EUROCOPA 2016 OCTAVOS DE FINAL: ESPAÑA 0-2 ITALIA

Fin de ciclo

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Chiellini celebra el 1-0 de Italia. (Reuters)

Triste final para un equipo de leyenda al que sólo le queda la historia. España cayó ante Italia superada de principio a fin, sin juego ni argumentos que enfrentar a un equipo que puso más fútbol y más corazón. El enorme repaso táctico de Conte a Del Bosque demuestra que el ciclo ganador de La Roja se ha terminado y que es hora de volver a empezar.

Impremeable y cabezón, Del Bosque volvía a apostar por el mismo once de siempre. Cuatro partidos un sólo equipo. Ni críticas, ni cansancio, ni gaitas: la misma España que debutó ante la República Checa, que maravilló contra Croacia y que se disolvió frente a Croacia. Cartas boca arriba de un equipo con una marcada diferencia entre los titulares y los suplentes.

Enfrente Italia. También la Italia de siempre. Ordenada como los cajones de una farmacia, dura como el pan de ayer, fuerte como una legión romana y compacta como un muro de hormigón. Italia, vamos. Con su BBC que no es de delanteros sino de defensas: Barzagli, Bonucci y Chiellini. Y con Buffon de portero, que tiene más años que Las Meninas, pero el que tuvo, retuvo.

España e Italia. Italia y España. Dos naciones, dos estilos, dos formas de entender el juego, dos enormes selecciones de fútbol. Y cada una fiel a sí misma. Es los himnos perdíamos 1-0, pero es que el suyo tiene letra y los italianos sacan mucho pecho de ser italianos, mientras que aquí si eres español, «a mucha honra» que diría Rajoy, eres un bulto sospechoso.

Con el pitido inicial empezó el diluvio en Saint Denis. Los españoles habían salido con neumáticos de seco y tanto Juanfran como Jordi Alba sufrieron sendos resbalones que ríete tú del de Pablo Iglesias en las elecciones. Italia apretaba más que un estreñido en el servicio y salía a la contra con verticalidad y precisión. España aún no le había cogido el aire al partido.

Italia se defendía como los funcionarios de la Junta de Andalucía: acumulando mucha gente en el mismo sitio. Sufría España en busca de un camino invisible y asumiendo el peligro de unas contras comandadas por el viejo De Rossi, que estaba haciendo su mejor partido del último lustro. Éder y Pellé eran un dolor de cabeza para la defensa española, que tenía la sensación de perseguir fantasmas.

San De Gea

A los 8 minutos De Gea hizo la parada de la Eurocopa y salvó a España de encajar el primero. Fue en una falta diagonal en la que Pellé se merendó por arriba a Busquets, que gritaba pidiendo falta por si acaso, y su remate picado iba directo a gol. Entonces el portero español se estiró abajo y sacó una mano prodigiosa. Respiraba Del Bosque, que los tenía de corbata. Como todos.

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De Gea salva el remate de Pellé con la parada de la Eurocopa. (Reuters)

Pero volvía a sufrir dos minutos despues cuando otra vez De Gea evitaba el gol de Giaccherini en una chilena. Menos mal que Çakir había anulado el remate por juego peligroso. El partido era clarísimamente de Italia, mientras Del Bosque no encontraba explicación al baño que nos estaban metiendo.

España presionaba a Italia, pero la azzurra salía como un adolescente con padres podemitas: cuando quería. El partido no podía pintar más negro para La Roja. Morata presionaba como un loco y sin ningún sentido (al más puro estilo Raúl) y España se partía por la mitad. La selección era un puñetero desastre y hasta Del Bosque, la paciencia hecha marqués, se desesperaba con sus jugadores.

Una maniobra de Silva acabó en un disparo en la frontal de Cesc que fue repelido por uno de los cien mil defensas de Italia. Era como darse cabezazos contra el Acueducto de Segovia. A los 21 minutos Sergio Ramos reclamó penalti por agarrón de Chiellini en un córner. El agarrón existió, pero no era para tanto.

Tres minutos después la tuvo otra vez Italia. La tercera. Fue en una salida rápida de De Sciglio por la izquierda. El lateral del Milan se la puso en la cabeza a Parolo, pero su cabezazo salió más defectuoso que las encuestas a pie de urna de este domingo.

Baño y gol de Italia

A Morata, buen chico, inocente y blandito a partes iguales, los defensas italianos que tanto le conocen le daban la del pulpo a la menor ocasión. A los 28 minutos Sergio Ramos estuvo a punto de marcar el gol que ha perseguido toda la Eurocopa, pero en la portería que no era. Afortunadamente, su despeje picudo se fue a córner. Italia seguía mereciendo el gol por mucho que nos duela.

