Caso Negreira

Negreira no es irrelevante por mucho que digan los árbitros

Negreira no es irrelevante por mucho que digan los árbitros
Negreira no es irrelevante por mucho que digan los árbitros
Ramón Álvarez de Mon

El caso Negreira supone uno de los mayores escándalos que se recuerdan en la historia del fútbol y amenaza con convertirse en toda una amenaza para la credibilidad de este deporte en España. La práctica totalidad de los clubes han manifestado su preocupación e indignación ante los hecho que estamos conociendo a través de los medios de comunicación.

Si los aficionados pierden la fe en la integridad del fútbol y sus competiciones, el siguiente paso podría ser dejar de consumirlo en masa. Por esto y no sólo por el sentido de justicia que todos necesitamos que impere, es por lo que resulta fundamental investigar a fondo este asunto tan turbio y que cuando la investigación termine, todos tengamos claro que conocemos un porcentaje importante de la verdad.

Los pagos a la empresa de Negreira por parte del Barça durante tantos años ya supone un quebrantamiento ético de tal relevancia que debería servir para que hubiera consecuencias. La línea de defensa del relato culé y también del CTA ha ido en la línea de que Negreira era un hombre de paja sin ninguna atribución relevante. El hecho de que fuera vicepresidente ya parecía contradecir esta línea de pensamiento, también que su hijo acompañase a los árbitros al Camp Nou, pero sin duda han sido las palabras de Roures las que más han destrozado este relato.

Según el empresario catalán, Negreira era un habitual del palco del Camp Nou. En el mismo acostumbraba a realizar informes arbitrales para el CTA. Es decir, Negreira evaluaba a los árbitros y con ello contribuía a determinar su futuro profesional. Para un árbitro, ser o no internacional, ascender o descender, sin duda determina su vida y esas supuestas evaluaciones de Negreira eran muy relevantes.

Obviamente estas palabras de Roures tendrán que ser refrendadas por algún miembro del CTA que tenga la intención de esclarecer todo este asunto. Hasta el momento los árbitros que han comparecido públicamente han quitado mucha relevancia a su figura. Resulta alarmante el silencio de su valedor Sánchez Arminio. Aunque sólo fuera por su culpa in vigilando debería dar muchas explicaciones.

El asunto ya está en Fiscalía y se filtran las dudas de los que estudian el caso sobre la relevancia penal de lo ya demostrado. En estos momentos no es descartable que el Barça salga de todo este asunto sin sanción alguna, pero el socio y aficionado culé debería ser el primer interesado en que se supiese toda la verdad y se depurasen las responsabilidades correspondientes. Los últimos veinte años de éxitos culés ahora están puestos en tela de juicio. Los dirigentes del Barcelona que comerciaron con Negreira les están robando su legado.

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