está más hecho, es el vigente campeón continental. Luis Enrique ha construido un equipo vertiginoso y agresivo que es capaz de atacar con varios futbolistas por delante del balón y sostener esa ambición desde una presión feroz tras pérdida. Ha reproducido y apuntalado las ideas del pasado curso.
El Arsenal de Mikel Arteta se ha ido haciendo mayor a medida que avanzaba la temporada. Ha dirigido sus operaciones desde una idea dependiente de la posesión hacia una versión más pragmática y estructurada que es capaz de dominar los partidos desde la jerarquía defensiva y la intensidad física. El PSG es amigo de la verticalidad y el fútbol directo. Mientras que el Arsenal abraza el orden y mayor dominio de los espacios. Buscó su virtud desde que comenzó el partido.
El saque inicial se convirtió en un balón alto, muy alto, al cielo de Budapest que permitió a los de Arteta asentarse en campo contrario. Lo hacían con Hincapié y Mosquera como sorpresas por los laterales. Las únicas en un once que ya ha conquistado la Premier League esta temporada. El PSG se presentó con un solo cambio respecto a la final de Champions del curso pasado. Safonov por Donnarumma. El resto, los diez diablos en un conjunto que se recita de memoria.
El Arsenal golpeó en el único hueco del PSG
Y precisamente, el engranaje inmaculado del curso pasado, se desengrasó por la única pieza nueva. Safonov taponó erróneamente y Havertz, el hombre de las finales de Champions, fusiló a placer. Claro que, Marquinhos tampoco estuvo afortunado en el pase que desembocó el contragolpe inglés. Un gol de fútbol sala; un gol que reforzó el plan del Arsenal. Si había pocos espacios antes, menos existían a continuación. Y cuando dejaban una rendija medio abierta; Rice pasa la escoba.
El tiempo pasó a jugar a favor del Arsenal, que elevó sus posibilidades colectivas agarrado a la generosidad individual. A Kvaratshkelia lo defendían Mosquera y Saka. Hincapié y Lewis-Kelly hacían lo propio con Doue. Cada jugador del PSG tenía que bailar con dos del Arsenal. En el centro se resguardaban unos a otros. Todos para uno y uno para todos. Trossard, Odegaard y Rice ejercían como presa ante el río de posesión francés. Tan caudaloso como estéril.
Pena máxima
Luis Enrique debía virar el partido del cemento al talento, el que tienen sus jugadores y los que siempre tenían una sombra del Arsenal cuando recibían. Necesitaban más velocidad en el juego. Eran demasiado previsibles hasta que una pared entre Kvaratskhelia y Dembélé terminó con el derribo del georgiano por Mosquera y penalti a favor. Vitinha amagó con tirarlo, pero lo transformó Dembélé. Se reiniciaba el partido.
Arteta tenía que decidir qué partido jugar; Luis Enrique siguió con su plan de acoso a la meta de Raya. Kvaratskhelia se topó con el palo y el meta le negó un gol cantado a Barcola. Arteta introdujo a Gyokeres para estirar a su equipo y ganaron en intencionalidad. Tras una prórroga soporífera en el inicio y miedosa para ambos equipos en el final, todo se encaminó a los penaltis. Raya neutralizó el fallo de Eze deteniendo el de Nuno Mendes, pero Gabriel lanzó a las nubes. Pena máxima para los ingleses; Champions y gloria eterna para el PSG de Luis Enrique.