Una falta precipitada de Ramos en la frontal concedía a Italia una ocasión pintiparada (palabra que se está perdiendo) para marcar. Y no la desaprovechó. Disparó Éder con muchísima potencia mientras España intentaba pactar una barrera. De Gea repelió el disparo con un paradón, pero su despeje quedó en el centro. Ni un compañero vino en su auxilio. Al rechace llegó Giaccherini por la punta del pie, que se adelantó al portero español y la puso sin querer a Chiellini, que marcó a puerta vacía. Sólo Piqué aparecía en el plano de televisión. Ni un defensa más. Italia obtenía el premio a su enorme primer tiempo.

En el 45 una espectacular mano de De Gea evitó que Italia se fuera 2-0 al descanso tras un disparo maravilloso de Gicaccherin. El portero español volvía a salvar las ilusiones de un país entero. Aunque no se lo crean, lo mejor para España al descanso era el resultado, por mucho que fuéramos perdiendo 1-0. Y De Gea de portero.

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De Gea evita el 2-0 de Italia. (Reuters)

Del Bosque metía a Aduriz por Nolito en el descanso en busca de algo de personalidad y de fijar a los centrales, cosa que no había podido hacer Morata en el primer tiempo. Pero el inicio del segundo tiempo fue igual. Ocasión de Italia, que desbarató Piqué bajo palos en el primer minuto.

Perdona Morata, salva De Gea

Un remate a bocajarro de Morata, que estaba más solo que Rajoy intentando formar gobierno, lo paró cómodamente Buffon, porque el remate era blandito como una magdalena. Era la ocasión más clara de España en todo el partido. Al pobre Morata le hacían un penalti en cada córner y se desesperaba pidiéndolos, pero le falta todavía mucha jerarquía para que los árbitros le respeten.

España mejoraba y empezaba a dominar, pero con más desesperación que fútbol. Conte sacaba a Motta por De Rossi para evitar la sangría. De Gea volvió a salvar el 2-0 después de que Éder dejara en ridículo a Piqué y a Sergio Ramos en carrera. El meta español hizo una monumental parada con el cuerpo en el mano a mano más propia de un portero de balonmano que de fútbol. Çakir también nos echaba una mano al perdonar una amarilla clamorosa a Piqué, que se llevó puesto a Parolo, y luego otra a Silva.

El ataque de La Roja se sostenía sólo en Morata, que se medía a sus ex compañeros de la Juve en solitario e incluso a veces se imponía. Pero Italia nos buscaba las cosquillas en cada ataque. Parecía más cerca el segundo de los italianos que el primero de España. El tanque Pellé se estaba comiendo él solito a Busquets, Piqué y Ramos.

Del Bosque apostó a la desesperaba por Lucas Vázquez, que debutaba con España en el partido más difícil, ante el rival más difícil y en el momento más difícil. El sacrificado era Morata, que había sido en su estilo blandengue el mejor jugador de campo de La Roja. En el 69 un disparo tocadito de Aduriz desde la frontal lamió el poste derecho de Buffon. Luego Ramos la echo arriba a la salida de un córner. España empezaba a dominar e Italia a defenderse, versión en la que jamás se sintió incómoda.

Asedia España

Lucas Vázquez tuvo en sus pies ser el héroe nacional en el 73, pero su mano a mano con Buffon estaba bien anulado por fuera de juego. A España le comía el reloj. En Italia todos achicaban balones y despejaban, hasta Conte desde el otro lado de la banda. Una asistencia de Lucas la voleó Iniesta desde la frontal, pero su disparo lo despejó a córner Buffon porque era tan sencillo que debería hasta haberla atrapado. Y el meta italiano volvió a sacar otro tiro de Piqué desde la frontal con una palomita un poco viejuna.

A Del Bosque se le rompió Aduriz y como sólo se había llevado dos delanteros a la Eurocopa, no le quedó más remedio que tirar de Pedro y situarlo como delantero centro. Quizá la opción de colocar a Piqué o a Ramos de nueve se la guardaba el seleccionador para los últimos cinco minutos.

Insigne estuvo a punto de cerrar el partido en una contra en la que sentó a Ramos, pero su disparo centrado lo despejó De Gea. Otra vez el portero español nos mantenía en la Eurocopa. Luego Silva y Pedro rondaron el empate. Era ya el minuto 86 y sin duda Lucas Vázquez le había cambiado la cara al ataque de La Roja.

La situación era crítica para España, pero los grandes campeones tienen prohibido rendirse. La Roja ya iba con todo, pero Italia empezó a perder tiempo o a ganarlo, según se mire. Çakir perdonó la roja a Motta por una agresión a Lucas Vázquez y los jugadores españoles perdieron tiempo y ganaron amarillas en protestar.

Entonces Piqué tuvo el empate en el 89. Se quedó solito delante de Buffon, pero llegó forzado al remate y su tirito lo rechazó Buffon a bocajarro. Aunque viejo, todavía para. Y en el ataque de vuelta sentenció Italia. Fue una jugada que concluyó Pellé a bocajarro después de que España ya estuviera partida como si fuera el Congreso de los Diputados. España se volvía a casa. El campeón entregaba su corona en un partido en el que mereció ser goleado. España ya es historia. Es el final de un ciclo. Un ciclo glorioso y de leyenda, pero todo lo bueno se acaba.

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